El microbioma intestinal de los perros abre la puerta a nuevas terapias de enfermedades gastrointestinales para personas

Actualizado 07/11/2019 19:06:30 CET
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Microbiota, microbioma, flora intestinal, bacterias intestino, microorganismos - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SVT1992 - Archivo

   MADRID, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas (CVM) de Texas (Estados Unidos) ha mostrado cómo interactúan las bacterias intestinales de los perros, lo que podría contribuir al desarrollo de nuevas terapias para enfermedades gastrointestinales tanto de personas como de perros.

   En concreto, en el trabajo, publicado en la revista 'Plos One', los expertos midieron los niveles de productos metabólicos bacterianos (lactato fecal y ácidos biliares secundarios) en la materia fecal de los perros, con diferentes condiciones gastrointestinales (GI). El lactato fecal y el BA secundario son sustancias producidas por bacterias, y las concentraciones a las que están presentes en la materia fecal pueden informar a los investigadores sobre la actividad de las bacterias en el tracto gastrointestinal.

   Los diferentes niveles de estas sustancias en un huésped enfermo frente a un huésped sano pueden informar a los investigadores de cómo actúan las bacterias gastrointestinales en entornos enfermos o saludables, así como cómo las bacterias gastrointestinales interactúan con diferentes enfermedades.

   De hecho, en el trabajo los investigadores han encontrado niveles más altos de lactato y niveles más bajos de BA secundaria en las heces de perros con enteropatía crónica (CE) y perros con insuficiencia pancreática exocrina (EPI). Esto es, a juicio de los expertos, un hecho "importante" ya que, aunque estas dos enfermedades tienen diferentes síntomas y causas de enfermedad, los resultados bacterianos de su microbiota intestinal parecen ser similares.

   "Las personas también padecen insuficiencia pancreática exocrina, y la enteropatía crónica en perros es similar a la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en personas. Por tanto, los mismos hallazgos podrían aplicarse a los pacientes con estas enfermedades gastrointestinales", han zanjado los investigadores.

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