La mayoría de los trastornos emocionales de los adolescentes tienen su origen en patrones de apego inseguros

Mujer llorando y una lágrima
GETTY/CHEPKO - Archivo
Publicado 10/10/2018 13:36:40CET

MADRID, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

En la actualidad, gran parte de los trastornos emocionales y conductuales de los adolescentes tienen su origen en patrones de apego inseguro donde prima un vacío emocional y una sensación de rechazo, lo cual provoca el deterioro de los vínculos afectivos y la fragilidad de las relaciones en la primera infancia, según ha alertado el psicólogo de la Unidad de Infanto-juvenil de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, en Madrid, Arturo Marín, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud Mental.

Se trata de unos trastornos que provocan problemas emocionales de identidad y de relaciones, ya que la tendencia es la creación de chicos frágiles a la hora de enfrentarse al mundo. "El mundo de transformación en el que vivimos influye directamente en la aparición de trastornos mentales propios de la adolescencia como trastornos de personalidad, trastornos psicóticos, trastorno del estado de ánimo o consumo de drogas", ha señalado.

En este punto, la psiquiatra responsable de la Unidad de Infanto-juvenil de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, María José Martín, ha alertado de que la adolescencia es la etapa de nuestro ciclo vital donde se producen algunos de los cambios físicos y psicológicos más bruscos y desafiantes en la vida de la una persona.

Esta etapa, añade, se caracteriza por el inicio de la construcción de nuestra identidad, la diferenciación progresiva del núcleo familiar y la consolidación de las relaciones íntimas con iguales. Por ello, el adolescente es susceptible de sufrir situaciones de crisis de identidad y relacionales donde se ponen en juego sus capacidades para regular las emociones, mantener estable la autoestima, controlar la impulsividad y resolver conflictos interpersonales.

"En los últimos años hemos sido testigo de cambios importantes en este contexto, los cuales pueden dificultar el desarrollo del adolescente e intensificar las crisis propias de su edad. Hoy día el adolescente se enfrenta a mayores dificultades a la hora de establecer vínculos seguros y estables con familia y amigos; su autoestima queda determinada por la importancia de la imagen, donde las redes sociales aparecen como criterio básico para establecer su autoconcepto, al igual que su tolerancia a la frustración y el autocontrol de los impulsos, cuyas dificultades aparecen como reflejo de una sociedad donde hay una primacía de la satisfacción inmediata y de la competitividad", ha añadido el psicólogo.

MECANISMOS DE PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN TEMPRANA

Ante esta perspectiva, ambos profesionales han advertido de que es de "suma importancia" establecer mecanismos de prevención e intervención temprana para evitar la consolidación de trastornos mentales que impidan el desarrollo y crecimiento del adolescente. Dicha prevención debe abordarse de forma multidisciplinar por profesionales del ámbito educativo, con los orientadores como primer eslabón, social y de la salud mental para que puedan intervenir de forma integral en los problemas del adolescente.

Los ámbitos en los que el adolescente se mueve son la familia, los amigos y el centro educativo. Por este motivo, el papel de los padres en la identificación del problema es fundamental. "A pesar de ser una edad en la que los adolescentes son muy celosos de su intimidad con sus padres, éstos tienen pueden ser capaces de percibir cosas que, aparentemente son superficiales, pero pueden estar transmitiéndonos señales: la bajada del rendimiento académico de forma brusca, un mayor aislamiento, cambio de amistades, excesivo encierro en su habitación. En el caso de la depresión o la ansiedad, también suele ir acompañado de una mayor hostilidad con los padres y hermanos", han explicado los expertos.

Los centros educativos son otro ámbito en el que deben percibirse estos cambios. En este caso, los profesionales han destacado la importancia de observar el rendimiento académico, el desafío a la autoridad, la trasgresión de las normas, su relación con el resto de compañeros e incluso una búsqueda afectiva excesiva en el profesor.

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