Mito o realidad: ¿la salida de los dientes produce fiebre en los bebés?

Publicado 10/06/2019 8:27:35CET
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SERGEY_TARAN - Archivo

   MADRID, 10 Jun. (EDIZIONES) -

   Siempre se ha pensado que la salida de los dientes en los más pequeños produce fiebre. Si se piensa fríamente, cuando somos adultos un fuerte dolor como el que puede producirse con las muelas del juicio no produce fiebre. Entonces, si en los adultos no pasa, ¿por qué cremos (incluso aseguramos) que se produce un elevado aumento de temperatura en los bebés?

   De hecho, desde la Academia Americana de Pediatría lo tienen bastante claro: "Cuando le están saliendo los dientes a su bebé puede presentarse un pequeño aumento de la temperatura corporal. Pero si la temperatura llega a los 38 grados o más, probablemente no es debido a la dentición. Si su bebé tiene síntomas, tales como fiebre, vómitos, o diarrea, y coincide que le están saliendo los dientes, consulte con su pediatra porque no se tratará de la dentición, sino de una enfermedad que previsiblemente requiera de tratamiento".

   Precisamente, la especialista en Odontopediatría y Odontología Infantil en IHP, María Jesús Gor, subraya en una entrevista con Infosalus que, tal y como menciona la Academia Americana de Pediatría, sí puede producirse un ligero aumento de temperatura, que no de fiebre, lo que se conoce como 'febrícula' (hasta los 38 grados) en estos casos.

   "La fiebre como tal tiene lugar porque hay una infección bacteriana detrás. El proceso de erupción del diente es inflamatorio, por eso suele producirse ese ligero aumento de la temperatura corporal, aparte de que el bebé babea mucho en estos casos. De hecho cuando les ves que les sale un diente la zona está hinchada, enrojecida y caliente. Sí que les puede doler, pero fiebre como tal no", agrega.

   Aquí la especialista en Odontopediatría recuerda que los primeros dientes comienzan a salir en torno a los 4 o 5 meses de edad, aunque hay niños que hasta el año no les salen. A su vez, la doctora Gor precisa que la dentición de leche se completa en torno a los 3 años, aunque cada niño lleva su ritmo.

   "Lo normal es que aparezcan en torno a los 4-5 meses, pero no se considera retraso hasta que el niño cumple un año y no tiene ni un diente. Si a partir de los 13-14 meses siguen sin aparecerle, sí que hay que empezar a investigar qué hay detrás. Por otro lado, los dientes de leche se empiezan a caer entre los 5 y los 6 años", recuerda la especialista de IHP.

   Por su parte, la Asociación Española de Pediatría señala que casi siempre los primeros en salir son los incisivos inferiores (los de delante y en el centro, abajo). "No hay reglas fijas, como en tantas otras cosas del desarrollo del niño. A algunos les salen antes (incluso hay niños que nacen con dientes) y a otros les tardan más en salir. Eso sí, el tardío también lo será a la hora de cambiar los dientes de leche por la dentición definitiva. Antes de los 3 años suele completarse la erupción de la dentición infantil", remarca.

   Aunque en gran parte de los niños la salida de los dientes no ocasiona ninguna molestia, esta sociedad científica sí reconoce que otros niños se muestran más inquietos y llorones, babean más y muerden todo lo que alcanzan cuando la encía está hinchada, algo enrojecida, y el diente está a punto de brotar.

   "En algunos niños la pieza dental produce un pequeño hematoma en la encía antes de salir. Esto no es importante, el diente (o más frecuentemente la muela de leche) termina saliendo sin problemas", explica la AEP.

QUÉ HACER PARA ALIVIAR EL DOLOR O LAS MOLESTIAS

   En el caso de que el niño se queje mucho al salirle los dientes, la experta en Odontopediatría recomienda darles analgésicos o antiinflamatorios orales. Dice que no sirven de nada los geles que venden en las farmacias para aplicar directamente sobre las encías en estos casos.

   A su vez, la doctora Gor señala que cuando están en este proceso es interesante bajar temperatura de la comida porque la comida caliente puede producirles más dolor. Así por ejemplo, aconseja meter la fruta en el frigo y proporcionársela con las redecillas, ya que les aliviará, especialmente la inflamación. Igualmente, el uso de mordedores fríos.

   Finalmente, y pese a la creencia popular, la Asociación Española de Pediatría precisa que es muy frecuente que en torno al tercer mes el niño se meta las manitas en la boca, incluso muerda los puñitos.

   "Los padres suelen atribuirlo a la salida de los dientes, incluso utilizan términos populares tales como 'está cuajando o enhuesando'. Es posible que al niño le salgan los dientes a tan temprana edad, pero lo más habitual es que este comportamiento se deba a que bebé reconoce el entorno metiendo en su boca todo lo que alcanza, y lo más a mano que tiene son precisamente sus manos. Sus dientes ya están formados dentro de las encías, pero no van a salir probablemente hasta 3 o 4 meses más tarde", concluye

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