Expertos advierten de que interrumpir el control de la Diabetes 1 en adolescentes puede condicionar habilidades mentales

Publicado 18/10/2019 19:10:46CET
Diabetes, glucómetro y azucarero.
Diabetes, glucómetro y azucarero. - PIXABAY - Archivo

BILBAO, 18 Oct. (EUROPA PRESS) -

El 60º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, que se celebra durante estos días en Bilbao, ha advertido este viernes sobre los riesgos de interrumpir el control glucémico en pacientes adolescentes de diabetes tipo 1, entre ellos sufrir episodios de cetoacidosis que, si se dan de manera repetida, pueden "condicionar afectación de algunas habilidades mentales", como el cálculo y la memoria.

Así lo ha expuesto el jefe de la Unidad de Diabetes Infantojuvenil del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, Roque Cardona, en la sesión de este viernes del Congreso. El especialista ha explicado que, "aunque muchos adolescentes con diabetes tipo 1 consiguen un control glucémico dentro de los objetivos, es cierto que otros experimentan un deterioro del mismo".

Según ha precisado, este deterioro está asociado a cambios endocrinológicos que comportan una resistencia a la insulina, patrones erráticos de comida, ejercicio o sueño, dificultad para seguir las pautas de tratamiento, trastornos de la conducta alimentaria y aparición de conductas de riesgo.

"Para el adolescente, únicamente existe el presente y es por ello que no es capaz de percibir amenazas futuras reales derivadas de un control fuera de los objetivos recomendados", ha destacado.

El experto ha señalado que la consecuencia más inmediata de la interrupción del tratamiento en pacientes adolescentes es el riesgo de cetoacidosis (complicación aguda de la diabetes). Asimismo, el deterioro del control glucémico ha sido relacionado en diversos estudios con una afectación de la calidad de vida.

Además, Cardona ha subrayado que "la presencia repetida de episodios de cetoacidosis puede condicionar afectación de algunas habilidades mentales", incluidos el cálculo y la memoria.

Para prevenir la falta de adherencia al tratamiento de los adolescentes con diabetes tipo 1, el especialista ha indicado que "es importante entender que el adolescente tiene características únicas y distintivas, y es necesario aprender a escucharle y entender los mensajes que, a su manera, quiere comunicar".

Asimismo, considera "fundamental" realizar mediciones y valoraciones sistemáticas "mediante escalas validadas de las probabilidades de desarrollar determinados problemas psicológicos y conductas de riesgo". "Si esta evaluación sistemática detecta riesgos objetivables, es importante la intervención de un psicólogo o un psiquiatra, profesionales que deberían estar integrados en los equipos de diabetes que atienden a adolescentes", ha recalcado.

Entre estos riesgos, ha citado problemas de salud mental como depresión, trastorno de la conducta alimentaria o consumo de tóxicos, "frecuentes en esta época de la vida" y que, en algunos casos, comportan necesidad de tratamiento psiquiátrico.

El especialista ha indicado que el riesgo de cetoacidosis e hipoglucemia grave también se incrementa en adolescentes con diabetes y estilos de vida irregulares, conductas de riesgo u omisión de insulina. Además, ha señalado que los cambios biológicos de la pubertad y los hábitos de vida "condicionan un riesgo incrementado de complicaciones microvasculares, como retinopatía, nefropatía o pie diabético y macrovasculares".

Finalmente, ha recomendado que la transición desde la asistencia sanitaria pediátrica a la atención de adultos de los adolescentes se realice con "un programa de transición estructurado, con un equipo multidisciplinar reconocido y con experiencia". "La transición debe ser un proceso gradual que se adapte a las características madurativas de cada individuo", ha apuntado.

TECNOLOGÍA PARA LA INSULINA

Por otro lado, la doctora Ana Mª Wägner, especialista en Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil de Gran Canaria y profesora titular de Ciencias de la Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha destacado el "impacto a corto plazo" que tendrá para las personas con diabetes tipo 1 el uso de la tecnología para automatizar la administración de insulina.

"No es una cura, pero puede mejorar el control de la glucosa y disminuir la carga que supone el tratamiento", ha remarcado. Según ha explicado, esta tecnología consiste en la combinación de un sensor de medición continua de glucosa, una bomba de infusión subcutánea continua de insulina y un algoritmo de predicción y decisión, alojado en un soporte externo, generalmente un teléfono móvil.

Desde su punto de vista, la irrupción de estas nuevas herramientas obliga a los profesionales sanitarios a formarse para "entender no sólo las particularidades de los dispositivos utilizados, sino también los algoritmos que están detrás de cada una de las opciones existentes para ayudar a los pacientes".

La endocrinóloga ha pedido "cautela" a la hora de vaticinar una cura para la diabetes tipo 1. "Hay que tener mucho cuidado con utilizar esta expresión, ya que genera expectativas que no estaremos en condiciones de cumplir en mucho tiempo", ha advertido.

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