Publicado 20/07/2020 8:14:33 +02:00CET

El melanoma de coroides, uno de los cánceres que pueden afectar al ojo

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Ojo - PIXABAY - Archivo

   MADRID, 20 Jul. (EDIZIONES) -

   La Clínica Mayo norteamericana explica que el melanoma es un tipo de cáncer que aparece en las células que producen melanina (el pigmento que le da color a la piel). No sólo afecta a la piel, sino también los ojos tienen células que producen melanina, por lo que en ellos puede aparecer también un melanoma. Concretamente, este tipo de neoplasia se llama 'melanoma ocular'.

   "La mayoría de los melanomas oculares se forman en la parte del ojo que no puedes ver al mirarte en un espejo. Por eso, el melanoma es difícil de descubrir. Además, el melanoma ocular no suele generar signos o síntomas tempranos", agrega.

   Por lo general, el melanoma ocular se produce en las células de la capa media del ojo (la úvea), que tiene 3 partes a las que puede afectar el cáncer: El iris, o parte con color en el frente del ojo; la capa de la coroides, que es la capa del globo ocular que se encuentra justo debajo de la retina, y sobre la que hablamos en este artículo; así como en el cuerpo ciliar, que se encuentra en la parte delantera de la úvea y secreta el líquido transparente (humor acuoso) hacia el ojo.

   "El melanoma ocular también puede producirse en la capa más externa de la parte delantera del ojo (la conjuntiva), en la cavidad que rodea al globo ocular y en los párpados, aunque estos tipos de melanoma ocular son muy poco frecuentes", valora la Clínica Mayo estadounidense.

   En el caso concreto del melanoma de coroides, en una entrevista con Infosalus, el director de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra de Pamplona, el doctor Alfredo García Layana, explica que se trata de un tumor maligno que "afortunadamente" en la inmensa mayoría de los pacientes se encuentra localizado exclusivamente en el ojo.

   "Sin embargo, al tratarse de un tumor maligno, tras el tratamiento es necesario hacer un seguimiento personalizado durante años para controlar la evolución de la enfermedad", según asegura.

   Para ello, hoy en día sostiene que se cuenta con tecnología avanzada para el diagnóstico de la enfermedad, como cámaras de fondo de ojo de campo amplio, tomografía de coherencia óptica (OCT) con angioOCT, autofluorescencia y ecografía oftálmica, con posibilidad de realizar biomicroscopía ultrasónica (BMU) para el diagnóstico y el seguimiento.

   Entre los síntomas habituales, el oftalmólogo remarca que el melanoma de coroides puede no producir síntomas en fases iniciales, aunque en algunos casos produce síntomas visuales que llevan al paciente a la consulta oftalmológica.

   Estos síntomas, según el doctor García Layana, pueden ser variados, siendo los más habituales: Disminución de agudeza visual, percepción de 'moscas volantes' o la percepción de 'destellos de luz'.

   El director de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra de Pamplona apunta a su vez que el melanoma de coroides puede ser diagnosticado en una revisión rutinaria en la que se explore el fondo de ojo, antes de que produzca ningún síntoma visual. "Ante una lesión que oftalmoscópicamente es sospechosa de melanoma, se debe realizar una exhaustiva exploración oftalmológica, así como pruebas complementarias", afirma el experto.

EL PAPEL DE LA RADIOTERAPIA O LA EXTIRPACIÓN DEL OJO

   En cuanto al tratamiento, el especialista de la Clínica Universidad de Navarra mantiene que, en muchos casos, puede realizarse un tratamiento mediante radioterapia que permite conservar el globo ocular afectado, pudiendo emplear la braquiterapia epiescleral, o bien, la protonterapia.

   "La braquiterapia epiescleral o radioterapia externa basada en fotones consiste en colocar, bajo anestesia local, una placa con semillas radiactivas en la pared del globo ocular y dejar que éstas actúen en el lugar preciso donde se encuentra el tumor durante el tiempo que los oncólogos radioterapeutas hayan calculado para cada caso", señala.

   Después, una vez transcurrido ese tiempo, y también bajo anestesia local, el oftalmólogo sostiene que se procede a la retirada de la placa. "En ocasiones, puede ser necesario asociar otros tratamientos como la termoterapia transpupilar", matiza.

   Mientras, indica que la protonterapia es una radioterapia externa que presenta una distribución más eficaz de la energía que los fotones, lo cual posibilita dirigir dosis más elevadas de radiación a la zona del tumor, sin incrementar las dosis en otras zonas, minimizando así el daño en los órganos y estructuras vecinas sanas que rodean el tumor.

   "Debido a su elevada precisión y menor toxicidad, está especialmente indicada en tumores cerebrales y de base del cráneo, tumores oculares, tumores de cabeza y cuello, linfomas y tumores pediátricos (cerebrales y de médula espinal)", aclara el oftalmólogo.

   Algunas veces, según concluye el doctor García Layana, la mejor opción es la extirpación del tumor junto con el ojo. "En estas circunstancias, se podrá realizar en el mismo momento la colocación de una prótesis interna con movilidad similar a la del ojo que permitirá, en el futuro, que esta operación pase completamente desapercibida", asegura.

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