Actualizado 04/02/2013 10:49:04 +00:00 CET

Los expertos recomiendan una nutrición adecuada para mejorar el pronóstico del cáncer en los pacientes oncológicos

Fruta Y Pan Integral
CEDIDA

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los especialistas de la Unidad de Dietética y Nutrición del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC), con motivo del Día Internacional contra el Cáncer, han recordado que una intervención nutricional individualizada y adecuada en los pacientes oncológicos puede ser capaz de disminuir la morbimortalidad, siendo una parte fundamental en el abordaje multidisciplinar del cáncer.

Según los expertos, la alimentación y la dieta son factores fundamentales para mantener una buena calidad de vida y, por tanto, un óptimo estado de salud. La persona que pueda llevar una dieta sana en la que abundan frutas y verduras, evitando el sobrepeso y practicando algún tipo de actividad física, podría reducir hasta en un 30 por ciento las posibilidades de desarrollar un cáncer, según indica la Organización Mundial de la Salud.

Cuando éste aparece y es detectado, la nutrición sigue siendo un aspecto vital en la evolución de esta patología, ya que se considera un factor pronóstico independiente de la enfermedad que promueve el mantenimiento de la capacidad funcional del paciente y así realizar sus actividades cotidianas.

El doctor Pablo Suárez, endocrinólogo de la Unidad de Nutrición y Dietética del Servicio de Endocrinología del HUNSC, ha explicado que en las personas con cáncer es habitual que presenten algún grado de malnutrición, entendiendo ésta como una pérdida de energía y nutrientes en el organismo que pueden conducir a una pérdida de peso y/o masa muscular.

Sin embargo, aclara que controlando y asesorando a los enfermos en su dieta y dando soporte nutricional añadido a los que no consiguen llegar a cubrir sus requerimientos no sólo podrán mejorar su capacidad funcional, sino también su estado emocional y su capacidad para soportar tratamientos agresivos como la radio y/o quimioterapia.

CUANDO COMER FORMA PARTE DEL TRATAMIENTO

Cuando una persona es diagnosticada de cáncer, se inicia un proceso en el que participan varios especialistas. El oncólogo médico se coordina con otros expertos de diferentes disciplinas para que el tratamiento que vaya a recibir el paciente sea integral, de manera que se contemplen aspectos como la nutrición, porque durante la enfermedad se pueden presentar problemas a la hora de alimentarse.

Éstos pueden ser producidos por la propia patología de base o por los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos, como pueden ser la anorexia (falta de apetito), la astenia (debilidad importante), la disfagia (dificultad para tragar), náuseas y vómitos, etcétera. Todos ellos pueden derivar en una situación de malnutrición que debe ser corregida.

Es este momento cuando el oncólogo, ante la sospecha de desnutrición (o riesgo de que se desarrolle) del paciente, informa a la Unidad de Dietética y Nutrición del HUNSC, formada por un grupo coordinado de endocrinólogos, enfermera y dietistas, para que puedan actuar específicamente en cada caso.

Este equipo ajusta primero la alimentación con una dieta personalizada a los pacientes oncológicos, y si fuese preciso, se les ofrece soporte nutricional oral o bien por sondas o vía intravenosa.

"Nutrirse adecuadamente forma parte del tratamiento", detalla el doctor Suárez, quien añade que desde la Unidad de Dietética y Nutrición se debe informar y ayudar a los pacientes oncológicos para que entiendan lo importante que es hacer un esfuerzo para alimentarse.

De hecho, ha insistido en que un estado nutricional óptimo del paciente no solo va a mejorar su aspecto físico, sino que también permitirá tolerar el tratamiento oncológico (radioterapia, quimioterapia o cirugía), regenerará su capacidad de defensa y además, se sentirá mejor psicológicamente.