Publicado 14/05/2021 18:03CET

Un estudio sugiere que los microbiomas intestinales antiguos pueden ofrecer pistas sobre las enfermedades modernas

Archivo - Prueba 'myBIOME'  de microbioma intestinal
Archivo - Prueba 'myBIOME' de microbioma intestinal - SYNLAB/MICROBA - Archivo

MADRID, 14 May. (EUROPA PRESS) -

Científicos del Joslin Diabetes Center (Estados Unidos) ha puesto de manifiesto, en un estudio publicado recientemente en la revista 'Nature', que los microbiomas intestinales antiguos pueden ofrecer pistas sobre las enfermedades modernas

Los investigadores analizaron el ADN microbiano encontrado en paleofeces humanos indígenas (excrementos desecados) de cuevas inusualmente secas en Utah y el norte de México con niveles extremadamente altos de secuenciación genómica.

Al realizar un análisis genómico de manera más amplia y profunda que los estudios anteriores sobre microbiomas intestinales humanos antiguos, el estudio reveló nuevas especies de microbios en las muestras. "Pudimos identificar microbios específicos y productos microbianos que creemos obstaculizaron una educación inmunológica adecuada en los primeros años de vida. Y esto conduce más adelante a mayores incidentes no solo de diabetes tipo 1, sino de otras enfermedades autoinmunes y alérgicas", han dicho los expertos.

En concreto, los científicos compararon el ADN de ocho muestras de intestino antiguo excepcionalmente bien conservadas de cuevas secas (algunas datan del siglo I de la era actual) con ADN en 789 muestras modernas. Un poco más de la mitad de las muestras modernas eran de personas con dietas occidentales industrializadas y el resto de personas que consumían alimentos no industrializados (cultivados principalmente dentro de sus propias comunidades).

Las diferencias entre las poblaciones de microbiomas fueron sorprendentes. Por ejemplo, una bacteria conocida como 'Treponema succinifaciens' no está en un solo microbioma occidental que se analizó, pero sí en cada uno de los ocho microbiomas antiguos.

Los microbiomas antiguos también tenían números relativamente más altos que los microbiomas industriales modernos de transposasas (elementos transponibles de secuencias de ADN que pueden cambiar de ubicación en el genoma).

"Creemos que esta podría ser una estrategia para que los microbios se adapten en un entorno que cambia mucho más que el microbioma industrializado moderno, donde comemos las mismas cosas y vivimos la misma vida más o menos durante todo el año", han explicado los expertos.