Publicado 27/10/2021 07:40CET

¿Por qué las experiencias estresantes en la infancia provocan problemas de comportamiento duraderos?

Archivo - Niño sentado en una escalera, triste, deprimido.
Archivo - Niño sentado en una escalera, triste, deprimido. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / FZANT - Archivo

MADRID, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los cambios en los niveles de dopamina, una sustancia química del cerebro asociada a la motivación, pueden ayudar a explicar por qué las experiencias estresantes durante la infancia pueden conducir a problemas de comportamiento duraderos, según muestra un nuevo estudio en roedores publicado en la revista 'Neuron'.

Los expertos saben desde hace tiempo que las experiencias negativas en los primeros años de vida de los roedores y otros mamíferos, incluidos los humanos, pueden afectar al desarrollo social posterior. Estudios anteriores en ratas, por ejemplo, han descubierto que la limitación de camas hace que las ratas madre manipulen bruscamente a las crías, lo que repercute en el comportamiento social de éstas a lo largo de su vida. Sin embargo, no estaba claro qué cambios se producían exactamente en el cerebro como resultado de esa adversidad.

En un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, los investigadores relacionaron el estrés repetido durante la infancia con el aumento de los niveles de dopamina en la amígdala basolateral (BLA), una región del cerebro que desempeña un papel en la formación de la memoria.

Cuando alojaron a las ratas madre y a sus nuevas crías en condiciones estresantes mientras las criaban, las crías estresadas tenían aproximadamente el doble de actividad en la BLA en comparación con las criadas en un nido más cómodo. A su vez, el primer grupo pasó al menos un 90 por ciento menos de tiempo cerca de sus madres y más de un 30 por ciento menos de tiempo cerca de otras crías en comparación con el segundo grupo.

"Nuestros resultados sugieren que la liberación repetida de dopamina en la amígdala basolateral desempeña un papel clave en el desarrollo social de los bebés --afirma la autora principal del estudio, la doctora Maya Opendak--. Como resultado, esta región del cerebro puede ser un objetivo prometedor para entender o incluso tratar los trastornos psiquiátricos que pueden interferir con la interacción social, como el autismo, la ansiedad y la depresión".

Como parte del estudio, los autores bloquearon artificialmente la liberación de dopamina en el BLA de los bebés angustiados y descubrieron que el comportamiento social volvía a la normalidad. Por el contrario, el aumento de los niveles de dopamina en las crías criadas en condiciones no estresantes deterioró su comportamiento social.

Opendak, investigadora postdoctoral del Departamento de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la NYU Langone Health, señala que el aumento de la actividad del BLA y el deterioro social sólo se producían en las crías que estaban estresadas en presencia de su madre. Si experimentaban el estrés solos, no mostraban ningún signo de estos problemas. Opendak sugiere que la activación repetida del BLA, que ya se sabe que desempeña un papel clave en el aprendizaje de las amenazas, induce a los bebés a asociar a su madre con el peligro.

"Nuestra investigación nos ofreció una visión más clara de cómo los mecanismos cerebrales específicos vinculan las experiencias estresantes durante la infancia con los problemas de comportamiento social a lo largo de la vida --dice la autora principal del estudio, la doctora Regina Sullivan--. Podemos adoptar este mismo enfoque para explorar otras áreas del desarrollo cerebral, como la memoria, el aprendizaje y el reconocimiento de amenazas", añade Sullivan, profesora del Departamento de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la NYU Langone.

Sullivan afirma que el equipo de investigación tiene previsto ampliar la investigación a otras áreas cerebrales implicadas en el procesamiento de la amenaza y la recompensa.

Advierte de que el estudio sólo exploró el efecto de una sola sustancia química en una vía cerebral, señalando que el comportamiento social implica una intrincada red de células y otras vías que aún deben ser descubiertas.