Publicado 29/04/2021 18:26CET

Investigadores proponen un método para reducir el número de pruebas y la duración de las cuarentenas

Varios carteles indican la dirección para someterse a un test PCR en un dispositivo de vacunación contra el Covid-19 con la vacuna de Janssen, a 22 de abril de 2021, en Pamplona, Navarra (España). Navarra ha comenzado a administrar este jueves la vacuna d
Varios carteles indican la dirección para someterse a un test PCR en un dispositivo de vacunación contra el Covid-19 con la vacuna de Janssen, a 22 de abril de 2021, en Pamplona, Navarra (España). Navarra ha comenzado a administrar este jueves la vacuna d - Eduardo Sanz - Europa Press

MADRID, 29 Abr. (EUROPA PRESS) -

Investigadores israelíes han propuesto un método basado en la tecnología para agilizar la investigación epidemiológica y las pruebas de coronavirus que puede reducir el número de pruebas innecesarias y la duración de la cuarentena, reducir la morbilidad y la mortalidad y detener nuevas oleadas de infección.

Publicado en la revista 'Scientific Reports' por el profesor Amir Leshem, de la Facultad de Ingeniería Kofkin de la Universidad de Bar-Ilan, y el doctor Kobi Cohen, de la Universidad Ben-Gurion, este trabajo ofrece un método más eficaz para la priorización de las pruebas mediante una metodología de retroalimentación.

La clave del método propuesto es realizar pruebas a individuos con una alta probabilidad de estar infectados e identificarlos antes de que aparezcan los síntomas. La probabilidad de que los individuos estén infectados sirve para seleccionar otros individuos para las pruebas.

Se seleccionan los que tienen la mayor probabilidad de infección. Los resultados de las pruebas actúan entonces como retroalimentación para actualizar la probabilidad de que otros individuos estén infectados, y así sucesivamente.

Al reducir el lapso de tiempo entre el contacto con una persona infectada y la realización de una prueba de COVID-19, se ha demostrado que el método propuesto, cuando se combina con el rastreo de contactos, puede reducir la tasa de aislamiento y mortalidad hasta en un 50 por ciento en comparación con los métodos existentes.

La clave está en analizar a los individuos con una alta probabilidad de estar infectados antes de que aparezcan los síntomas. Estas probabilidades se actualizan en función del rastreo de contactos y de los resultados de las pruebas.

El uso adecuado de la metodología de pruebas controladas mejora significativamente el resultado de cualquier capacidad de prueba. Sin embargo, los resultados más significativos se obtienen cuando la capacidad de prueba diaria se sitúa entre el 0,3 por ciento de la población y el 3 por ciento de la población.

Los autores también demostraron que, en el caso de brotes pequeños y nuevos, las pruebas controladas pueden evitar la gran propagación de nuevas oleadas. Rastrear y poner en cuarentena solo a las personas de riesgo (por ejemplo, las que están en estrecho contacto con un individuo infectado, según la duración del contacto y la distancia) puede contener las epidemias sin necesidad de recurrir a cierres agresivos mediante la vigilancia", afirma el profesor Leshem. "Hay dos elementos para detener las epidemias: la cuarentena y las pruebas", explica el profesor Leshem.

"Un enfoque es hacer pruebas solo a los que tienen síntomas, como se hizo durante el primer confirnamiento de Israel, pero esto resultó ineficaz. Otro enfoque es realizar aleatoriamente el mayor número posible de pruebas. Según los cálculos, las pruebas aleatorias sólo serán eficaces si se somete a ellas al 5 por ciento de la población. En nuestro artículo proponemos acelerar iniciando la prueba en lugar de esperar a que la gente la haga. Los medios tecnológicos, como el rastreo de contactos, pueden facilitarlo", explican.

Según sus cálculos, si en el plazo de un día se llamara a las personas sospechosas de estar infectadas para realizar las pruebas basándose en los datos relativos a su proximidad con alguien que se sabe que ha contraído el virus, se reducirían las tasas de infección y la morbilidad, no se realizarían pruebas innecesarias y se impondría menos aislamiento innecesario.

Leshem y Cohen proponen el uso de una tecnología que no se basa en el GPS y no implica el seguimiento de ubicaciones geográficas, sino que depende de la proximidad entre dispositivos que transmiten ondas a corta distancia, como el Bluetooth.

Con este método menos intrusivo, la identidad del individuo es aleatoria y se almacena en el dispositivo, y queda "expuesta" solo si ha estado cerca de una persona que ha dado positivo en su rango de Bluetooth. Se llamará a las personas para que se sometan a una prueba en función del número de personas infectadas que hayan estado a su alrededor y del tiempo que hayan estado en la misma vecindad. El riesgo se calculará mediante un algoritmo específico.