Publicado 19/11/2021 18:50CET

Un estudio apunta que la vitamina D podría reducir la inflamación y ser beneficiosa contra la COVID-19 grave

Archivo - Cápsulas de gel de vitamina D.
Archivo - Cápsulas de gel de vitamina D. - MICHELE BLACKWELL EN UNSPLASH, CC0 - Archivo

MADRID, 19 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un metabolito activo de la vitamina D (una forma especializada de la misma, no la que se puede conseguir en la farmacia) interviene en el cierre de la inflamación, lo que podría ser beneficioso en pacientes con COVID-19 grave, según un estudio de la Universidad de Purdue y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

"Nuestro trabajo demuestra un mecanismo por el que la vitamina D reduce la inflamación causada por las células T. Estas son células importantes del sistema inmunitario y están implicadas como parte de la respuesta inmunitaria a la infección causante del COVID-19. Son necesarias más investigaciones, especialmente ensayos clínicos, y pruebas en pacientes, antes de que esto pueda adoptarse como opción de tratamiento", explica Majid Kazemian, uno de los líderes de la investigación, que se ha publicado en la revista 'Nature Immunology'.

En cualquier caso, el experto puntualiza que no recomienda "el uso de la vitamina D normal del estante de la farmacia". "Nadie debería tomar más de las dosis recomendadas de vitamina D para intentar prevenir o combatir las infecciones por COVID-19", aclara.

Estudios anteriores han demostrado la capacidad de la vitamina D para reducir la inflamación causada por las células T, células inflamadas del pulmón características de los casos más graves y peligrosos de COVID-19. Pero tan importante como entender que un fármaco funciona es comprender el cómo y el porqué. Esto sirve tanto para maximizar los beneficios y minimizar los daños (como evitar que la gente se coma el antiparasitario del ganado o se inyecte limpiadores domésticos en las venas) como para allanar el camino a futuros tratamientos.

Si los científicos comprenden cómo funciona la vitamina D para combatir la inflamación, entenderán mejor cómo funcionan tanto el fármaco como las enfermedades relacionadas con él, lo que allanará el camino a nuevos medicamentos aún más eficaces.

Kazemian y su equipo comenzaron estudiando cómo los virus afectan a las células pulmonares en un estudio anterior. Al descubrir que los virus pueden desencadenar una vía bioquímica, conocida como sistema de complemento inmunitario, los investigadores empezaron a buscar formas de interrumpir esa vía y mejorar la inflamación subsiguiente.

El equipo estudió y analizó células pulmonares individuales de ocho personas con COVID-19. Descubrieron que, en las células pulmonares de las personas con COVID, parte de la respuesta inmunitaria se disparaba, exacerbando la inflamación pulmonar.

"En las infecciones normales, las células Th1, un subconjunto de células T, pasan por una fase proinflamatoria. La fase proinflamatoria elimina la infección, y luego el sistema se apaga y pasa a la fase antiinflamatoria. La vitamina D ayuda a acelerar esta transición de la fase proinflamatoria a la antiinflamatoria de las células T. No lo sabemos definitivamente, pero teorizamos que la vitamina podría ayudar a los pacientes con inflamación severa causada por las células Th1", explica Kazemian.

En los pacientes con COVID-19, la fase proinflamatoria de las células Th1 parece no desactivarse, posiblemente porque los pacientes no tenían suficiente vitamina D en su sistema o porque algo en la respuesta de las células a la vitamina D era anormal. En ese caso, los investigadores plantean que añadir vitamina D a los tratamientos existentes en forma de un metabolito intravenoso altamente concentrado prescrito podría ayudar aún más a las personas a recuperarse de las infecciones por COVID-19, aunque no han probado esta teoría.

"Descubrimos que la vitamina D tiene el potencial de reducir la inflamación en el tubo de ensayo, y descubrimos cómo y por qué lo hace", dijo Kazemian. Sin embargo, es importante entender que no hemos realizado un estudio clínico, y los resultados de nuestros experimentos en el tubo de ensayo deben probarse en ensayos clínicos en pacientes reales", concluye.

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