Publicado 26/05/2021 07:32CET

La exposición en el útero a diminutas partículas de contaminación se relaciona con el asma en preescolares

Archivo - Niño con asma
Archivo - Niño con asma - SEICAP - Archivo

MADRID, 26 May. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres que estuvieron muy expuestas a las partículas ultrafinas de la contaminación atmosférica durante su embarazo tenían más probabilidades de tener hijos que desarrollaran asma, según un estudio publicado en la revista 'American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine'. Es la primera vez que se relaciona el asma con la exposición prenatal a este tipo de contaminación atmosférica, que recibe su nombre por su diminuto tamaño.

Algo más del 18% de los niños nacidos de estas madres desarrollaron asma en sus años preescolares, en comparación con el 7% de los niños en general en Estados Unidos identificados como asmáticos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Otros tipos de contaminantes se controlan y regulan de forma rutinaria para reducir los posibles efectos sobre la salud, como la contaminación por partículas de mayor tamaño y los contaminantes gaseosos, como el dióxido de nitrógeno. Estos contaminantes se han asociado con el riesgo de asma en los niños en investigaciones anteriores.

Este estudio controló la exposición a estos otros tipos de contaminación y la exposición a los contaminantes después del nacimiento, y aún así encontró un riesgo elevado de asma en los niños nacidos de madres con una mayor exposición a las partículas ultrafinas en el embarazo.

La contaminación por partículas ultrafinas -partículas más pequeñas que el ancho de un cabello humano medio- puede penetrar en nuestros pulmones y pasar a la circulación para causar diversos efectos sobre la salud. Por ello, los investigadores afirman que sus efectos tóxicos pueden ser mayores.

"Una de las razones por las que las partículas ultrafinas no se controlan de forma rutinaria es que ha habido una serie de desafíos únicos para medirlas con precisión. Afortunadamente, se han desarrollado métodos recientes para proporcionar estos datos de exposición que nos han permitido realizar este estudio", explica la autora principal, la doctora Rosalind Wright, profesora de Investigación de la Salud Infantil, profesora de Medicina Ambiental y Salud Pública y codirectora del Instituto de Investigación Exposómica de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai.

En este estudio participaron 376 madres y sus hijos, la mayoría de ellos negros o latinos, que viven en el área metropolitana de Boston y a los que ya se hacía un seguimiento para evaluar su salud.

Los investigadores del Mount Sinai se asociaron con un grupo de científicos de la Universidad de Tufts, en el área de Boston, que habían desarrollado una forma de proporcionar estimaciones diarias válidas de la exposición a partículas ultrafinas que podían relacionarse con la zona de los hogares de las madres y los niños.

Muchas de estas mujeres tenían más probabilidades de vivir cerca de las principales carreteras con mayor densidad de tráfico, donde la exposición a estas diminutas partículas tiende a ser mayor.

Los investigadores hicieron un seguimiento de las madres para averiguar si los niños habían sido diagnosticados de asma. La mayoría de los diagnósticos de asma se produjeron justo después de los tres años de edad.

El efecto de la contaminación en el útero puede alterar el desarrollo pulmonar y la salud respiratoria. Esto puede dar lugar a trastornos pediátricos como el asma. No se sabe del todo cómo ocurre, pero la contaminación puede alterar ciertos sistemas reguladores del organismo, como la función neuroendocrina e inmunitaria, que se han relacionado con el asma en otros estudios.

Aunque tanto los niños como las niñas se vieron afectados por la exposición prenatal a partículas ultrafinas, este estudio descubrió que los bebés de las niñas eran más sensibles a los efectos de la contaminación por partículas ultrafinas sobre el riesgo de asma cuando se exponían al final del embarazo. La razón de este fenómeno tampoco está clara, pero los estudios muestran que posiblemente se deba a los efectos de alteración endocrina de la exposición a la contaminación.

"Esta investigación es un primer paso importante en la construcción de la base de pruebas que puede conducir a un mejor seguimiento de la exposición a las partículas ultrafinas --añade--. A medida que avanzamos en los métodos de medición de estas diminutas partículas, esperamos que se reproduzcan estos resultados, tanto en diferentes zonas geográficas de Estados Unidos como a nivel mundial".

El asma infantil sigue siendo una epidemia mundial que probablemente crecerá con el aumento previsto de la exposición a las partículas contaminantes del aire debido a los efectos del cambio climático", recuerda la doctora Wright.

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