Publicado 11/01/2021 14:36CET

Investigadores desarrollan una nueva técnica con nanogotas y ultrasonidos para acabar con los coágulos sanguíneos

A medida que las nanogotas estallan en microburbujas, el ultrasonido hace que las microburbujas oscilen, interrumpiendo la estructura física del coágulo.
A medida que las nanogotas estallan en microburbujas, el ultrasonido hace que las microburbujas oscilen, interrumpiendo la estructura física del coágulo. - LEELA GOEL

MADRID, 11 Ene. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (Estados Unidos) han desarrollado una nueva técnica para eliminar los coágulos sanguíneos particularmente duros, utilizando nanogotas y un "taladro" de ultrasonido para romper los coágulos de adentro hacia afuera. La técnica aún no ha pasado por pruebas clínicas; sin embargo, las pruebas 'in vitro' han mostrado resultados prometedores.

Específicamente, el nuevo enfoque está diseñado para tratar los coágulos sanguíneos retráctiles, que se forman durante largos períodos de tiempo y son especialmente densos. Estos coágulos son particularmente difíciles de tratar porque son menos porosos que otros coágulos, lo que dificulta que los fármacos que disuelven los coágulos sanguíneos penetren en el coágulo.

La nueva técnica tiene dos componentes clave: las nanogotas y el taladro de ultrasonido. Las nanogotas consisten en diminutas esferas de lípidos que están llenas de perfluorocarbonos líquidos (PFC). Específicamente, están llenas de PFC de bajo punto de ebullición, lo que significa que una pequeña cantidad de energía de ultrasonido hará que el líquido se convierta en gas. A medida que se convierten en gas, los PFC se expanden rápidamente, vaporizando las nanogotas y formando burbujas microscópicas.

"Introducimos las nanogotas en el sitio del coágulo, y debido a que las nanogotas son tan pequeñas, son capaces de penetrar y convertirse en microburbujas dentro de los coágulos cuando se exponen a los ultrasonidos", explica Leela Goel, primera autora de este trabajo, que se ha publicado en la revista científica 'Microsystems & Nanoengineering'.

Después de que las microburbujas se forman dentro de los coágulos, la exposición continua de los coágulos a los ultrasonidos hace oscilar las microburbujas. La rápida vibración de las microburbujas hace que se comporten como pequeños martillos neumáticos, interrumpiendo la estructura física del coágulo y ayudando a disolver los coágulos. Esta vibración también crea grandes agujeros en la masa de coágulos que permiten que los fármacos anticoagulantes de origen sanguíneo penetren profundamente en el coágulo y lo descompongan aún más.

La técnica es posible gracias al taladro de ultrasonido, que es un transductor de ultrasonido lo suficientemente pequeño como para ser introducido en el vaso sanguíneo a través de un catéter. El taladro puede apuntar el ultrasonido directamente hacia adelante, lo que lo hace extremadamente preciso. También es capaz de dirigir suficiente energía de ultrasonido a la ubicación objetivo para activar las nanogotas, sin causar daños al tejido sano circundante. El taladro incorpora un tubo que permite a los usuarios inyectar nanogotas en el lugar del coágulo.

En las pruebas 'in vitro', los investigadores compararon varias combinaciones de tratamiento con fármacos, el uso de microburbujas y ultrasonido para eliminar los coágulos, y la nueva técnica, que utiliza nanogotas y ultrasonido.

"Descubrimos que el uso de nanogotas, ultrasonido y tratamiento con fármacos era el más eficaz, ya que disminuía el tamaño del coágulo en un 40 por ciento, más o menos un 9 por ciento. El uso de las nanogotas y los ultrasonidos por sí solos redujo la masa en un 30 por ciento, más o menos un 8 por ciento. El siguiente mejor tratamiento fue el tratamiento con fármacos, microburbujas y ultrasonido, y eso redujo la masa de los coágulos en solo un 17 por ciento, más o menos un 9 por ciento. Todas estas pruebas se realizaron con el mismo período de tratamiento de 30 minutos. Los resultados de estas primeras pruebas son muy prometedores", detalla otro de los autores, Xiaoning Jiang.

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