Guía sobre cuándo tu hijo no debe ir al colegio enfermo

Archivo - Niño con fiebre, enfermo, en el sofá. Termómetro.
Archivo - Niño con fiebre, enfermo, en el sofá. Termómetro. - GEORGERUDY/ ISCTOK - Archivo
Publicado: lunes, 12 febrero 2024 8:36

   MADRID, 12 Feb. (EDIZIONES) -

   Hoy en día nos es muy difícil conciliar la vida laboral y familiar, y los principales afectados en este sentido son los niños que, en muchos casos, deberían quedarse en casa en la cama o en el sofá superando una enfermedad. Sin embargo, ante la imposibilidad de los padres de pedir un permiso para su cuidado por estas circunstancias, son los menores los que acuden al colegio enfermos, con las consecuencias que esto plantea.

   Por un lado, según nos cuenta Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) en una entrevista con Infosalus, el proceso de curación se hace más difícil, les cuesta más ponerse bien, aparte de que se corre el riesgo de que recaigan, pero también de contagiar al resto de compañeros.

   "Hay enfermedades como la tosferina que, hasta 5 días después de estar tratados, no hay que ir al colegio, y luego enfermedades en las que el periodo de contagio es largo. Realmente conviene que se queden en casa cuando están con procesos infecciosos, sobre todo si hay fiebre de por medio. Primero, por su estado general, por su bienestar, que no se encuentran bien. Y luego por evitar el contagio a otros", defiende esta pediatra.

   Eso sí, reconoce esta experta que, a veces, "no es tan fácil", y no siempre hay tantas facilidades de conciliación familiar y laboral. "Faltan medidas y apoyo para las familias españolas hoy en día en este sentido", lamenta la vicepresidenta de la AEPap.

LAS ENFERMEDADES MÁS HABITUALES DE LOS NIÑOS EN INVIERNO

   Con ello, preguntamos a esta especialista por las enfermedades más habituales de los pequeños de la casa durante los meses de invierno, señalando que las más habituales son los procesos respiratorios infecciosos (catarro, coronavirus, gripe, o VRS).

   Después se encontrarían las gastroenteritis víricas, y seguidamente, según apunta, otro tipo de enfermedades como el estreptococo que provoca amigdalitis y escarlatina. "Pero también se ven procesos exantemáticos inespecíficos. Luego, como cambia mucho el clima, también el panorama de estas enfermedades, porque en otoño, a principios, hubo impétigo, que es más propio del verano", considera la miembro de la AEPap.

   En este sentido, esta asociación científica remarca que los niños tienen más riesgo de contagio cuanto más pequeños sean y esto es debido a su inmadurez inmunológica, y ante la falta de medidas higiénicas: "No se lavan las manos, no controlan la salivación, comparten juguetes u objetos sucios, se llevan todo a la boca, y tampoco se cubren al toser".

   Así, la AEPap hace hincapié en la recomendación de que "los niños no asistan al colegio cuando la enfermedad no les deja seguir cómodamente las actividades del centro, cuando necesiten más atención de la que se le puede proporcionar en el centro, y cuando el niño favorece la propagación de esa enfermedad, sobre todo en un entorno de riesgo".

   De hecho, el grupo de Patología Infecciosa de esta institución publicó hace unos años una guía rápida de exclusión en los escolares por enfermedad (https://www.guia-abe.es/anexos-recomendaciones-de-exclusion-escolar-por-causas-infecciosas ) y que puede consultarse en caso de duda, tal y como recuerda la doctora Cenarro.

EXCLUSIÓN ESCOLAR E INFECCIONES RESPIRATORIAS

   Así, esta guía recuerda que en el caso de la mayor parte de las infecciones respiratorias leves "la transmisión ocurre desde antes del inicio de los síntomas, haciéndose inevitable su posible contagio". "Si ha pasado una mala noche, si ha tenido fiebre, si tiene diarrea, por ejemplo, no es conveniente que vaya al centro de educación infantil. Si tiene un simple catarro pero no tiene fiebre, ni malestar, se le puede llevar sin problema", agrega.

En la gripe aconseja volver al centro escolar cuando el niño esté sin fiebre y haya mejorado su estado general: "No es imprescindible la exclusión escolar, aunque se puede recomendar que en la medida de lo posible permanezca en casa para evitar la infección de otras personas hasta que esté bien".

