Publicado 13/07/2022 08:06

La felicidad de contactar con una amigo 'porque sí'

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Archivo - Felicidad suerte sonriente mujer joven en videollamada - FINN HAFEMANN/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las personas subestiman sistemáticamente cuánto podrían apreciar los demás en su círculo social una llamada telefónica, un mensaje de texto o un correo electrónico inesperados simplemente para saludar, y cuanto más sorprendente es la conexión, mayor es el aprecio, según una investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología publicada en el 'Journal of Personality and Social Psychology'.

"Las personas son fundamentalmente seres sociales y disfrutan conectando con los demás --afirma la autora principal, la doctora Peggy Liu, de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos)--. Hay muchas investigaciones que demuestran que mantener las conexiones sociales es bueno para nuestra salud mental y física pero, a pesar de la importancia y el disfrute de la conexión social, esta investigación sugiere que las personas subestiman significativamente cuánto aprecian los demás que se les tienda la mano".

Los investigadores llevaron a cabo una serie de experimentos en los que participaron más de 5.900 personas y en los que se analizó la precisión con la que las personas estiman el aprecio de los demás por un intento de conexión y los factores que pueden influir en ese nivel de aprecio.

En uno de los experimentos, se pidió a la mitad de los participantes que recordaran la última vez que se pusieron en contacto con alguien de su círculo social "sólo porque sí" o "sólo para ponerse al día" a través del correo electrónico, los mensajes de texto o el teléfono, después de un periodo prolongado sin interactuar con ellos.

Al resto de los participantes se les pidió que recordaran una situación similar en la que alguien les hubiera tendido la mano. A continuación, se les pidió que indicaran en una escala de 7 puntos (1=nada, 7=en gran medida) cuánto apreciaban ellos o la persona a la que habían tendido la mano (dependiendo de la condición), si se sentían agradecidos, si estaban contentos o si se sentían satisfechos por el contacto.

Las personas que recordaban haber tendido la mano pensaban que el gesto que recordaban era significativamente menos apreciado que las que recordaban haber recibido una comunicación.

En otros experimentos, los participantes enviaron una nota corta, o una nota y un pequeño regalo, a alguien de su círculo social con quien no habían interactuado en un tiempo. Al igual que en el experimento anterior, se pidió a los participantes que iniciaron el contacto que calificaran en una escala de 7 puntos el grado en que creían que el destinatario apreciaría, se sentiría agradecido y se sentiría complacido por el contacto. Una vez enviadas las notas/regalos, los investigadores también pidieron a los destinatarios que calificaran su aprecio.

En todos los experimentos, los que iniciaron la comunicación subestimaron significativamente el grado en que los destinatarios apreciarían el acto de tenderles la mano. Los investigadores también descubrieron una variable interesante que afectaba al aprecio de una persona por el hecho de tenderle la mano.

"Descubrimos que las personas que recibían la comunicación se centraban más que las que la iniciaban en el elemento sorpresa, y esta mayor atención a la sorpresa se asociaba con un mayor aprecio --subraya Liu--. También descubrimos que las personas subestimaban el aprecio de los demás en mayor medida cuando la comunicación era más sorprendente, en contraposición a la que formaba parte de un patrón de comunicación habitual, o los lazos sociales entre los dos participantes eran débiles".

Según Liu, muchas personas han perdido el contacto con otras personas en su vida, ya sean amigos del instituto o de la universidad o compañeros de trabajo a los que solían ver antes del teletrabajo.

Iniciar el contacto social después de un prolongado periodo de desconexión puede resultar desalentador, ya que la gente se preocupa por cómo podría ser recibido ese gesto. Estos resultados sugieren que sus dudas pueden ser innecesarias, ya que es probable que los demás aprecien que se les contacte más de lo que creen.

"A veces me detengo antes de acercarme a personas de mi círculo social anterior a la pandemia por diversas razones. Cuando esto sucede, pienso en los resultados de esta investigación y me recuerdo a mí mismo que otras personas también pueden querer acercarse a mí y dudar por las mismas razones --reconoce Liu--. Entonces me digo a mí misma que apreciaría mucho que me tendieran la mano y que no hay razón para pensar que no apreciarían igualmente que yo se la tendiera".