Enuresis nocturna: cómo ayudar a los niños ante los escapes de pis mientras duermen

Publicado 20/01/2019 8:14:35CET
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   MADRID, 20 Ene. (EDIZIONES) -

   La enuresis nocturna o escapes de pipí nocturnos en niños representan una micción involuntaria que se produce durante el sueño después de la edad en la cual se suele lograr el control nocturno de los esfínteres, que se sitúa alrededor de los 5 años para las niñas y, en el caso de los niños puede retrasarse hasta los 6 años.

   Diferentes estudios revelan que hasta un 10% de los niños de 6 años pueden mojar la cama durante el sueño, un porcentaje que disminuye hasta el 7% a los 10 años, y persiste a partir de los 15 en un 1-3%, según especifica el Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona.

   Cuando el escape se produce sólo mientras el niño duerme y no tiene síntomas diurnos, la enuresis se denomina 'mono sintomática'. Además, si los escapes se han producido desde siempre y no ha habido periodos secos es 'primaria', mientras que si se produce después de un periodo seco de al menos seis meses es 'secundaria'.

   La pediatra Anna Fernández, del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona, explica en una entrevista con Infosalus que las causas de estos escapes de pipí son multifactoriales, aunque aclara que hay una cierta predisposición genética y si a los padres les sucedió puede que a los hijos también. "Hay cierta tendencia familiar, aunque no se puede decir que la enuresis nocturna sea un problema hereditario, porque en también pueden incidir otros muchos factores", precisa.

   Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) mencionan entre otras causas: herencia genética, ya que muchas veces algún familiar lo ha tenido; el sexo, ya que es más frecuente en los niños que en las niñas; mayor producción de orina por varios motivos, entre ellos beber mucho antes de acostarse o durante la noche; no ser capaces de despertarse para orinar; estreñimiento crónico por presión del intestino lleno de heces sobre la vejiga; problemas psicológicos como estrés, conflictos familiares o escolares, celos por el nacimiento de un hermano, entre otros.

   Según reconoce Fernández, en las enuresis secundarias, niños que hasta los 8-9 años nunca han mojado la cama por las noches y empiezan a hacerlo a esa edad, esta situación podría tener una implicación diferente y se podría pensar que hay detrás una patología o bien causas emocionales. "Suelen ser problemas fácilmente detectables. En estos casos siempre es conveniente visitar al pediatra para ver que el niño no presenta una infección de orina o hay de por medio otra razón", subraya Fernández.

   En este punto recuerda que la quita del pañal de los niños suele realizarse en torno a los 2-3 años durante el día, y a partir de los 3-4 por la noche, siempre que ese control de esfínteres se logre durante el día y por la noche el pañal se detecte seco. No obstante, la pediatra del Hospital Sant Joan de Deu destaca que todo depende del ritmo del niño y jamás hay que forzar estas situaciones, por lo que pide no obsesionarse a los padres porque es normal que se registren algunos escapes de pis nocturnos.

   Según advierte, es importante investigar sobre los aspectos antes mencionados, como la frecuencia y la situación en la que se producen esos escapes de pis, si ha tenido lugar alguna infección de orina o enfermedad, la aparición de un nuevo hermano o comienzo de colegio, algún aspecto emocional que pueda afectar al pequeño, así como valorar otra serie de aspectos clínicos para poder realizar un diagnóstico claro y posterior tratamiento.

   En este sentido, desde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) mencionan que el diagnóstico y la orientación del tratamiento se deben basar en una historia clínica detallada y en una exploración física completa, junto con el apoyo que se obtiene con los diarios miccionales y los calendarios, sin necesidad de realizar pruebas complementarias, inicialmente, en la mayoría de los casos.

   "Debe comenzar con una anamnesis exhaustiva que incluya los antecedentes familiares y personales, el tipo de enuresis, el patrón de escapes nocturnos, los síntomas diurnos asociados, la ingesta habitual de líquidos y las posibles comorbilidades que puedan influir en el manejo o predecir el éxito o el fracaso del tratamiento. Además, debemos investigar la actitud de la familia y el niño ante el problema, el grado de repercusión y las medidas que se hayan tomado previamente", agrega, a la vez que precisa que las pruebas complementarias serán solicitadas según los datos obtenidos en la historia clínica y en la exploración física.

   Muchas veces, según advierte la pediatra del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona, simplemente se trata de que no se han enseñado a los niños unos hábitos miccionales correctos durante el día, como el hecho de que orinen cada 3-4 horas.

   "Cuando van al colegio, como se trabajan los hábitos, los profesores están muy pendientes de que hagan pipí. No obstante, a veces detectamos niños que no han llegado a ese grado de madurez y están muchas horas en el cole sin ir al baño. Son niños 'retenedores' y es una de las causas más importantes que suelen registrarse también en la enuresis nocturna en niños. Lo primero es corregir estos hábitos, pipis regulares entre 3-4 horas, así como una ingesta adecuada de líquidos, o que no haya estreñimiento", resalta la especialista, insistiendo en la importancia de individualizar cada caso siempre.

PAUTAS PARA MEJORAR LA ENURESIS

   La doctora Fernández aconseja en estos casos normalizar la situación, ya que es un acto involuntario por parte del niño, así como intentar corregir los hábitos lo antes posible, que realicen micciones cada 3-4 horas durante el día, y se trabajen igualmente los hábitos deposicionales, se revise la ingesta de líquidos de los menores, que mantengan una ingesta adecuada a lo largo de todo el día, especialmente por la mañana si hay escapes nocturnos. "Si no se bebe suficiente agua también pueden aparecer problemas de vejiga", advierte.

   Desde la AEP enumeran los siguientes consejos:

   .- No se debe reñir ni castigar al niño que moja la cama. No lo hace porque quiera. Probablemente a él también le molesta, aunque no lo diga. Se debe evitar que se sienta culpable, pues les ocurre a muchos niños. No burlarse del niño. Su autoestima está en juego.

   .- Vigilar que orine antes de acostarse y que no beba líquidos antes de dormir o por la noche. Las bebidas con cafeína se deben evitar siempre.

   .-Para iniciar el control de la enuresis se debe retirar el pañal para dormir. Puede usarse un protector del colchón bajo la sábana o, más cómodo, absorbentes con o sin alas sobre ella.

   .-Motive al niño con un calendario de noches secas y mojadas, mediante dibujos o pegatinas y prémielo cuando consiga el objetivo, pero también si realmente pone de su parte para conseguirlo (no bebe y orina antes de acostarse, ayuda a recoger la ropa mojada, por ejemplo). Si ve que no mejora, no insista con el calendario porque le frustrará.

   .-Muéstrele satisfacción con mínimos avances.

   .-Deje que su hijo le ayude o cambie solo la ropa mojada, pero que no lo vea como castigo.

   .-Levantarle a orinar por la noche hará que no moje la cama, pero no resuelve la enuresis. El niño suele estar dormido y no se da cuenta de lo que hace.

   .-Retener la orina durante unos minutos cuando siente ganas de hacer pis no es perjudicial, pero no ha demostrado ser eficaz, ni tampoco es conveniente indicarle que 'corte el chorro' cuando esté orinando, pues hasta puede resultar contraproducente, dado que puede alterar la función de la vejiga.