Publicado 25/06/2020 18:07CET

Experta recuerda que no hay que compartir toallas y no sentarse al borde de la piscina para evitar el molusco contagioso

Moluscos contagiosos: este verano evita que tus hijos se contagien en la piscina
Moluscos contagiosos: este verano evita que tus hijos se contagien en la piscina - GRUPO HOSPITEN - Archivo

MADRID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

La dermatóloga de Hospiten Estepona, la doctora Ana Márquez, recomienda no compartir ropa ni toallas en la piscina, evitar piscinas que no cuenten con la suficiente garantía de limpieza e higiene, sentarse en el borde y si el niño presenta síntomas de la infección, recuerda que lo mejor evitar que realice actividades de contacto con otros niños para que no se produzcan infecciones por moluscos contagiosos.

Asimismo, recuerda que es preferible duchar al niño antes que bañarlo y mantener una buena higiene de manos y cuidar la piel con productos no irritantes e hidratarla correctamente.

"El verano es el tiempo perfecto para la proliferación de esta infección por un poxvirus que se coge en las piscinas o por contacto con otra persona que ya esté contagiada. Este virus suele darse más en niños, sobre todo con piel atópica o piel más seca, producida por alguna dermatitis. También suele aparecer en adultos inmunodeprimidos o pacientes con VIH", explica.

Los moluscos son una especie de granitos o bolita de consistencia firme, rosada, de 1 a 5 ml, no son muy molestos, pero sí muy contagiosos y tal y como asegura la dermatóloga Márquez: "los moluscos son como un granito que no se quita, que no evoluciona y tiene propensión a propagarse de un lugar del cuerpo a otro y es en este punto cuando los padres se alarman y nos consultan". Si no se actúa la infección puede durar hasta 2 años.

Lo normal es que esta infección sea asintomática, "pero hay veces que los granitos se irritan y se infectan y tienen pus", continúa la dermatóloga. Hay veces que los moluscos evolucionan y los niños se pueden llenar de verrugas, por lo que hay que actuar para erradicarla.

Los métodos para tratarlos son varios, o bien con la aplicación tópica de alguna sustancia ácida cuya función es secarlos, y que puede administrarse en casa o en la consulta, donde se le aplica al niño un minuto antes de ducharlo o bien se le raspa sin dolor con un instrumento filoso o cureta. "Previamente los padres administran una crema anestésica al niño y le envuelven la zona con papel film de cocina y de esta forma se quita sin dolor y el niño se va a casa sin verruga", concluye la doctora.