Publicado 11/04/2022 16:37

Identifican los mecanismos cerebrales implicados en las respuestas conductuales ante el estrés

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Archivo - Estrés - TERO VESALAINEN/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 11 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las personas pueden responder al estrés de formas diametralmente opuestas y ahora un estudio del Centro Nacional de Investigación Synapsy (NCCR-Synapsy), en Suiza, ha demostrado que la respuesta conductual depende del nivel de ansiedad y ha identificado los mecanismos cerebrales implicados, según publica en la revista 'Science Advances'.

La exposición al estrés activa un conjunto de respuestas fisiológicas y cerebrales naturales que orquestan los cambios conductuales necesarios para afrontar las amenazas a la propia vida, como la huida o la lucha ante un potencial agresor. Sin embargo, la exposición a situaciones de estrés intenso o repetido puede tener efectos perniciosos y desencadenar problemas psiquiátricos caracterizados por una alteración de la motivación, como la depresión.

Los estudios realizados sobre la motivación tras la exposición al estrés han proporcionado hasta ahora resultados contradictorios. Algunos estudios muestran que el estrés provoca una disminución de la motivación, mientras que otros indican una mejora del rendimiento.

Carmen Sandi, neurocientífica del Brain Mind Institute de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), y su equipo de investigación intentaron determinar si estos resultados contradictorios pueden deberse a variaciones en los rasgos de personalidad de los individuos, como la ansiedad, que ha demostrado ser un moderador clave en los efectos del estrés agudo sobre el aprendizaje y el comportamiento social.

Su laboratorio realizó un estudio para determinar si los rasgos de ansiedad de los distintos individuos podían promover o inhibir la motivación bajo estrés.

Al igual que los humanos, las ratas tienen rasgos de personalidad más o menos ansiosos. "Tomamos esta variación natural como base para seleccionar una población de ratas muy ansiosas y otra con rasgos de ansiedad bajos", explica Carmen Sandi.

Entrenaron primero a las ratas en una tarea de pulsar una palanca para obtener una golosina. A continuación, sometieron a estas dos poblaciones de prueba diferentes a un desafío estresante consistente en exponer a los animales a una plataforma elevada de la que no podían escapar durante un cuarto de hora.

Inmediatamente después, pusieron a prueba su motivación haciendo el esfuerzo de activar la palanca cada vez con más fuerza. La capacidad de las ratas muy ansiosas para mantener un rendimiento constante fue considerablemente menor que la mostrada por las menos ansiosas.

A partir de esta información recién adquirida, los neurocientíficos estudiaron los mecanismos subyacentes. A través de los análisis genéticos de las dos poblaciones de ratas, descubrieron que la expresión del CRHR1 era diferente entre las ratas de alta ansiedad y las de baja ansiedad.

Este receptor se activa cuando los animales se exponen al estrés e influye en la actividad de los grupos celulares dopaminérgicos del área tegmental ventral (ATV), una región cerebral reconocida por su papel en la regulación de la motivación. Los mayores niveles de CRHR1 en las ratas poco ansiosas explican que su rendimiento sea mejor tras la exposición al estrés.

Para verificar sus hallazgos, los investigadores utilizaron estrategias genéticas y farmacológicas para "jugar" con el nivel de expresión, e inhibir y activar este receptor. Independientemente de que las manipulaciones experimentales se hicieran en ratones o en ratas, los resultados fueron consistentes con la conclusión de que, como señal Ioannis Zalachoras, postdoctorado de la EPFL y coautor del estudio, "la motivación bajo estrés se mueve en direcciones opuestas en los individuos según su nivel de ansiedad".

Así, al considerar la ansiedad como un rasgo de carácter, la diversidad de personalidades podría reflejar la diversidad de comportamientos, representada en este estudio por la fuerza de voluntad. "Las ciencias de la vida tenían hasta ahora la tendencia a evitar la cuestión de la diversidad, en particular la vinculada al género. Aparte de su objetivo principal, nuestro estudio es también una forma de profundizar en la cuestión de la diversidad", subraya Carmen Sandi.

Estos resultados también son prometedores para el tratamiento de la depresión. De hecho, el receptor CRHR1 ha sido objeto de numerosos estudios para desarrollar tratamientos medicinales. Debido a la falta de eficacia y a la variabilidad de los resultados obtenidos, ninguna molécula ha logrado aún superar el primer obstáculo de los estudios clínicos.

"Nuestros resultados demuestran que es necesario tener en cuenta los rasgos individuales de ansiedad para obtener una mejor imagen del comportamiento --afirma Sandi--. Sin duda, esto ayudará a desarrollar ensayos clínicos más centrados en los perfiles genéticos y en la variabilidad de la ansiedad de los individuos, lo que aumentará sus posibilidades de éxito".