Gastroenteritis en invierno: ¿por qué hay más en esta época?

Publicado 20/01/2019 7:59:34CET
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   MADRID, 20 Ene. (EDIZIONES) -

   Cada virus, por las características propias de su estructura genómica y molecular, así como por su ubicuidad, y muchas veces también por razones desconocidas, se presenta con más asiduidad en una determinada época del año y, por lo tanto, con mayor capacidad para provocar epidemias. Este hecho es muy conocido con el virus de la gripe pero ocurre también con otros virus, como los productores de gastroenteritis aguda en invierno.

   "El rotavirus, el norovirus, el sapovirus, el astrovirus y el adenovirus son los responsables de estos procesos. De todos ellos, el norovirus es el culpable del 90 % de los brotes de gastroenteritis aguda en adultos. En niños de entre 6 meses y 2 años, el rotavirus es el más frecuente aunque, tras el amplio uso de la vacunación infantil frente a este germen, está disminuyendo mucho su prevalencia", indica a Infosalus en una entrevista el doctor Jerónimo Barrio, especialista en Medicina Interna y coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario HM Madrid.

   Estos virus, según indica, tienen una "extraordinaria capacidad" de resistencia en el medio ambiente. Concretamente, precisa que resisten temperaturas de congelación, de calentamiento, así como la desinfección con cloro y alcohol. "Su capacidad infectiva es altísima, basta un pequeño inóculo de virus (menos de 100 partículas virales) para que se produzca el contagio de persona a persona por vía fecal-oral, o por contacto con objetos contaminados, o por la ingesta del virus presente en alimentos y en agua", subraya.

   Estos dos hechos descritos, la alta resistencia al medio ambiente y la alta contagiosidad, según el doctor Jerónimo Barrio del Hospital Universitario HM Madrid, hacen que las epidemias de gastroenteritis víricas sean tan prevalentes en invierno y su fácil propagación amplifica exponencialmente el número de afectados.

   La transmisión de los norovirus, el agente más importante de ese tipo de gastroenteritis en adultos, se produce a través del contacto entre personas, sobre todo con las manos. "Hay que tener en cuenta que en las heces se excretan millones de partículas virales durante las 24-48 primeras horas de la infección. La diseminación de la infección también puede ocurrir a través de gotitas en el aire procedentes de vómitos que contienen partículas virales. También se puede producir el contagio a través de alimentos o agua contaminados con estas partículas", precisa.

   En un ambiente de mayor recogimiento físico, en ambientes cerrados por el frío invernal, las posibilidades de contagio aumentan, como sería el caso de los grupos familiares, añade el especialista en Medicina Interna y coordinador del servicio de Urgencias del Hospital Universitario HM Madrid.

PRINCIPALES SÍNTOMAS

   Los principales síntomas de este cuadro de gastroenteritis aguda constituyen el llamado 'síndrome diarreico agudo', cuyo periodo de incubación, o tiempo desde que entra en el organismo el agente infeccioso y se producen los primeros síntomas, es aproximadamente de 24 a 48 horas. "El inicio de los síntomas suele ser brusco y el episodio sintomático dura entre 48 y 72 horas, con una recuperación también rápida, como el inicio. Estos episodios cursan con fiebre, náuseas, vómitos y diarrea acuosa con dolor abdominal. Otros síntomas muy frecuentes son el malestar general, los dolores musculares generalizados y el dolor de cabeza", precisa.

   En concreto, cita que el norovirus, principal protagonista de estas epidemias, cursa de forma preferente con vómitos. "Cuando fue descrito el primer brote de gastroenteritis por este virus en Norwalk, Ohio, en 1968, se describió inicialmente como 'enfermedad del vómito de invierno' por esta peculiar característica", recuerda el doctor Barrio.

   Habitualmente los síntomas de estas gastroenteritis ceden en intensidad a los dos o tres días de su inicio, y con una recuperación rápida. "Cuando esto no ocurre así y el número de deposiciones es muy elevado, o los vómitos son persistentes impidiendo la rehidratación oral, el riesgo de deshidratación aumenta y es necesaria la valoración médica. Igualmente, cuando estos episodios afectan a niños pequeños, ancianos o personas con enfermedades crónicas de base, el riesgo de deshidratación es mucho mayor y la vigilancia del estado general del afectado es prioritaria", advierte el experto.

   Estas gastroenteritis, como la mayoría de las enfermedades víricas infecciosas agudas, no tienen tratamiento específico, según indica el especialista de HM Hospitales. Tan sólo dice que se deben utilizar medicamentos que alivien los síntomas hasta que la propia enfermedad remita espontáneamente.

   Aquí es prioritaria la hidratación oral con soluciones adecuadas comercializadas que se disuelven en agua, y que se deben ingerir en pequeñas tomas, pero de forma constante, tal y como señala. Es más, sostiene que se suelen utilizar antieméticos para el control de los vómitos, antitérmicos como el paracetamol para el alivio de las mialgias, y de la fiebre. No se recomienda, en general, el uso de antidiarreicos. "El uso de probióticos está siendo cada vez más utilizado", precisa.

   Un aspecto muy importante, a su juicio, son las medidas y recomendaciones para evitar la transmisión de la enfermedad en las familias e instituciones cerradas en donde se dan la mayoría de los casos. "Aparte del lavado frecuente de manos con agua y jabón, se debe utilizar, para la limpieza de las superficies contaminadas con heces o vómito, lejía doméstica, ya que el norovirus no se elimina con productos estándar de limpieza. En estas tareas de limpieza se debería utilizar mascarilla y guantes. Por último, las personas con infección por norovirus no deberían preparar alimentos para otras personas hasta al menos dos días después de la resolución de los síntomas", concluye el doctor Barrio.

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