Publicado 07/06/2022 08:15

En esto consiste la disciplina positiva ahora tan de moda en crianza

Archivo - Madre e hijo. Educación, aprender, familia. Bici, bicicleta.
Archivo - Madre e hijo. Educación, aprender, familia. Bici, bicicleta. - ALEKSANDARNAKIC/ ISTOCK - Archivo

   MADRID, 7 Jun. (EDIZIONES) -

   La disciplina positiva está de moda en la crianza de los hijos. Fundamentalmente en redes sociales proliferan cuentas de expertos en la materia que nos aportan consejos a seguir en nuestro difícil día a día de horarios, pandemia, trabajo, y sobre todo conciliación de la vida laboral y familiar.

   Algo que puede llegar a estresarnos, y mucho, y a no dar lo mejor de nosotros mismos en la crianza de nuestros hijos. También un aspecto que nos inquieta bastante para que nuestros hijos se desarrollen bien y, en definitiva, sean hijos felices y por tanto sanos.

   Charlamos con María Soto, logopeda, formadora y experta en disciplina positiva y creadora de ‘Educa Bonito’, un proyecto que promueve una educación basada en el respeto mutuo, porque precisamente acaba de publicar ‘Confianza Cien. Expectativa Cero. Cómo despertar para el crecimiento mutuo, desde la infancia hasta la adolescencia’ (Vergara), un libro con el que pretende ir más allá de esas píldoras que nos ofrece Internet en cuanto a la disciplina positiva, porque según asegura, “la disciplina positiva es mucho más”.

   “Este libro es una revisión de cómo se aplica la disciplina positiva en España porque la gente aprende de post en Instagram, de vídeos y más, y es una metodología más profunda que lo que puedas leer o escuchar en un webinar. Profundiza en la base de la disciplina positiva para que al aplicarla te resulte más sencillo”, incide esta experta.

QUÉ ES LA DISCIPLINA POSITIVA

   En concreto, Soto explica que la disciplina positiva es una metodología práctica, basada en una visión o manera de mirar a la infancia desde la horizontalidad, una visión fuera del conductismo: “La pedagogía que imperaba hasta hace unos años era la del condicionamiento, basado en la verticalidad, donde el adulto se sitúa en una posición superior a la de la infancia, y el cambio de paradigma con la disciplina positiva es que realmente la infancia tiene todas las potencialidades y habilidades necesarias para aprender los códigos sociales”.

   Simplemente el adulto, según prosigue, en lugar de estar todo el rato corrigiendo, enseñando, condicionando e imponiéndose a través del miedo al castigo o a perder un premio, puede cambiar la mirada para recoger esos potenciales y esas capacidades humanas que trae la infancia y colocarla en el mundo de hoy en día. “La labor del adulto es acompañar el crecimiento natural de la infancia mostrándole los códigos de pertenencia de la sociedad hoy en día”, apostilla.

CONFIANZA 100% EN TI Y EN TUS HIJOS

   En el día a día a veces es difícil mantener esa disciplina positiva en la educación que proporcionamos a nuestros hijos y en este sentido, Soto advierte de que esta no se puede aplicar si no se tiene una confianza 100% en las capacidades como madre o padre, y en las capacidades de tus hijos de aprender todo.

   “El ser humano viene con capacidad de aprendizaje ilimitada, y no puedes aplicar las herramientas de esta metodología si no te liberas de tus expectativas porque hemos crecido en torno a un montón de creencias equivocadas sobre lo que es maternidad o la infancia, y entonces criamos desde las expectativas”, afirma, poniendo de ejemplo la típica frase empleada por muchos padres sobre ‘si hago esto, y no pasa esto, es que algo estoy haciendo mal’.

   Entonces, señala que si no nos liberamos de las expectativas y no confiamos en nosotros mismos nos costará aplicar la disciplina positiva. Considera así que la disciplina positiva es una mirada y un enfoque y no sirve para que los niños nos obedezcan de una manera más positiva, sino que su fin es el lograr tener una relación igualitaria en cuanto al respeto con tus hijos, de forma que te hagan caso no porque tengas una figura de autoridad o estés por encima, sino porque confían en ti y te respetan, y por eso te hacen caso y quieren aprender de ti.

DAR A LOS NIÑOS EL TIEMPO QUE NECESITAN

   Entre sus consejos, María Soto resalta que nuestro ritmo de vida va muy rápido, si bien ve necesario que miremos con mucho espacio y tiempo a la infancia: “Muchas situaciones que se complican en las familias es porque no les damos el espacio y el tiempo suficiente a los niños; y estos constantemente están creciendo. Es necseario dar espacio y tiempo a las situaciones y sin pensar que lo estamos haciendo mal o que estamos perdiendo las riendas”.

   A su vez, insiste en que no debemos actuar en el momento en el que suceden las cosas sino que debemos dar un espacio de tiempo y confiar en los niños. “La confianza está basada en el proceso del aprendizaje. Por ejemplo, cuando un niño se pelea con su hermano o hace daño a un compañero de clase, los adultos siempre insistimos en ese momento en que es necesario que les pida perdón. Si le damos tiempo y espacio a la infancia, que se dé cuenta de que ha lastimado o herido a alguien, ya de por sí la naturaleza humana te mueve a pedir disculpas porque nacemos con empatía”, agrega.

   Muchas veces el adulto por querer educar sin confianza y con muchas expectativas está limitando procesos naturales del ser humano que ya vienen innatos como la generosidad y la empatía, según prosigue esta especialista en disciplina positiva, y dice que esas habilidades sociales que queríamos enseñar ya las traen en su código de infancia: “Los niños son tolerantes, empáticos, amables, pero los adultos no somos capaces de verlo precisamente por todas las expectativas que tenemos”.

   Según lamenta, realmente se ve una desconexión muy grande con la confianza y con el espacio que hay que dar a la infancia para que se desarrolle, siempre hay un adulto interviniendo e interrumpiendo los procesos. “Los padres no estamos aquí para enseñarles a vivir sino para dejar que la infancia haga lo que ha debido hacer. Las generaciones que vienen nuevas vienen a romper lo anterior”, afirma Soto.

POR QUÉ HAY MALOS COMPORTAMIENTOS EN LA INFANCIA

   En su opinión, el problema de los malos comportamientos de la infancia es que no les damos espacio los adultos: “No tienen los niños un lugar en la sociedad y por eso se comportan buscando siempre la pertenencia e intentan llamar la atención, haciendo luchas de poder, porque los adultos nos creemos que somos los dueños de las situaciones, cuando los niños son dueños de su propia vida, que nosotros debemos respetar”.

   Ve importante igualmente el tener claro que no hay forma de educar bien o mal, sino que todas las situaciones sirven para crecer en el aprendizaje y para crecer de ellas y por eso reitera que “este libro se centra en las expectativas cero”, ‘si hago esto soy mala madre o si hago esto soy buena madre’, algo que nos condiciona mucho a la hora de actuar.

   “Por eso hace falta confianza y liberarse de las expectativas, siempre centradas en esa figura de madre perfecta que puede con todo, mujer excepcional, emprendedora, siempre sonriente; detrás de todo lo que hacemos con nuestros hijos esta esa expectativa que es irreal y precisamente por eso fallamos con nuestros hijos. Estos no necesitan una madre o padre perfectos sino personas coherentes, con seguridad para acompañar a la infancia en su proceso, nada más. Los errores son necesarios y vamos a cometerlos todos”, sentencia María Soto.

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