Publicado 25/03/2022 18:41

Haz comentarios constructivos, la gente te lo agradecerá: eso dice este estudio

Archivo - Hablar, conversar, charlar.
Archivo - Hablar, conversar, charlar. - KLIMKIN/PIXABAY - Archivo

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las personas subestiman sistemáticamente el deseo de los demás de recibir comentarios constructivos y, por lo tanto, no los proporcionan, incluso cuando podrían mejorar el rendimiento de otra persona en una tarea, según una investigación publicada por la revista científica 'Journal of Personality and Social Psychology', de la Asociación Americana de Psicología.

"La gente suele tener la oportunidad de dar a los demás un 'feedback' constructivo que podría ser inmediatamente útil, ya sea avisando a alguien de una errata en su presentación antes de una presentación a un cliente, o informando a un candidato a un puesto de trabajo sobre una camisa manchada antes de una entrevista", explica la autora principal, Nicole Abi-Esber, candidata al doctorado en la Harvard Business School.

En general, su investigación descubrió que las personas subestiman sistemáticamente el deseo de los demás de recibir comentarios, lo que "puede tener resultados perjudiciales para los posibles receptores de comentarios".

Según los investigadores, la retroalimentación constructiva es fundamental para el aprendizaje y el rendimiento, y las investigaciones han demostrado que las personas suelen desear este tipo de retroalimentación. Sin embargo, a pesar de querer una retroalimentación constructiva, la gente suele evitar dársela a los demás.

En un estudio piloto realizado por los investigadores, sólo el 2,6 por ciento de los participantes informaron a un evaluador de una mancha visible en su cara (por ejemplo, de chocolate, lápiz de labios o rotulador rojo) durante una encuesta.

Investigaciones anteriores sugieren que las personas evitan dar retroalimentación por miedo a resultados negativos, como que la otra persona se avergüence o se moleste.

Abi-Esber y sus colegas han considerado que puede haber otra razón por la que la gente no da su opinión: sencillamente, no reconocen del todo el potencial de su aportación para mejorar los resultados de los demás, lo que les lleva a subestimar el deseo de los demás de recibir esa retroalimentación.

Para probar su teoría, los investigadores realizaron una serie de cinco experimentos con 1.984 participantes para medir hasta qué punto la gente subestima el deseo de los demás de recibir comentarios constructivos. En uno de ellos, se presentó a los participantes 10 hipotéticas situaciones sociales incómodas en el trabajo, en las que podían dar o recibir comentarios constructivos.

En otro experimento, se pidió a los participantes que recordaran una situación en la que hubieran podido dar o recibir un 'feedback' constructivo. En el último experimento, se emparejaron los participantes, uno de los cuales practicaba un discurso para un concurso y el otro tenía que escuchar y dar su opinión.

En los cinco experimentos, las personas que se encontraban en posición de dar retroalimentación subestimaron sistemáticamente el deseo de los receptores potenciales de recibirla.

Cuanto más importante era el comentario (por ejemplo, decirle a alguien que tiene que mejorar sus habilidades de presentación), más probabilidades había de que los participantes subestimaran la necesidad del otro de recibir comentarios y menos probabilidades había de que los ofrecieran. La diferencia era menor en situaciones más cotidianas y con menos consecuencias, como cuando la otra persona tenía comida en la cara o una rotura en los pantalones.

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que la simple intervención de la toma de perspectiva podía aumentar la probabilidad de que alguien reconociera la necesidad de dar retroalimentación y la ofreciera.

El simple hecho de pedir a la gente que reflexionara rápidamente 'Si tú fueras esta persona, ¿querrías recibir retroalimentación?' ayudó a los participantes a reconocer el valor de la retroalimentación para la otra persona y ayudó a cerrar la brecha entre quien da y quien recibe.

"Incluso si te sientes indeciso a la hora de dar retroalimentación, te recomendamos que la des. Tómate un segundo e imagina que estás en el lugar de la otra persona y pregúntate si querrías recibir retroalimentación si fueras ella. Lo más probable es que lo hicieras, y esta constatación puede ayudarte a empoderarte para darles 'feedback'", remacha Abi-Esber.

"El 'feedback' es clave para el crecimiento y la mejora personal, y puede arreglar problemas que, de otro modo, serían costosos para el receptor. La próxima vez que oigas a alguien pronunciar mal una palabra, veas una mancha en su camisa o notes un error tipográfico en su diapositiva, te instamos a que se lo indiques: probablemente quieran recibir 'feedback' más de lo que crees", concluye otra de las autoras, Francesca Gino.