Publicado 08/11/2021 17:30CET

Un estudio vincula los retardantes de llama a comportamientos autistas

Archivo - Salón, mujer, habitación.
Archivo - Salón, mujer, habitación. - STOCKSNAP/ PIXABAY - Archivo

MADRID, 8 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigación dirigido por científicos de la Universidad de California en Riverside (EEUU) han vinculado los retardantes de llama a comportamientos autistas, concretamente muestran que la transferencia materna de estas sustancias químicas causa cambios cerebrales en la descendencia de ratones hembra.

El estudio señala que cuando las hembras de ratón expuestas a PBDE transmiten estos químicos disruptores neuroendocrinos a su descendencia en desarrollo, la descendencia femenina muestra rasgos relevantes para los trastornos del espectro autista o TEA. Su capacidad de reconocimiento social a corto plazo y su memoria social a largo plazo se reducen significativamente y la descendencia muestra un comportamiento exagerado de "enterrar canicas", un comportamiento repetitivo que recuerda el comportamiento compulsivo humano, un síntoma central del TEA.

Los éteres de difenilo polibromados, o PBDE, son una clase de sustancias químicas retardantes del fuego que son ubicuas. Se encuentran en tapicería, alfombras, cortinas, electrónica e incluso en productos para bebés. Los retardadores de llama migran de los productos al polvo que los seres humanos pueden ingerir y entran en contacto con ellos. Considerados como contaminantes ambientales globales, se han detectado en el agua, el suelo, el aire, los productos alimenticios, los animales y los tejidos humanos. También se encuentran en la leche materna de mujeres de todo el mundo.

"Nuestros datos respaldan un vínculo entre la exposición materna a sustancias tóxicas y el comportamiento social anormal y repetitivo en la descendencia de ratones que es relevante para el TEA", ha señalado Margarita Curras-Collazo, profesora de neurociencia , quien dirigió el estudio publicado en la revista 'Archives of Toxicology'. El equipo de investigación también descubrió que la discriminación olfativa u olfativa de los olores sociales de la descendencia femenina está significativamente comprometida.

Los seres humanos dependen principalmente de los rostros para reconocer a las personas y la mayoría de los autistas muestran deficiencias en el procesamiento de la identidad del rostro. "Los ratones, por otro lado, dependen del olfato para el reconocimiento social. Las crías hembras de ratones madre expuestos a PBDE mostraron deficiencias olfativas que disminuyeron su capacidad para reconocer a otros ratones. En efecto, esta descendencia no distingue a los ratones nuevos de los familiares. Los seres humanos con TEA también muestran una capacidad olfativa anormal", explica.

En sus experimentos, los investigadores expusieron a los ratones madre por vía oral a retardantes de llama; su descendencia adquirió PBDE en el cerebro a través de la sangre durante la gestación y la leche materna durante la lactancia. Luego midieron el comportamiento social y repetitivo y la discriminación olfativa en la descendencia femenina en la edad adulta.

A continuación, los investigadores examinaron los cerebros de la descendencia, específicamente, la expresión génica de la oxitocina, un neuropéptido involucrado en la memoria de reconocimiento social. Descubrieron que la oxitocina y otros genes prosociales habían sufrido cambios, lo que sugiere que los PBDE se dirigen a distintos sistemas cerebrales para promover anomalías del desarrollo neurológico.

"Esto muestra que la exposición a PBDE en el desarrollo produce rasgos neuroquímicos, olfativos y de comportamiento social relevantes para el TEA en la descendencia femenina adulta que pueden resultar de la reprogramación temprana del neurodesarrollo dentro de las redes neuronales sociales y de memoria centrales", ha explicado Elena Kozlova, estudiante de la Licenciatura en Neurociencia de la UCR.

Según el conocimiento de los autores, su estudio es el primero en mostrar cambios cerebrales y comportamientos autistas relevantes en la descendencia femenina debido a la transferencia materna de contaminantes ambientales. Los comportamientos también se probaron en madres expuestas, pero en gran medida no se vieron afectados.

"Esto indica que los PBDE son particularmente perjudiciales si la exposición ocurre durante el desarrollo y los efectos son duraderos, lo cual es preocupante dado que los niños están expuestos de manera desproporcionada a los PBDE", señala Kozlova.

"Los consumidores deben saber que están expuestos a sustancias químicas como los PBDE. No se pueden evitar fácilmente estos productos químicos, ya que se agregan a muchos productos de interior en el hogar, la escuela, el automóvil y el avión. Para evitarlos, puede comprar muebles sin PBDE o cubrir la espuma de sus muebles, elegir alimentos menos contaminados y aspirar y trapear con frecuencia para eliminar el polvo contaminado con PBDE. Es fundamental que entendamos que estos productos químicos están presentes en nuestros cuerpos y lo que están haciendo", explica Curras-Collazo.

Curras-Collazo cree que los legisladores deben ser conscientes de que son posibles alternativas seguras a los productos químicos tóxicos en la producción, como los materiales no sintéticos que sirven como retardadores de llama. Además, añade, "las agencias de financiación deben apoyar los estudios de toxicología de la ciencia básica para que los productos químicos retardantes de llama como los PBDE se puedan examinar con más detalle antes de que se liberen para su comercialización".

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