Publicado 24/06/2020 8:16:35 +02:00CET

Enfermedad inflamatoria intestinal, ¿factor de riesgo de demencia?

Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal: ¿Cuál es el riesgo de la Covid-19?
Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal: ¿Cuál es el riesgo de la Covid-19? - SEFA OZEL/GETTY - Archivo

   MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

   La enfermedad intestinal inflamatoria (o EII), es un término general que incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Ambas son enfermedades que, por lo general, afectan a personas jóvenes, entre los 20 y 40 años.

La enfermedad de Crohn, y la colitis ulcerosa tienen similitudes: evolucion en brotes con tendencia a la cronicidad y producen una inflamación generalmente que aparece y desaparece en parte del sistema digestivo de los pacientes. La colitis ulcerosa afecta al intestino grueso (colon y recto), mientras que la enfermedad de Crohn puede afectar cualquier otra parte del sistema digestivo, desde la boca al ano.

La enfermedad inflamatoria intestinal está relacionada con un riesgo más que duplicado de desarrollar demencia, según un estudio publicado en línea en la revista 'Gut'. Además, la demencia fue diagnosticada alrededor de 7 años antes en personas con EII que en aquellos sin esta afección intestinal, según muestran los resultados de este gran estudio basado en la población.

   La creciente evidencia sugiere que la comunicación entre el intestino, sus bacterias residentes (microbioma) y el sistema nervioso central, conocido como el 'eje intestino-cerebro', está implicado en varios aspectos de la salud y la enfermedad.

   Si bien la causa de la EII no está clara, se cree que se desarrolla a partir de una respuesta inmune alterada a los cambios en el microbioma intestinal.

   Y la investigación publicada recientemente sugiere que la EII puede tener un papel en el desarrollo de otro trastorno neurodegenerativo, la enfermedad de Parkinson. Pero no está claro si la EII también puede estar relacionada con un mayor riesgo de demencia.

   Para explorar esto más a fondo, los investigadores se basaron en datos de 1742 personas de 45 años o más que habían sido diagnosticadas con colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn entre 1998 y 2011, y se registraron en el programa del Seguro Nacional de Salud de Taiwán. Este se creó en 1995 y es obligatorio para todos los residentes taiwaneses.

   Se realizó un seguimiento de su salud cognitiva durante 16 años después de su diagnóstico de EII y se comparó con la de 17.420 personas que fueron emparejadas por sexo, edad, acceso a atención médica, ingresos y afecciones subyacentes, pero que no tenían EII.

   Durante el período de control, una mayor proporción de personas con EII desarrollaron demencia (5,5%), incluida la enfermedad de Alzheimer, que aquellas sin enfermedad (1,5%). Además, las personas con EII fueron diagnosticadas con demencia un promedio de 7 años antes (76) que aquellas sin EII (83).

   Después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, como la edad y las afecciones subyacentes, las personas con EII tenían más del doble de probabilidades de desarrollar demencia que las que no.

   De todas las demencias, el riesgo de enfermedad de Alzheimer fue mayor: aquellos con EII tenían seis veces más probabilidades de desarrollar esto que aquellos sin EII.

   Ni el sexo ni el tipo de EII influyeron en los hallazgos. Pero el riesgo de demencia parecía estar asociado con el aumento del tiempo que una persona había tenido EII.

   Este es un estudio observacional y, como tal, no puede establecer causa y efecto. Los investigadores tampoco pudieron reunir información sobre factores de estilo de vida potencialmente influyentes, como la dieta y el ejercicio, ni evaluar el impacto de los medicamentos antiinflamatorios recetados.

   Pero señalan investigaciones previamente publicadas, que indican inflamación crónica y un desequilibrio en las bacterias intestinales como posibles contribuyentes al deterioro cognitivo.

   Y concluyen: "La identificación de un mayor riesgo de demencia y un inicio más temprano entre los pacientes con EII sugiere que podrían beneficiarse de la educación y una mayor vigilancia clínica", para disminuir el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida.

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