Publicado 06/07/2021 12:03CET

Identifican una posible vía para una vacuna de amplia protección contra la COVID-19 que utiliza células T

Cuando el SARS-CoV-2 (amarillo) infecta las células de riñón de mono, reduce el mecanismo de reciclaje celular, lo que significa que hay menos señales de autofagia (verde) que en las células no infectadas. La tinción azul representa los núcleos.
Cuando el SARS-CoV-2 (amarillo) infecta las células de riñón de mono, reduce el mecanismo de reciclaje celular, lo que significa que hay menos señales de autofagia (verde) que en las células no infectadas. La tinción azul representa los núcleos. - UNIVERSITY HOSPITAL BONN

MADRID, 6 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un estudio liderado por investigadores del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) ha utilizado un método desarrollado para el VIH con el fin de identificar objetivos estables para desarrollar una vacuna de células T contra el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19.

Estas 311 dianas estables, conocidas como epítopos altamente interconectados, tienen muchas probabilidades de ser estables en diferentes variantes del virus. Los resultados, publicados en la revista científica 'Cell', proporcionan una posible vía para una vacuna de células T contra la COVID-19 de amplia protección.

"Estos epítopos virales altamente interconectados están conectados a muchas otras partes virales, lo que probablemente proporciona una forma de estabilidad al virus. Por lo tanto, es poco probable que el virus tolere cualquier cambio estructural en estas zonas altamente interconectadas, lo que las hace resistentes a las mutaciones", explica Anusha Nathan, coprimera autora del estudio.

Se puede pensar en la estructura de un virus como en el diseño de una casa. La estabilidad de una casa depende de algunos elementos vitales, como las vigas de soporte y los cimientos, que se conectan y sostienen el resto de la estructura de la casa. Por eso es posible cambiar la forma o el tamaño de elementos como puertas y ventanas sin poner en peligro la propia casa.

Sin embargo, los cambios en los elementos estructurales, como las vigas de soporte, son mucho más arriesgados. En términos biológicos, estas vigas de soporte estarían limitadas por mutaciones: cualquier cambio significativo en el tamaño o la forma pondría en riesgo la integridad estructural de la casa y podría provocar fácilmente su colapso.

Los epítopos altamente interconectados en un virus funcionan como vigas de soporte, conectándose a muchas otras partes del virus. Las mutaciones en estos epítopos pueden poner en riesgo la capacidad del virus para infectar, replicarse y, en última instancia, sobrevivir. Por tanto, estos epítopos altamente interconectados suelen ser idénticos, o casi idénticos, en diferentes variantes virales e incluso en virus estrechamente relacionados de la misma familia, lo que los convierte en un objetivo ideal para las vacunas.

El equipo estudió los 311 epítopos identificados para encontrar los que estaban presentes en grandes cantidades y que probablemente fueran reconocidos por la gran mayoría de los sistemas inmunitarios humanos. Al final, obtuvieron 53 epítopos, cada uno de los cuales representa un objetivo potencial para una vacuna de células T de amplia protección.

Dado que los pacientes que se han recuperado de la infección por COVID-19 tienen una respuesta de células T, el equipo pudo verificar su trabajo viendo si sus epítopos eran los mismos que habían provocado una respuesta de células T en pacientes que se habían recuperado de COVID-19.

La mitad de los pacientes recuperados de COVID-19 estudiados presentaban respuestas de células T a los epítopos altamente interconectados identificados por el equipo de investigación. Esto confirmó que los epítopos identificados eran capaces de inducir una reacción inmunitaria, lo que los convierte en candidatos prometedores para su uso en vacunas.

"Una vacuna de células T que se dirija eficazmente a estos epítopos altamente interconectados sería potencialmente capaz de proporcionar una protección duradera contra múltiples variantes del SARS-CoV-2, incluyendo futuras variantes", afirma Elizabeth Rossin, que también es coprimer autora del estudio.

El equipo obtuvo las secuencias de las variantes B.1.1.7 Alpha, B.1.351 Beta, P1 Gamma y B.1.617.2 Delta del SARS-CoV-2 que acababan de circular. Compararon estas secuencias con el genoma original del SARS-CoV-2, cotejando los cambios genéticos con sus epítopos altamente interconectados. Sorprendentemente, de todas las mutaciones que identificaron, solo tres afectaron a las secuencias de epítopos altamente interconectados, y ninguno de los cambios afectó a la capacidad de estos epítopos para interactuar con el sistema inmunitario.

Este estudio muestra que puede ser posible desarrollar una vacuna de células T ampliamente protectora que pueda proteger contra las variantes de interés, como la Delta, y potencialmente incluso extender la protección a futuras variantes de SARS-CoV-2 y coronavirus similares que puedan surgir.

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