Actualizado 05/05/2021 11:48 CET

Identifican un área clave en la corteza cerebral que parece ser la puerta de la conciencia

Archivo - Tomografía Computerizada Ct Radiografía Cerebro.
Archivo - Tomografía Computerizada Ct Radiografía Cerebro. - WIKIIMAGES/PIXABAY - Archivo

   MADRID, 5 May. (EUROPA PRESS) -

   En un nuevo estudio del Departamento de Anestesiología y del Centro de Ciencias de la Conciencia del Centro Médico de la Universidad de Michigan (Michigan Medicine), en Estados Unidos, los investigadores han identificado un área clave en la corteza que parece ser la puerta de la conciencia.

   Durante las horas de vigilia, el cerebro recibe un flujo casi constante de señales sensoriales de diversa intensidad. Durante décadas, los científicos se han preguntado por qué algunas señales se elevan a la luz de la conciencia mientras que otras señales de fuerza similar permanecen en las oscuras sombras de la inconsciencia.

   En su nuevo estudio, publicado en la revista 'Cell Reports', los investigadores identifican un área clave en el córtex que parece ser la puerta de la conciencia.

   "El procesamiento de la información en el cerebro tiene dos dimensiones: el procesamiento sensorial del entorno sin conciencia y el que se produce cuando un estímulo alcanza cierto nivel de importancia y entra en la conciencia", explica el doctor Zirui Huang, investigador del Departamento de Anestesiología.

   Huang, junto con el investigador principal, el doctor Anthony Hudetz, y su equipo, intentaron confirmar que este cambio se produce en una parte del cerebro llamada corteza insular anterior, que actúa como una especie de puerta entre la información sensorial de bajo nivel y la conciencia de alto nivel.

   Para los experimentos, se colocó a los participantes dentro de una máquina de resonancia magnética y se les administró el fármaco anestésico propofol para controlar su nivel de conciencia. A continuación, se les pidió que se imaginaran jugando al tenis, caminando por un sendero o apretando la mano, así como que realizaran una actividad motora (apretar una pelota de goma) mientras perdían gradualmente la conciencia y la recuperaban de nuevo después de que se suspendiera el propofol.

   Investigaciones anteriores han demostrado que las imágenes mentales producen una actividad cerebral similar a la de la realización real de la actividad. Cuando los participantes se imaginan jugando al tenis, la parte del cerebro responsable de controlar el movimiento se ilumina. Otras regiones del cerebro se desactivan al realizar las tareas, ya que la atención mental se centra en la actividad.

   A medida que los participantes en el estudio empezaban a perder el conocimiento, las desactivaciones se producían con menos frecuencia. Cuando perdieron completamente la conciencia, las áreas cerebrales correspondientes tampoco mostraron ninguna activación en respuesta a las tareas de imaginería mental. Cuando recuperaban algo de conciencia, volvían a tener cierta actividad relacionada con las imágenes mentales y, poco después, con la conciencia plena, su cerebro mostraba patrones de activación normales.

   La búsqueda de la correlación entre estos estados de conciencia reveló que la activación de la corteza insular anterior desempeñaba un papel en el cambio exitoso entre estas activaciones y desactivaciones.

   "Un estímulo sensorial activará normalmente el córtex insular anterior --explica Hudetz--. Pero cuando se pierde la conciencia, el córtex insular anterior se desactiva y se interrumpen los cambios de red en el cerebro que sustentan la conciencia". La corteza insular anterior, añade, podría actuar como un filtro que permite que sólo la información más importante entre en la conciencia.

   Intentaron confirmar su hipótesis con otro experimento psicológico clásico, en el que una cara aparece brevemente en una pantalla durante tres centésimas de segundo apenas perceptibles. A la imagen de la cara le sigue una imagen ruidosa de alto contraste diseñada para interrumpir el procesamiento consciente de la imagen de la cara. A continuación, se preguntó a los participantes si veían una cara o no. La activación del córtex insular anterior permitió predecir si se había accedido a la cara de forma consciente.

   "El córtex insular anterior tiene una actividad que fluctúa continuamente --dice Huang--. Que pueda detectar un estímulo depende del estado de la ínsula anterior cuando la información llega al cerebro: si la actividad de la ínsula es alta en el momento del estímulo, verá la imagen". Basándonos en las pruebas de estos dos experimentos, concluimos que el córtex insular anterior podría ser una puerta de entrada a la conciencia".

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