Neumonía, cómo detectarla y tratarla

Actualizado 12/11/2014 12:17:06 CET

MADRID, 8 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones, causada por bacterias o virus suele aparece con mayor frecuencia en invierno y otoño, muchas veces desencadenada por una infección común de estas fechas como puede ser un constipado, según ha explicado el doctor Josep Morera Prat, neumólogo del Centro Médico Teknon de Barcelona.

   "Durante el invierno se acumulan muchas infecciones respiratorias de tipo vírico de vías altas. Generalmente, las pulmonías que van después de una infección vírica suelen ser bacterianas y, de entre todas las bacterias, la más frecuente, es la neumonía neumocócica", ha explica a Europa Press.

   La enfermedad consiste en una inflamación, una infección del pulmón causada habitualmente por neumococos. "La neumonía es lo que antes conocíamos comúnmente como pulmonía, pero ahora los enfermos han adquirido la palabra técnica. Se trata de una infección más o menos extensa que puede ser producida por algún virus o bacteria, si bien la producida por el virus es de especial gravedad", advierte.

   "Yo a mis pacientes para que me entiendan les digo que es como tener un gran forúnculo, que es una infección de las glándulas de la piel, dentro del pulmón", explica este experto, quien alerta de la confusión que puede generar en un primer momento la enfermedad con un resfriado o una gripe

  Al igual que la gripe, una neumonía puede dar fiebre alta también. "Puede tratarse de un proceso leve y pasajero que casi no se distinga de la gripe u otra infección vírica, o de un cuadro mucho más grave y espectacular", depende de muchísimas cosas, si es bacteriana o viral,  el tipo de microbio o la situación del paciente.

   Este experto, quien forma parte de la comunidad Saluspot, recuerda que la enfermedad puede ser especialmente dura con los "más frágiles", es decir los menores de cinco años y los mayores de setenta años. "A esas edades las defensas son menores y por ello deben estar más atentos a posibles infecciones, medirse la temperatura más habitualmente", advierte.

   Existen otros factores como las enfermedades concomitantes, como la diabetes, las enfermedades respiratorias previas como el asma y, sobre todo, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

   Asimismo, los alcohólicos son muy propensos a las neumonías invasivas, "y tan sólo beber el viernes o el sábado noche ya es un factor de riesgo"; además, añade, "el simple hecho de ser fumador o ex fumador implica cinco veces más riesgo de sufrir esta enfermedad".

PRINCIPALES SÍNTOMAS

   La mayoría de los pacientes tienen ya microbios dentro de su cuerpo, tienen "sus propios ocupas" los cuales se manifiestan ante una bajada de defensas. Cuando se produce esa bajada de defensas, el síntoma principal es la fiebre alta y tiritonas; y si la neumonía está en la vecindad de la pleura, cosa que ocurre muchas veces, el dolor al respirar es otro síntoma.

   De todas maneras, "si uno tiene una pulmonía, por grande que sea, en el centro del pulmón, no siente dolor. Lo que hace que duela es que esté cerca de la pleura, porque los sensores de dolor están en la periferia. Por otro lado está la tos, que es un síntoma que prácticamente nunca falla".

   Si se trata de una persona mayor, o la neumonía es extensa, puede haber además sensación de ahogo; y otro posible síntoma es la expectoración, "aunque esta se puede producir también en casos de una bronquitis aguda sin que se trate de neumonía".

   Son muchas las complicaciones que pueden derivar de esta enfermedad en su estadio de mayor gravedad puede derivar en el fallecimiento del paciente. Si el neumococo está circulando por sangre, se produce la sepsis o de neumonía invasiva, en este caso el microbio puede no sólo afectar al pulmón o a la pleura, sino que también puede ir al pericardio, produciendo meningitis o puede ir a una articulación produciendo osteomielitis, artritis, o incluso un distrés y que el paciente termine en la UVI.

CÓMO DETECTARLA Y TRATAMIENTO

   El mejor método de diagnosis es la radiografía, "pero esta hay que saber interpretarla bien". Si el enfermo no puede desplazarse de su domicilio, la auscultación es muy importante, así como ver la saturación de oxígeno con un pulsioximetro y tomar la temperatura.

   En la actualidad, aun disponiendo de antibióticos que matan a los neumococos perfectamente, si la invasión de gérmenes es tan grande que está circulando por la sangre, puede adquirir un carácter grave y cobrarse vidas tanto de personas mayores como jóvenes.

   "Existe una buena vacuna contra la neumonía, en Estados Unidos han descendido mucho los ingresos hospitalarios por neumonía en los sectores de riesgo gracias a un programa de vacunación para los menores de 2 años. Esta es la mejor prevención", afirma.

   Por otro lado, Morera Prat indica que no existen novedades relevantes en el tratamiento de esta enfermedad, sin embargo tampoco las cree necesarias. En su opinión, "existen suficientes armas contra la neumonía, pero hay que utilizarlas bien".

   "Los consejos de la abuela, como se suele decir, también sirven para prevenir la neumonía: abrigarse, no mojarse y, por supuesto, no beber ni fumar", añade este experto, quien concluye que "la mejor manera de protegernos es cuidándonos con el fin de evitar que bajen nuestras defensas".