Investigan cómo convertir la grasa blanca en grasa beneficiosa para quemar calorías

Publicado 09/01/2020 14:47:59CET
Obesidad, sobrepeso
Obesidad, sobrepeso - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / HER HAKKI HASAN EROGLU'

   MADRID, 9 Ene. (EUROPA PRESS) -

   La red de genes ayuda a convertir la grasa blanca en grasa beneficiosa para quemar calorías, según una investigación realizada por miembros de la Universidad Técnica del Centro TUM Else Kröner-Fresenius en Alemania, que cree que este descubrimiento podría ser un nuevo enfoque para tratar el sobrepeso y la obesidad.

    Las células grasas, técnicamente denominadas adipocitos, juegan un papel esencial en la regulación del equilibrio energético en nuestro cuerpo. "Los adipocitos no son simplemente un almacenamiento de energía para tiempos de privación, sino que también liberan hormonas en la sangre, regulando nuestro metabolismo y las sensaciones de hambre y saciedad a través del cerebro y otros organos. Sin embargo, demasiado de algo bueno causa daño", ha explicado el profesor Klingenspor, presidente de Molecular Nutritional Science en el Centro TUM Else Kröner-Fresenius.

   Existen diferentes tipos de tejido adiposo en el cuerpo que pueden clasificarse según el color (blanco, beige o marrón); los blancos son los principales responsables del almacenamiento de energía, mientras que las células grasas marrones y beige pueden convertir la energía nutricional en calor. Este proceso se conoce como termogénesis sin temblores, un principio que los mamíferos pequeños y los recién nacidos humanos usan para mantener una temperatura corporal estable.

   La aparición y la actividad de las células grasas de color marrón y beige varían entre la población. Existe alguna evidencia que sugiere que las personas con una gran cantidad de células grasas termogénicas poseen un menor riesgo de desarrollar obesidad y trastornos metabólicos asociados. Especialmente el crecimiento de células grasas de color beige dentro del tejido graso blanco puede tener beneficios de salud particulares.

OBJETIVO: MEJORAR ASÍ LA SALUD METABÓLICA

   "Queremos entender cómo se desarrollan las células grasas termogénicas, cómo las células grasas beige crecen dentro del tejido graso blanco", ha explicado Klingenspor, quien recuerda que al "dorar" el tejido graso blanco, el órgano que almacena energía podría transformarse parcialmente en un órgano que disipa energía, mejorando así la salud metabólica.

   El desarrollo de células grasas de color beige está controlado por un programa genético aún en gran parte desconocido. Las cepas de ratones con antecedentes genéticos divergentes difieren en gran medida en su capacidad para dorar el tejido graso blanco. "Al comparar sistemáticamente las células grasas entre estas diferentes cepas de ratones, pudimos descubrir qué genes o reguladores podrían explicar la variación en la diferenciación de las células de color beige, en otras palabras, el crecimiento de las células de grasa de color beige", ha añadido.

   Al secuenciar todas las transcripciones de una célula utilizando la tecnología de secuenciación de próxima generación, todas las actividades genéticas en todo el genoma se pueden registrar en una instantánea. Para el estudio actual, el equipo realizó un análisis comparativo de la transcriptómica de células grasas de cepas de ratones genéticamente divergentes.

   Según han explicado, el estudio va más allá de otros trabajos en este campo, ya que no solo identifica factores individuales importantes sino que también los relaciona entre sí en una red molecular. Con este enfoque, el equipo podría proporcionar una visión general sistemática sobre la red de mecanismos reguladores intrínsecos a las células que representan el principio subyacente para el desarrollo de las células grasas de color beige, convirtiéndolos en el primer equipo de científicos en lograrlo.

   "Ahora hemos reunido una visión única de la arquitectura genética que impulsa los mecanismos moleculares del desarrollo de las células grasas de color beige. Lo que logramos confirmar en un cultivo celular ahora debe ser examinado 'in vivo', es decir, dentro de un organismo vivo. Es nuestro próximo paso", concluye Klingenspor.

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