Publicado 02/03/2021 08:17CET

El lipedema, una enfermedad aún desconocida que implica un acúmulo de grasa patológico en brazos y piernas

Archivo - Lipedema, piernas hinchadas
Archivo - Lipedema, piernas hinchadas - GETTY - Archivo

   MADRID, 2 Mar. (EDIZIONES) -

   El lipedema es una enfermedad que afecta exclusivamente a mujeres. Es progresiva y se caracteriza por un aumento de grasa patológica en miembros, especialmente en las piernas y en los brazos. Aunque se recoge en la literatura médica desde los años 40, no fue hasta 2018 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoció como enfermedad.

   “Es una enfermedad bastante desconocida entre la población general y a día de hoy el 85% del profesional sanitario tampoco ha oído hablar de ella”, según lamenta en una entrevista con Infosalus el doctor Enrique Burgos de la Obra, cirujano pionero en España en dedicarse en exclusiva a esta patología y director de Lipemedical (Madrid), el primer equipo médico español dedicado en exclusiva al tratamiento de la misma.

El lipedema implica un acúmulo de grasa patológico que aumenta la presión de los tejidos y genera una serie de síntomas como pesadez, sensación de presión continuada, y según avanza la enfermedad, también puede producirse dolor en la palpación, así como una tendencia a la formación de hematomas. En fases avanzadas se puede registrar un dolor incapacitante que incluso requiere de medicación, y conlleva una limitación de la movilidad, detalla.

   Uno de los problemas a los que se enfrentan estas pacientes es que la grasa no responde a las dietas hipocalóricas y al ejercicio; algo que en muchas ocasiones puede resultar frustrante y pasar factura a las pacientes a nivel psicológico. “Hay chicas súper deportistas que se han quedado delgadas de torso, y están musculadas, pero por ejemplo las piernas, por mucho ejercicio y dieta que hayan hecho, no han cambiado”, sostiene el cirujano.

   Es más, el doctor Burgos de la Obra destaca que el lipedema conlleva una gran afectación de la calidad de vida de quien la padece, lamentando así que muchas pacientes van de médico en médico y tardan incluso décadas en lograr un diagnóstico certero sobre la misma.   

   “Se suele confundir con el sobrepeso y con la obesidad, enfermedades donde la grasa suele ser generalizada, mientras que en el lipedema el mayor volumen de grasa se registra en las piernas y en los brazos. Además, el sobrepeso y la obesidad no tienen síntomas, mientras que el lipedema sí”, aclara el especialista.

   A su vez, advierte de que se suele confundir también con el linfedema, un problema del sistema circulatorio linfático donde se produce un acúmulo de líquido que tiene lugar en una de las piernas principalmente, que es uniltateral y que no implica dolor; mientras que en el lipedema ese aumento de grasa patológico presenta una afectación bilateral y los pies están libres de afectación, en lo que se conoce como el ‘signo del grillete’, conllevando en gran parte de los casos dolor.

   “El dolor en fases iniciales puede ser muy sutil, si bien aumenta con la progresión de la enfermedad. Este dolor en piernas o brazos puede estar presente en reposo y también aumentar al caminar. De hecho, a menudo, se incrementa con el ejercicio. Es muy frecuente, además, presentar dolor a la palpación, en especial en determinados lugares como la cara interna de las pantorrillas, y experimentar una sensación continua de pesadez en las piernas”, describe.

   Así, y según resume Burgos de la Obra, el lipedema se caracteriza por una desproporción de la acumulación de la grasa entre el torso, el abdomen, los brazos y las piernas; que no responde ante dietas hipocalóricas o ejercicio; al mismo tiempo que puede darse dolor, que puede ser sutil o bastante importante en las fases avanzadas de la enfermedad; así como una sensación de pesadez y de piernas hinchadas como con mucha presión; y una forma de las piernas donde el pie queda totalmente libre de afectación y es a partir del tobillo donde se inicia el acúmulo de grasa, llegando a formar piernas con una forma de columna cilíndrica. Además, el experto añade que esta grasa es distinta a la grasa abdominal, siendo la normal blanda, regular y lisa, pero ésta es más dura, fibrosa.

   A día de hoy se desconoce su origen, según reconoce el especialista, pero sí apunta que se cree cierta relación con la influencia genética, de forma que en una misma familia pueden darse varios casos. Aquí también menciona que suele ligarse con la influencia hormonal, ya que con frecuencia comienza y se intensifica con los cambios hormonales, en la pubertad y la adolescencia, el embarazo, los tratamientos anticonceptivos o la menopausia. Aunque no está claro, según aprecia, se cree que tiene también cierta relación con el consumo de alimentos proinflamatorios como el gluten.

   Aparte de estos síntomas, el cirujano sostiene que el lipedema suele conllevar una importante afectación psicológica de las pacientes, que en muchos casos desconocen que se trata de una enfermedad en sí y una acumulación patológica de grasa: “Suele aparecer en adolescentes y genera complejos y síntomas depresivos. Hasta un 15% de los casos que vemos en consulta han padecido depresión, trastornos alimentarios o cuadros de ansiedad, y han probado todo tipo de dietas y de ejercicio intenso, con una respuesta de las piernas bastante limitada”.

   El diagnóstico es clínico, requiere hablar con la paciente y explorarla. En caso de duda puede ser necesario realizar pruebas complementarias para descartar otros orígenes de los síntomas, con la linfografía o una ecografía doppler.

EL TRATAMIENTO: DETENER SU PROGRESIÓN Y MITIGAR SÍNTOMAS

   En cuanto al tratamiento, el director de Lipemedical apunta a medidas conservadoras que pueden aliviar la sintomatología o enlentencer la progresión del lipedema, como por ejemplo, el llevar medias de comprensión de tejido plano, que se hacen a medida en las ortopedias; así como la realización de ejercicios en agua, tipo aquagym, porque la presión del agua alivia la sintomatología; a la vez que hacer dieta antiinflamatoria, sin gluten, sin lactosa, sin procesados, evitando carnes rojas, azúcares refinados y fritos no saludables; y aumentando la ingesta de frutas y de verduras, especialmente de frutos rojos, frutos secos, y de pescado azul.

   El doctor Burgos de la Obra constata que muchas veces el tratamiento conservador apacigua la situación, pero no logra tratar la raíz del problema, que son unas células adiposas que están enfermas y que no responden adecuadamente a la dieta y al ejercicio, y aumentan de volumen y generan la presión local de los tejidos.

   Por eso, en estos casos, se suele realizar un tratamiento de lipodescompresión, con el objetivo de aliviar la presión de ese tejido graso a través de una liposucción específica: “La que está más indicada para el lipedema es la asistida por agua pulverizada, ya que es más delicada con los tejidos. Tiene como objetivo principal el tratar los síntomas, mejorar la movilidad, detener la progresión y mejorar la calidad de vida de la paciente. Es un objetivo de salud, médico. Es cierto que habrá una mejora estética pero es muy importante recalcar que no es sólo una cuestión cosmética sino que se trata de una enfermedad con grandes implicaciones en la salud de las pacientes”.

   En concreto, con esta intervención dice que se extraen grandes volúmenes de grasa, por lo que conllevan unos postoperatorios “cansados, y más duros de lo habitual para una liposucción, y que requieren de una baja médica”.

   En última instancia, el director de Lipemedical destaca la importancia de que esta cirugía sea emprendida por especialistas en lipedema, que se dediquen a ello, porque sólo así los resultados serán excelentes.