Publicado 19/06/2021 07:59CET

El hombro congelado: por qué no puedo moverlo y cómo se corrige

Hombre con dolor de hombro.
Hombre con dolor de hombro. - ISTOCK

   MADRID, 19 Jun. (EDIZIONES) -

   La Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS por sus siglas en inglés) explica que el hombro congelado o 'capsulitis adhesiva' es una patología que causa dolor y rigidez en el hombro, y que con el paso del tiempo favorece una gran dificultad para mover el hombro. El signo característico de esta condición es la incapacidad de mover el hombro.

   "Se estima que la prevalencia de capsulitis adhesiva en la población general está entre el 3% y el 5% de la población. Cinco de cada seis sujetos con la enfermedad tendrán entre 40 y 60 años de edad al inicio. Parece ser un poco más prevalente en las mujeres (60% de los casos), pero los hombres tienden a tener síntomas más graves y tienen un peor pronóstico que las mujeres", precisa el doctor Miguel Angel Ruiz Iban del Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Universitario Ramón y Cajal en una entrevista con Infosalus.

   Afecta predominantemente al hombro no dominante (60%) y hasta en un 50% de los casos el hombro contralateral se verá afectado en un segundo episodio, según precisa el traumatólogo. Mantiene también que la afección simultánea de ambos hombros y la recaída de la enfermedad en el hombro ipsilateral es rara. "Existe una fuerte asociación con ciertas comorbilidades; y las comorbilidades estarán presentes en el 85% de los casos. La más importante es la diabetes mellitus", precisa.

   De hecho, el miembro de la SECOT explica que a día de hoy se desconocen con precisión las causas por las que se origina el hombro congelado, si bien apunta que esta patología se asocia con mucha frecuencia a diabetes mellitus (afectando hasta el 20% de los sujetos con diabetes tipo I y al 10% de aquello con diabetes tipo II), y a otras enfermedades sistémicas como la obesidad, el infarto de miocardio o el Parkinson.

   "Sin razón evidenciable se produce una inflamación de la cápsula articular (la membrana que recubre la articulación del hombro) que causa dolor. Posteriormente, esta inflamación se ve sustituida por una fibrosis que acaba limitando la movilidad de la articulación", agrega el doctor Ruiz.

   Entre sus síntomas, el traumatólogo apunta a un cuadro de dolor inicial en el hombro y sin causa clara: "El dolor aumenta progresivamente hasta hacerse de intensidad elevada y, a lo largo de semanas o meses empieza a asociar pérdida de la movilidad de la articulación. Progresivamente, la pérdida de la movilidad se hace más importante y el dolor va disminuyendo. Pasados meses o años la pérdida de movilidad se resuelve progresivamente pero hasta uno de cada cuatro sujetos presenta rigidez persistente muchos años después del proceso".

   A este respecto, la AAO añade que el dolor que produce el hombro congelado es generalmente un dolor sordo, o fijo y continuo: "Típicamente es peor en la primera etapa del curso de la enfermedad y cuando usted mueve el brazo. El dolor por lo general se localiza en el área exterior del hombro y a veces el brazo (la parte que va del codo al hombro)".

   Así, el especialista del Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Universitario Ramón y Cajal detalla que el curso natural de la enfermedad se desarrolla en tres fases:

   ·La primera fase (la fase de congelación) dura entre 2 y 9 meses y se caracteriza por un intenso dolor en el hombro y desarrollo progresivo de rigidez. El paciente se queja con mayor frecuencia de dolor aislado, especialmente intenso durante la noche, y en ocasiones el paciente recuerda un traumatismo menor.

·En la segunda fase (la fase de hombro congelado) el dolor a menudo disminuye y desaparece, y la rigidez es el síntoma principal y puede durar de 4 a 12 meses.

   ·Progresivamente, en la tercera fase (la fase de descongelación), la rigidez se resuelve progresivamente y el paciente recupera la función en 5 a 26 meses.

UN DIAGNÓSTICO CLÍNICO

   En concreto, el miembro de la SECOT aclara que el diagnóstico de la capsulitis adhesiva es fundamentalmente clínico, no siendo esenciales para lograrlo las técnicas de imagen. "Pueden ayudar en el diagnóstico diferencial. El sujeto presentará dolor o rigidez en diversos grados. En el examen físico habrá cierto grado de pérdida pasiva y activa del rango de movimiento, pero se conserva la fuerza", añade.

   Deben excluirse otras causas de dolor y rigidez como la artrosis, según aclara, así como la enfermedad del manguito rotador o la tendinitis calcificante. "La resonancia magnética mostrará cambios inflamatorios inicialmente seguidos de engrosamiento de la cápsula, y reducción del volumen capsular", aprecia el doctor Ruiz.

   En cuanto a su tratamiento, el especialista del Hospital Ramón y Cajal de Madrid indica que la fase inicial debe centrarse en el manejo del dolor: "Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides orales o los corticoides pueden proporcionar alivio del dolor a corto plazo. Las inyecciones de esteroides intraarticulares se pueden repetir y pueden ser efectivas hasta 4 meses".

   En casos de dolor intenso, el especialista dice que se deben considerar los bloqueos del nervio supraescapular. "Para el manejo de la rigidez se recomienda la fisioterapia, pero los cursos intensivos de fisioterapia asistida tienen peores resultados que la fisioterapia suave autoadministrada en el hogar. No está claro si alguno de estos tratamientos tiene algún efecto en la historia natural de la enfermedad", reconoce el doctor Ruiz.

   Por ello, señala que cuando los síntomas persisten durante 3 a 6 meses sin mejoría, se debe considerar el tratamiento quirúrgico: "La liberación capsular artroscópica es una mejor opción que la movilización bajo anestesia".