Publicado 24/09/2021 07:08CET

Identificada la vía que usan el mortal virus de la fiebre del Valle del Rift para infectar las células

Archivo - Análisis de sangre, marcadores tumorales, mujer trabajando en un laboratorio
Archivo - Análisis de sangre, marcadores tumorales, mujer trabajando en un laboratorio - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MANDICJOVAN - Archivo

MADRID, 24 EUROPA PRESS)

El virus de la fiebre del Valle del Rift provoca brotes de fiebre hemorrágica económicamente devastadores en el ganado, como ovejas, cabras y vacas, pero también, transmitidos por los mosquitos, provocan la infección de las personas que trabajan con animales muertos o moribundos, causando a veces cientos de casos humanos y decenas de muertes. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ha incluido esta infección en la lista de enfermedades prioritarias que pueden causar epidemias en un futuro próximo.

La fiebre del Valle del Rift, para la que no existe un tratamiento específico, se ha limitado a África y la Península Arábiga. Pero los mosquitos capaces de transmitir el virus se encuentran en todo el mundo, lo que hace necesario conocer y controlar el virus.

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis y del Centro de Investigación de Vacunas y la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, han descubierto que el virus se introduce en las células aprovechando una proteína que normalmente participa en la absorción de las lipoproteínas de baja densidad (LDL, portadoras del llamado colesterol malo) de la sangre. El descubrimiento, publicado en la revista 'Cell', podría conducir a terapias que prevengan la fiebre del Valle del Rift o reduzcan su impacto al interferir con la capacidad del virus para entrar en las células.

"Para los habitantes de las zonas donde la fiebre del Valle del Rift es endémica, un brote amenaza no sólo su sustento sino su salud", afirma el coautor Gaya K. Amarasinghe, doctor y profesor de patología e inmunología y de bioquímica y biofísica molecular de la Universidad de Washington.

"Las personas tienen entre un 1% y un 2% de posibilidades de morir si se infectan con este virus, lo que no parece mucho, pero es más o menos lo mismo que el COVID-19 --advierte--. La enfermedad es mucho más grave en los animales domésticos, especialmente en los jóvenes, que enferman mucho y mueren en gran número. Este virus ha pasado desapercibido, pero dado que se transmite por mosquitos que se encuentran en todas partes, podría extenderse a otras partes del mundo y convertirse en un problema grave".

La Organización Mundial de la Salud ha incluido la fiebre del Valle del Rift en la lista de enfermedades prioritarias que pueden causar epidemias en un futuro próximo. El virus se propaga fácilmente entre los animales domésticos a través de la picadura del mosquito. Las personas también pueden infectarse por la picadura del mosquito, pero la mayoría de las personas que se infectan son trabajadores expuestos a fluidos corporales de animales infectados cuando cuidan de animales enfermos o se deshacen de sus restos.

Para averiguar cómo invade el virus las células, el primer autor, el doctor Safder Ganaie, investigador postdoctoral que trabaja con Amarasinghe, cultivó el virus en células de ratón en una placa. Al alterar sistemáticamente los genes normales de los ratones, Ganaie y sus colegas descubrieron que el virus no podía infectar las células de los ratones que carecían de ciertos genes, en particular el gen de la proteína 1 relacionada con el receptor de LDL (Lrp1). Otros experimentos demostraron que el virus necesita la LRP1 para infectar células de ratón, hámster, vaca, mono y humano, lo que indica que el virus utiliza la misma proteína en todas las especies relacionadas a distancia.

El hallazgo constituye una oportunidad, resaltan los autores. Si el virus necesita la LRP1 para infectar las células, suprimir temporalmente la LRP1 podría limitar su capacidad de propagación en el organismo, reduciendo así la enfermedad. Los investigadores utilizaron una proteína que efectivamente hace esto. Denominada RAP, la proteína se une a la LRP1 y rechaza cualquier otra cosa que intente adherirse.

Los investigadores infectaron a un grupo de ratones con el virus y los trataron simultáneamente con RAP. Un segundo grupo de ratones también se infectó, pero se dejó sin tratar para comparar. La mayoría de los ratones tratados sobrevivieron, mientras que todos los no tratados murieron. Además, los ratones tratados tenían niveles más bajos de virus en todo su cuerpo al tercer día de la infección, en comparación con los ratones no tratados.

La RAP en sí misma no es una buena perspectiva para el desarrollo de fármacos, ya que es una proteína normal de los mamíferos que desempeña un papel en muchos procesos biológicos importantes. Pero los resultados sugieren que dirigirse a la LRP1 podría conducir a una terapia para la fiebre del Valle del Rift.

"Este hallazgo es la clave para entender cómo se propaga el virus de la fiebre del Valle del Rift no sólo por el cuerpo humano, sino también cómo es capaz de infectar a los mosquitos y a diferentes especies de mamíferos. Saber cómo se propaga el virus nos ayudará a desarrollar terapias dirigidas, que actualmente no existen para la fiebre del Valle del Rift --señala la coautora Amy Hartman, profesora asociada de enfermedades infecciosas y microbiología en la Universidad de Pittsburgh--. Este descubrimiento abre nuevas oportunidades para estudiar las interacciones entre el virus y el huésped a nivel celular y del organismo y enriquece nuestra comprensión de la biología básica de los virus emergentes transmitidos por mosquitos".

El descubrimiento de que el virus de la fiebre del Valle del Rift utiliza la LRP1 para entrar en las células es interesante porque la proteína es más conocida por su papel en el metabolismo del colesterol.

También se cree que desempeña un papel en la enfermedad de Alzheimer y posiblemente en las infecciones por la bacteria intestinal 'C. difficile.' No está claro por qué están vinculados estos procesos biológicos tan dispares, pero Amarasinghe, Hartman y sus colaboradores ya tienen en marcha varios proyectos para explorar estas conexiones.

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