Actualizado 20/09/2021 10:26 CET

Intestino, corazón y cerebro tienen mucho que ver en cómo nos vemos

Archivo - Hombre mirándose al espejo, viendo si se le cae el cabello.
Archivo - Hombre mirándose al espejo, viendo si se le cae el cabello. - LIGHTFIELDSTUDIOS/ISTOCK - Archivo

MADRID, 20 Sep. (EUROPA PRESS) -

Una nueva investigación ha descubierto que la fuerza de la conexión entre nuestro cerebro y los órganos internos está vinculada a cómo nos sentimos sobre nuestra apariencia. Publicado en la revista 'Cortex', el estudio es el primero en investigar e identificar la asociación entre la imagen corporal y el procesamiento cerebral de las señales internas que se producen de forma inconsciente.

Llevado a cabo por un equipo de psicólogos y neurocientíficos de la Universidad Anglia Ruskin (ARU), en Reino Unido, el estudio descubrió que los adultos cuyos cerebros son menos eficientes a la hora de detectar estos mensajes internos son más propensos a experimentar vergüenza corporal y preocupación por el peso.

Esta investigación podría tener implicaciones terapéuticas para las personas que padecen enfermedades en las que la imagen corporal desempeña un papel importante. Por ejemplo, se podrían hacer conscientes las señales inconscientes. La investigación podría incluso aplicarse a la clínica, ya que puede darse el caso de que las respuestas cerebrales a las señales viscerales indiquen una predisposición a los trastornos alimentarios.

Los participantes en el estudio -un grupo de adultos sanos del Reino Unido- participaron primero en cuatro evaluaciones de la imagen corporal para medir sus sentimientos de apreciación del cuerpo, apreciación de la funcionalidad corporal, vergüenza corporal y preocupación por el peso.

A continuación, los investigadores realizaron mediciones de las señales internas de los participantes. Algunos de los mensajes del corazón y el intestino se procesan a nivel inconsciente y el sistema nervioso interpreta estas señales para proporcionar al cerebro información continuamente actualizada sobre el estado interno del cuerpo.

La fuerza de la conexión entre el intestino y el cerebro se midió registrando la actividad eléctrica de ambas regiones al mismo tiempo. Los investigadores también midieron las respuestas cerebrales a los latidos del corazón.

Descubrieron que las respuestas cerebrales más débiles al intestino y al corazón se asociaban significativamente con mayores niveles de vergüenza corporal y preocupación por el peso entre los participantes.

La autora principal, la doctora Jane Aspell, catedrática asociada de Neurociencia Cognitiva de la Universidad Anglia Ruskin (ARU), explica que "experimentamos nuestro cuerpo tanto por dentro como por fuera: podemos ser conscientes del aspecto de nuestra piel y nuestras extremidades, pero también del hambre que sentimos o de la fuerza con la que late nuestro corazón durante el ejercicio. El cerebro también procesa continuamente señales internas de las que no somos conscientes".

Por ello, añade que con el estudio descubrieron "que cuando el cerebro es menos receptivo a estas señales implícitas del interior del cuerpo, los individuos son más propensos a tener opiniones negativas sobre su apariencia corporal externa. Puede ser que cuando el cerebro tiene una conexión más débil con el cuerpo interno, el cerebro pone más énfasis en el cuerpo externo y así la apariencia se vuelve mucho más importante para la autoevaluación".

La autora principal, la docrora Jennifer Todd, investigadora postdoctoral de la Universidad Anglia Ruskin (ARU), subraya que la investigación "podría tener implicaciones para quienes experimentan una imagen corporal negativa, que puede tener un grave impacto en la vida de las personas".

"Las mediciones de la señal intestinal y cardíaca utilizadas en nuestro estudio podrían servir de biomarcadores para ayudar a identificar, o incluso predecir, la imagen corporal negativa y las enfermedades asociadas, como los trastornos alimentarios --prosigue--. Además, al entrenar a las personas para que sean más conscientes de las sensaciones internas, podría ser posible amplificar estas señales inconscientes".

"Tenemos que entender por qué algunos cerebros son mejores para detectar estas señales internas que otros --insta--. Esperamos que se deba en parte a las diferencias en las conexiones neuroanatómicas entre el cerebro y los órganos internos, y esto será objeto de futuras investigaciones".