   Con la COVID-19 no recomienda la asistencia al centro escolar cuando el niño presente síntomas agudos compatibles con esta infección. Dice que se podrá retomar la asistencia al centro educativo ante una mejoría evidente de la sintomatología, y permaneciendo afebril en las últimas 24 horas. "En estos casos, se extremarán las precauciones durante los 10 días posteriores al inicio de los síntomas", apostilla.

   Por otro lado, mantiene la AEPap que, en algunos casos, la administración de tratamiento antibiótico limitará la transmisión de infecciones, como en el caso de la faringitis estreptocócica, y de la tosferina.

   En los catarros, si el niño está sin fiebre y no tiene dificultad respiratoria puede ir a la guardería, tal y como prosigue la institución; al mismo tiempo que precisa que, si tiene fiebre o dolor de oído habrá que ver la causa, y una vez iniciado el tratamiento y cuando esté mejor podrá ir el menor a la escuela o centro infantil sin problemas.

   "En cuadros más graves, como bronquitis o neumonía, el estado general del niño, su dificultad respiratoria y la fiebre le impedirán ir al centro infantil. No podrá volver hasta que se resuelva el cuadro", aclara.

   Mientras, en el caso de las amigdalitis bacterianas sugiere esperar hasta que completen uno o dos días de tratamiento antibiótico, antes de volver a la escuela infantil. "Lo mismo pasa en la escarlatina, que es una amigdalitis a la que se suma una erupción cutánea. En la amigdalitis vírica, o por mononucleosis infecciosa, no es imprescindible su exclusión; pero sí conveniente que no acudan hasta que se encuentren sin fiebre", añade.

OTRAS ENFERMEDADES COMUNES

   En cuanto al resto de patologías más comunes habla de la gastroenteritis aguda, donde ve razonable mantener al niño en casa hasta 24-48 horas después de la última deposición patológica. "Las medidas higiénicas relacionadas con el cambio de pañales, o con la preparación de comidas, especialmente el lavado de manos, deben emplearse tanto en niños sanos, como en los enfermos de forma habitual", apostilla.

   Sobre la varicela, apunta que el menor debe permanecer en el domicilio hasta cinco días después del comienzo del exantema, o de una vez iniciada la inflamación de la parótida en el caso de las paperas. "La estomatitis es una enfermedad vírica con lesiones en la boca. Los niños suelen babear y comen poco. Es aconsejable que no vayan a la guardería hasta que estén mejor, aunque no hay razón para una exclusión. Lo mismo sucede en el síndrome boca-mano-pie, en el que a la estomatitis se le suman lesiones en manos y pies", agrega la AEPap.

   Hay enfermedades de la piel en las que hay que hacer un tratamiento antes de que el niño vuelva a la guardería; siendo el caso del impétigo, o de una infección bacteriana de la piel, y de la sarna.

   El megaloeritema (conocido por enfermedad de la bofetada, por el enrojecimiento de la cara) una vez aparece el enrojecimiento no suele ser contagioso, aclara la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, a la vez que menciona que lo mismo pasa en el exantema súbito (niños que están 3 o cuatro días con fiebre alta y al aparecer el exantema es cuando la fiebre baja).

En las conjuntivitis, que a veces acompañan a los catarros, considera que es preciso no ir a la escuela infantil hasta que hayan pasado 24 horas del inicio del tratamiento antibiótico para evitar contagios. En el caso de piojos, sostiene que los niños pueden acudir una vez hecho el tratamiento específico, a la vez que recuerda que la presencia de liendres no es motivo de exclusión.

ENFERMEDADES QUE NO IMPLICA LA EXCLUSIÓN ESCOLAR

    Con todo ello, desde la AEPap concluyen que no son motivo de exclusión escolar las siguientes patologías en los niños:

   Mocos y tos si el niño no tiene fiebre ni dificultad respiratoria.

   Otitis media.

   Molluscum contagioso.

   Síndrome boca-mano-pie. La posible transmisión antes del comienzo de los síntomas limita la efectividad de exclusión.

   Lombrices.

   Conjuntivitis no purulenta (ojo rojo sin secreciones).

   Granitos en la piel sin fiebre.

   Estado de portador de hepatitis B.

   Niños con enfermedad infecciosa respiratoria leve o de probable etiología vírica (salvo si cumplen algunos de los criterios de exclusión), pues su transmisión se inicia algunos días antes de los síntomas.

   Verrugas vulgares.

   Tiña, si se localiza en zonas cubiertas.