Un estudio en ratones recién nacidos muestra que dar unas bacterias protectoras previene el riesgo de sepsis

Publicado 03/12/2019 18:59:02CET
Ratón laboratorio
Ratón laboratorio - PIXABAY - Archivo

MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham (Reino Unido) han mostrado, en un estudio llevado a cabo en ratones recién nacidos y que ha sido publicado en la revista 'Nature Medicine', dar la bacterias protectora 'Klebsiella pneumoniae' puede previene el riesgo de sepsis, la principal causa de muerte infantil.

"Nuestros hallazgos ofrecen la posibilidad de un diseño racional y pruebas de terapias probióticas efectivas para proteger a los bebés prematuros en riesgo de sepsis. Nuestro modelo debería ayudar a definir los mecanismos por los cuales las especies pioneras del microbioma en desarrollo de los recién nacidos previenen, o no previenen, la disbiosis que predispone a la sepsis", han dicho los expertos.

Su modelo se ve ayudado por el hecho de que el intestino del cachorro recién nacido todavía se está desarrollando después del nacimiento, similar al intestino aún en desarrollo de los bebés extremadamente prematuros. En concreto, han colocado una cepa virulenta de 'K. pneumoniae', denominada 'Kp-43816', en el estómago de las crías.

La bacteria portaba un marcador bioluminiscente que permitía a los investigadores usar un sistema de imágenes para ver en qué parte del tracto intestinal estaban creciendo las bacterias en los animales vivos, y luego medir la propagación invasiva de los microbios fuera del intestino y al resto del cuerpo.

Usando una dosis que causó un 50 por ciento de mortalidad en 10 días, los investigadores vieron que la translocación fuera del intestino ocurrió donde la colonización de 'Klebsiella' era más densa en el intestino. Sin embargo, no todos los cachorros con disbiosis desarrollaron sepsis, al igual que no todos los bebés humanos prematuros con disbiosis desarrollan sepsis.

Asimismo, cuando el equipo de la UAB colocó la misma dosis de una cepa avirulenta de 'K. pneumoniae', denominada 'Kp-39', en el estómago, se produjo un resultado intrigante, ya que no causó mortalidad en las crías, aunque también se translocó del intestino al abdomen y, al igual que 'Kp-43816', infectó el hígado y el mesenterio. No obstante, la infección por 'Kp-39' se eliminó durante los siguientes nueve días.

Esto sugirió que ambas cepas de 'K. pneumoniae' eran capaces de extenderse fuera del intestino, pero las diferencias en el aclaramiento del huésped por parte del sistema de defensa inmune después de la translocación contribuyeron a la virulencia diferencial de estas cepas relacionadas.

De hecho, cuando cualquiera de las cepas se inyectó directamente en el peritoneo, evitando la necesidad de translocación del intestino, el 'Kp-43816' causó una mortalidad del 100 por ciento en un día, si bien el 'Kp-39' no causó mortalidad eny se eliminó en una semana. En este sentido, los investigadores encontraron diferencias en la cápsula que rodea la bacteria que permitió a 'Kp-43816' resistir la fagocitosis de eliminación de infecciones por las células inmunes con más fuerza que 'Kp-39'.

Por otra parte, los investigadores descubrieron que alterar el microbioma de las crías cambiaba la susceptibilidad a la disbiosis y la sepsis. Y es quie, las crías sin un microbioma, criadas en condiciones libres de gérmenes, fueron uniformemente susceptibles a 'Kp-43816'.

Para buscar más, los investigadores trataron a los roedores con dos antibióticos comenzando un día antes del parto y varios días después, antes de infectar con 'Klebsiella'. Ambos antibióticos se absorben mal y es poco probable que se transmitan a los cachorros, pero alterarían los microbiomas intestinales de la madre de diferentes maneras, lo que a su vez debería alterar el microbioma que adquieren las crías después del nacimiento de las madres.

De esta forma, el equipo descubrió que las crías de madres que recibieron gentamicina fueron notablemente más susceptibles a la sepsis, mientras que las crías de madres que recibieron vancomicina fueron menos susceptibles a la sepsis, en comparación con los controles.

Cuando se repitió el experimento con antibióticos utilizando el avirulento 'Kp-39', no hubo mortalidad. Sin embargo, los cachorros cuyas madres habían recibido vancomicina tenían menos 'Kp-39', o menos disbiosis, en comparación con los controles, y las crías cuyas madres recibieron gentamicina mostraron más 'Kp-39', o más disbiosis, en comparación con los controles.

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