Publicado 23/05/2021 07:59CET

¿Están aumentando los casos de herpes zóster?

Archivo - Herpes zóster.
Archivo - Herpes zóster. - TRIOCEAN/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 23 May. (EDIZIONES) -

   Los herpes zoster aparecen por la reactivación del virus varicela-zoster (VVZ), el cual se encuentra en estado latente en los ganglios sensitivos de las personas que han padecido la varicela.

   “El VVZ se queda aletargado y alojado en un ganglio nervioso y a lo mejor en toda la vida no da problemas pero en ocasiones, normalmente cuando se es mayor, y ante circunstancias de cierta inmunosupresión, estrés emocional, traumatismos locales o, con el paso de los años, ese virus encuentra el camino a través de ese ganglio nervioso, llegando a afectar al territorio cutáneo que inerva el nervio. Por eso es una varicela solo en un determinado territorio nervioso”, explica en una entrevista con Infosalus la portavoz de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la doctora Rosa Taberner.

   La también médico adjunto de Dermatología del Hospital Universitario Son Llàtzer (Palma de Mallorca) precisa que un herpes zoster, eso sí, tiene una serie de connotaciones diferentes a la varicela y, por ejemplo, normalmente no da fiebre, sino que suele provocar dolor, ante esa inflamación del nervio, al menos al principio de la infección, y tras unos días (48-72 horas, aunque depende de la persona) sale una erupción de vesículas en forma de ‘culebrilla’ generalmente.

   “Con el paso del tiempo la inmunidad celular específica contra el VVZ desciende y provoca la reactivación del virus, que se multiplica y disemina dentro del ganglio. Esto favorece esa inflamación intensa y el dolor, que se propaga por el nervio sensitivo, siendo liberado a la piel por las terminaciones nerviosas, donde provoca las lesiones vesiculosas características”, remarca la experta.

   Uno de los principales problemas que plantea el herpes zoster, a juicio de la dermatóloga, es el diagnóstico porque surge un dolor unos días antes de la erupción que en función de su localización, según explica, puede imitar a la sintomatología de patologías tan diversas como un infarto, un cólico, una apendicitis o incluso un glaucoma.

   “A veces conlleva más tiempo el que aparezca la erupción. Todo depende de la persona. Cuando aparece ya es fácil, lo difícil es cuando no ha salido en la piel. Y sobre todo este es el principal problema del diagnóstico. Con la pandemia no sabemos si ha habido más o menos casos por el momento”, agrega Taberner.

   Otro aspecto característico del mismo es que la afectación suele ser unilateral y limitada a un territorio inervado por un ganglio sensitivo, lo que se llama ‘dermatoma’. “Antes de la erupción pasan unos días de dolor. Si le sale en la parte donde se encuentra el corazón parece que es un infarto, y seguramente le habrán mirado en Urgencias al paciente sin resultado, y a los días le sale el herpes, o primero se pensaba que podía ser una colecistitis o dolor abdominal porque puede doler bastante, tanto como la ciática también”, subraya la portavoz de la AEDV.

   A veces también pueden afectar a varios territorios inervados y ser más extenso, sobre todo en personas con cierto grado de inmunosupresión, como pacientes con infección por VIH, ancianos, o personas con lesiones más aparatosas, por ejemplo: “El aspecto visual puede ser escandaloso en algunos casos, pero lo peor en el herpes zoster suele ser la parte del dolor. Hay personas a las que les duele muchísimo, siendo esa inflamación del nervio bastante insoportable, como por ejemplo cuando tiene lugar en la cara, y afecta al nervio trigémino, una situación que suele ser invalidante”.

   El principal peligro, según advierte la dermatóloga, y que a día de hoy se desconoce cómo evitarlo, es que la inflamación se quede crónica, lo que se conoce como ‘neuralgia postherpética’, por la que persiste el dolor del herpes zoster, a pesar de que se haya curado el paciente: “Esta situación es muy frecuente en ancianos. No se puede evitar en general, pero sí se ha demostrado que un tratamiento precoz en 24-48 horas antes del herpes en personas con más riesgo disminuye la probabilidad de esta molestia que puede durar años”.

   En cuanto al tratamiento, la especialista del Hospital Son Llàtzer afirma que, por regla general, no se suele dar un tratamiento específico a las personas menores de 50 salvo si presentan un alto riesgo de desarrollar neuralgia postherpética. “Aunque se manifiesta en la piel, si se decide hacerlo, que es lo más discutible, es oral con antivíricos. Debe ser oral, no sirve de nada el tópico. El herpes se irá solo con tratamiento o sin él. A veces sí se trata la piel porque nos salen ampollas, costras, que se puede sobreinfectar, y se necesitan tratamientos para secar las lesiones, sobre todo dirigidos a una sobreinfección bacteriana”, agrega la dermatóloga.

   Sobre si es contagioso, así como la varicela sí lo es por inhalación de las partículas aéreas de contenido vesicular, y siempre que la otra persona no la haya sufrido, dado que si una persona ha superado la varicela no la puede volver a tener otra vez. “Un herpes zoster, por tanto, no puede contagiar a otro herpes zoster”, señala.

¿QUÉ SUCEDERÁ CON LOS NIÑOS VACUNADOS CONTRA LA VARICELA?

   Desde 2016 se vacuna a todos los niños españoles contra la varicela, cuando cumplen dos años de edad. ¿Qué sucederá en el futuro con el herpes zoster entonces? La doctora Taberner confiesa que se desconoce y no se sabe si habrá menos casos de herpes zoster en el futuro: “No se sabe es demasiado pronto. El herpes zoster es típico de gente a partir de los 70 y estos niños vacunados todavía no han llegado a esa edad. Del mismo modo que el niño vacunado puede tener una varicela ‘light’, podría suceder el herpes zoster en la edad adulta. Pero aún no lo sabemos. Por definición no es imposible que puedan desarrollarlo en un futuro”.

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