Actualizado 02/06/2020 10:18:26 +00:00 CET

Cómo influyen las emociones en la voz. ¿Refleja nuestro estado de ánimo?

Pareja discutiendo en la cocina. Enfadados, pelea.
Pareja discutiendo en la cocina. Enfadados, pelea. - SKYNESHER/GETTY - Archivo

    MADRID, 2 Jun. (EDIZIONES) -

   El dramaturgo Lope de Vega ya lo aventuró, "mal puede tener la voz tranquila quien tiene el corazón temblando", y es que las emociones pueden regular nuestro tono de voz, y las palabras siempre que hablamos van acompañadas de nuestras emociones.

    En una entrevista con Infosalus Carolina Vittar Paz, logopeda del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM), explica así que la voz es fundamental para nuestra comunicación, y es la responsable de transmitir un mensaje junto con las emociones presentes en él.

    "Nuestras emociones pueden tener mayor o menor intensidad, pero gracias a que las personas tenemos una capacidad increíble de adaptación podemos conseguir que nuestra voz, nuestro cuerpo, nuestras emociones, y nuestros mensajes se ajusten a nuestras necesidades del momento", señala la también especialista en ciencia vocal.

    Según defiende, en nuestro día a día estamos continuamente afrontando situaciones, retos y problemas donde nuestra voz tiene una gran importancia tanto a nivel personal, como social y profesional: "Cuando hablamos lo hacemos con todo nuestro cuerpo, y nuestra voz se produce gracias a la sincronización del sistema fonatorio y a la voluntad de la persona".

   Así, subraya que cuando se expresa alegría, se aumenta el tono, sus variaciones y la intensidad; mientras que la tristeza lleva implícita tonos graves y una voz más monótona, o con menos variaciones, y un ritmo más pausado.

    En concreto, la logopeda recuerda que en la producción de la voz intervienen: Un plano físico, que tiene que ver con el funcionamiento neuromuscular de la voz y de los gestos; un plano emocional, relacionado con la personalidad y con la carga emocional que lleva nuestro mensaje, tanto verbal como no verbal, porque nuestra voz está íntimamente relacionada con nuestras emociones; y un plano mental, vinculado con la comprensión y con el lenguaje utilizado en nuestro discurso.

LAS EMOCIONES SE MANIFIESTAN EN NUESTRA VOZ

    Entonces, ¿por qué cambia nuestra voz con las emociones? Porque éstas se manifiestan en nuestra voz, según asegura Vittar. "Modifican la intensidad, el tono, el timbre, y la duración de las frases. Por ello, necesitamos tener un 'control motor' sobre nuestra voz, que nos permita autorregularnos, y quitar tensiones cuando no son necesarias para poder adaptarnos a las innumerables situaciones que se nos presentan a diario", remarca la miembro del CPLCM.

   A su juicio, es importante que en el plano emocional seamos capaces de reconocer aquellas situaciones en las que debemos prestar más atención a nuestra voz, con el fin de evitar tensiones innecesarias y que un uso inadecuado de la misma pueda desencadenar una patología.

   Por el contrario, Vittar mantiene que cuando la emoción que acompaña nuestra voz es positiva, tendemos a querer que se repita. "Por ejemplo, si tenemos que hablar en público y nos sentimos cómodos, seguros, alegres, se desarrollará un interés por querer repetirlo y hacerlo cada vez mejor", asegura. Según indica, esto sucede porque nuestro cerebro, desde un punto de vista filogenético tiene 3 regiones: Reptiliano, emocional- límbico, y el racional o córtex.

   Estas regiones están relacionadas con nuestra evolución como especie, según sostiene la logopeda, y en el caso del cerebro reptiliano, la parte más primitiva, es el encargado de activar los mecanismos instintivos y de supervivencia. "Por lo tanto, se activa ante situaciones que puedan afectar a nuestra supervivencia y responde con la lucha o con la huida. Juega un papel fundamental en las destrezas manuales y en los movimientos de la boca asociados con una correcta articulación del lenguaje", explica la especialista en ciencia vocal.

    Es más, indica que los seres humanos somos capaces de reír, de llorar, de gritar, o de gemir, por ejemplo, así como de emitir un sinfín de sonidos que nos ayudan a liberar tensiones y sobre todo a la hora de acompañar momentos o situaciones que tienen que ver con nuestra supervivencia. "En esos momentos, nuestro cerebro se prepara con todo el cuerpo, incluida la voz, para responder, y de una manera inconsciente", añade.

    Mientras, en el caso del cerebro emocional- límbico, el responsable de las respuestas emocionales, Vittar dice que se encarga de detectar si un estímulo es agradable o por el contrario, desagradable. "Los seres humanos estamos programados para expresar nuestras emociones a través de nuestra voz. Es más, hay una parte de la voz controlada por esta región del cerebro. Es esta parte también la que nos permite detectar el estado emocional del otro a través de un mensaje", agrega.

   De esta forma, la experta defiende que podemos tener una excelente técnica vocal, un excelente dominio del lenguaje, pero si no tenemos un buen control de nuestras emociones, nuestra voz puede sonar monótona, e inexpresiva cuando no hay una buena conexión emocional.

   Sobre el cerebro racional- córtex, la especialista en Ciencia Vocal mantiene que es el que nos distingue de los otros animales, así como la parte del cerebro responsable de habilidades como el pensamiento lógico, de tener conciencia de nosotros mismos, pero sobre todo de comunicarnos. "La parte más racional de la voz está controlada por el neocórtex, encargado del control del idioma, del lenguaje, y del uso eficiente de la voz, de acuerdo con el contexto social en el que nos encontremos", precisa la experta

    Con todo ello, Vittar cree que emociones y voz van juntas y se producen a la vez porque, según argumenta, la voz siempre transmite contenido emocional, está pegada a él, y si una persona es capaz de expresar sus emociones, entonces es capaz de transmitir toda esa información a través de su voz.

    "Esta relación voz- emociones nos permite modificar algunos parámetros de la voz para mejorar el estado emocional y viceversa: Mejorar la voz dirigiendo y controlando nuestras emociones. Las emociones provocan en nuestra voz variaciones en el timbre, en el tono, o en la intensidad y en la entonación", remarca la miembro del CPLCM.