Publicado 20/05/2022 16:55

Experta recuerda que la exposición prolongada a las radiaciones ultravioletas puede causar diferentes problemas visuales

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León detallan cómo debe ser una gafa de sol para el verano.
El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León detallan cómo debe ser una gafa de sol para el verano. - COLEGIO DE ÓPTICOS-OPTOMETRISTAS DE CASTILLA Y LEÓ

   MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

   La vicedecana del Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL), Ana Belén Cisneros, ha recordado que la exposición prolongada a las radiaciones ultravioletas puede causar problemas visuales, como fotoqueratitis (quemaduras de la córnea muy dolorosas) y cataratas.

   La experta ha indicado que los ojos son 20 veces más sensibles que la piel a la influencia de los rayos solares, y la exposición prolongada a la radiación ultravioleta puede provocar una pérdida temporal de la visión. Además, sus efectos dañinos son acumulativos y sus riesgos continúan aumentando con el paso del tiempo.

   Las radiaciones ultravioletas también pueden causar crecimientos celulares, en su mayoría benignos, en la superficie ocular, como pterigión, que es una membrana vascularizada que invade la córnea y progresa hacia la pupila, o pingüécula, una lesión de color amarillento cerca del limbo corneal.

   Por ello, recomienda el uso de sombreros y gorras que pueden bloquear aproximadamente el 50 por ciento de la radiación UV de los ojos, pero, matiza, que no aseguran una protección suficiente, sobre todo en la playa, en la alta montaña o en el mar abierto.

   Sin embargo, el producto más importante para evitar daños oculares son las gafas e sol, las cuales deben estar homologadas, con filtros especiales para evitar que las radiaciones dañinas, como el infrarrojo y el ultravioleta, lleguen al ojo, y ajustadas a las necesidades y condiciones de cada individuo, para lo que es fundamental el asesoramiento de un profesional sanitario óptico-optometrista.

   "Existe una gafa de sol adecuada para cada actividad. Por eso, el lugar idóneo para adquirir una protección solar son los establecimientos sanitarios de óptica, donde el óptico-optometrista te puede asesorar sobre la mejor opción", ha asegurado Ana Belén Cisneros.

   La experta ha añadido que no es lo mismo adquirir unas gafas de sol para conducir que para realizar deporte. "Cuando se aconseja un color de filtro verde o gris, dependiendo de lo que queramos potenciar o para ir a la alta montaña o a la nieve, en cuyo caso la categoría solar debe ser 4, y no son recomendables para conducir, porque son demasiado oscuras", ha explicado.

   En el caso de los niños, la necesidad de utilizar gafas de sol homologadas es aún mayor, ya que el ojo de los más pequeños resulta más vulnerable que el del adulto. Antes del primer año de vida, el cristalino, que ejerce de filtro, deja pasar a la retina el 90 por ciento de la radiación UVA y el 50 por ciento de la UVB; además, la pupila permanece más dilatada que la de los adultos, y la pigmentación del ojo, que actúa como barrera protectora, se va oscureciendo con el paso del tiempo.

   "Siempre es peor llevar unas gafas de sol de mala calidad que no llevar nada, porque al ponernos un filtro oscuro la pupila se dilata. Si estamos con la pupila más dilatada y las gafas de sol no filtran el 100% de radiación ultravioleta, una gran parte de esta radiación pasará al interior de los ojos, pudiendo causar lesiones", ha sentenciado la experta.