Publicado 16/02/2021 19:01CET

Un estudio advierte de las consecuencias del transporte de bacterias y algas en las nubes

Bacterias resistentes a los antibióticos aisladas en el IRYCIS. /
Bacterias resistentes a los antibióticos aisladas en el IRYCIS. / - JERÓNIMO RODRÍGUEZ BELTRÁN

MADRID, 16 Feb. (EUROPA PRESS) -

La salud humana y los ecosistemas podrían verse afectados por los microbios, como las cianobacterias y las algas, que viajan en las nubes y entran en el suelo, los lagos, los océanos y otros entornos cuando llueve, según un estudio de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos).

"Se sabe que algunos de los organismos que detectamos en las nubes y la lluvia tienen posibles repercusiones en la salud humana y podrían afectar también a las poblaciones microbianas en los lugares donde llueve", explica el autor principal, Kevin Dillon.

Los científicos, por primera vez, fueron capaces de cultivar algas verdes recogidas de las nubes. Su estudio, una colaboración entre Rutgers y un equipo de la Université Clermont Auvergne, se publica en la revista 'Applied and Environmental Microbiology'.

Recogieron agua de las nubes en la cima del Puy de Dôme, una montaña del centro de Francia, a unos 1.800 metros sobre el nivel del mar. También recogieron agua de lluvia debajo de la montaña. Detectaron algas verdeazuladas (cianobacterias), verdes, rojas y doradas, así como diatomeas (otra forma de algas), y cultivaron algas verdes de la familia Chlorellaceae en un laboratorio.

Algunos de los microbios que viajaron en las nubes pueden proceder del Océano Atlántico. Otros probablemente procedían de otras zonas de Francia sobre las que pasaban las nubes. Los microbios de la lluvia incluyen a los que están en la nube y en el aire que hay debajo de ella.

Según el estudio, los organismos transportados por el aire podrían tener importantes repercusiones en los procesos atmosféricos y en los ecosistemas en los que se introducen tras caer a la Tierra.

"El trabajo futuro consistirá en identificar los genes específicos asociados a la producción de toxinas por parte de estos organismos y tratar de entender qué podría o limitaría el crecimiento de estos microorganismos después de ser transportados a un nuevo ecosistema por la lluvia", explica Dillon.