Publicado 26/07/2022 11:17

Más del 70% de los pacientes con cáncer de cabeza y cuello sufren desnutrición en el transcurso de la enfermedad

Archivo - Manos de mujer mayor sujetando un plato de comida. Anciana. Comer. Desnutrición.
Archivo - Manos de mujer mayor sujetando un plato de comida. Anciana. Comer. Desnutrición. - ALIAKSANDR LITVINIUK/ISTOCK - Archivo

MADRID, 26 Jul. (EUROPA PRESS) -

Más del 70 por ciento de los pacientes con cáncer de cabeza y cuello sufren desnutrición en el transcurso de la enfermedad, según ha avisado la especialista en Endocrinología de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, María Blanca Martínez-Barbeito, con motivo del

El riesgo nutricional y/o la desnutrición existen en los enfermos con cáncer de cabeza y cuello desde antes del diagnóstico y a corto, medio y largo plazo después, aunque el tratamiento oncológico instaurado (cirugía, radioterapia, quimioterapia) haya sido eficaz y el enfermo esté en remisión completa.

Los tumores de cabeza y cuello son uno de los cánceres que inducen con mayor frecuencia desnutrición, tanto por alteración en la masticación, salivación o deglución como por el dolor que con gran frecuencia se asocia. En este tipo de cáncer la prevalencia de la disfagia (dificultad al tragar que compromete el estado nutricional del paciente) se sitúa entre el 50 y el 80 por ciento.

Hay que destacar que está presente al diagnóstico en el 30-50 por ciento de los pacientes y que tiene graves efectos secundarios a corto, medio y largo plazo. En el 20-30 por ciento de los enfermos la disfagia es permanente.

La desnutrición produce una disminución de masa muscular que conlleva una pérdida de fuerza, que, a su vez, tiene importantes consecuencias sobre el estado funcional del paciente, pues aumenta la dependencia de cuidados por terceros (familiares o cuidadores) y disminuye su calidad de vida.

Adicionalmente, más del 50 por ciento de los pacientes oncológicos que padecen desnutrición disminuyen o interrumpen sus tratamientos por la toxicidad. "Hay que tener presente que a los pacientes con tumores de cabeza y cuello se les junta una alta prevalencia de desnutrición al diagnóstico con una alta incidencia de desnutrición durante el tratamiento oncológico y sus secuelas. Pero, sobre lo que es más importante incidir, es que la restauración de los parámetros nutricionales puede revertir la situación, mejorando el pronóstico de los pacientes", ha dicho la doctora.

En una medicina avanzada y que pretenda ser de excelencia resulta, a su juicio, indispensable contar con expertos en nutrición clínica formando parte de los equipos de oncología médica, radioterápica y quirúrgica en la práctica clínica diaria.

La relevancia de la nutrición personalizada en el paciente con cáncer Con estos datos como telón de fondo, los especialistas recalcan la importancia de que el abordaje del cáncer tiene que ser integral y multicisciplinar, y que la nutrición es una pieza clave para poder hacer frente a los tratamientos, que debe personalizarse en función del tipo de tumor y otros parámetros.

En el caso concreto de cáncer de cabeza y cuello, es imprescindible realizar un seguimiento permanente y precoz, prestando especial atención a las pérdidas recientes e involuntarias de peso. La actuación desde el punto de vista nutricional es fundamental en las primeras fases de la enfermedad, cuando el paciente presenta todavía pre-caquexia y las alteraciones metabólicas que llevan a la caquexia son aún susceptibles de responder al tratamiento nutricional.

Cuando la caquexia está instaurada, el tratamiento es refractario, dando lugar a una disminución de la calidad de vida del enfermo y a una expectativa de vida menor de 3 meses. "Los suplementos nutricionales han demostrado ampliamente mejorar el estado nutricional, funcional y la disfagia en los pacientes oncológicos y así lo recogen las guías clínicas basadas en la evidencia científica. Y más allá, comienza a existir una evidencia cada vez más sólida de que deben formar parte de la prehabilitación, esto es, de una serie de intervenciones encaminadas a mejorar la condición física, funcional y psicológica de los pacientes desde antes de comenzar un tratamiento oncológico de complejidad y magnitud considerables", ha argumentado la experta.

La nutrición ha sido estudiada de manera extensiva, explicando el papel, tanto causal como protector en el desarrollo del cáncer. Así, los especialistas señalan que el paciente oncológico generalmente recibe un tratamiento nutricional tardío y que hasta el 30 por ciento de los pacientes oncológicos con mal pronóstico no recibe un adecuado tratamiento nutricional.

"Ante este escenario, profesionales sanitarios, organismos científicos e instituciones debemos seguir trabajando en la línea de dilucidar los beneficios que el abordaje nutricional puede reportar en los pacientes con cáncer de cabeza y cuello a todos los niveles de su salud física, psíquica y de su propia autonomía", ha zanjado la doctora.

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