Publicado 13/07/2022 07:14

Encuentra una conexión entre las placas ateroscleróticas y el sistema nervioso central

Archivo - Sistema nervioso central.
Archivo - Sistema nervioso central. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MAGICMINE - Archivo

MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

Una nueva investigación ha encontrado de una conexión entre las placas ateroscleróticas y el sistema nervioso central. Este "circuito", hasta ahora desconocido, implica a tres tejidos de acción sistémica, el sistema inmunitario, el sistema nervioso y el sistema cardiovascular.

Esta diafonía es funcional, ya que la interferencia en el sistema nervioso afecta a la progresión de la aterosclerosis, como se ha demostrado en modelos experimentales, y podría ser una diana para terapias innovadoras, según publican los investigadores en la revista 'Nature'.

Compuestas por una acumulación de colesterol, tejido fibroso y células inmunitarias, las placas representan el sello distintivo de la aterosclerosis. Sus consecuencias, desde el infarto de miocardio hasta el ictus o la enfermedad de oclusión arterial periférica, constituyen la principal causa de muerte en todo el mundo, con 3,9 millones de fallecimientos al año sólo en Europa.

El estudio se ha llevado a cabo en modelos experimentales y tejidos humanos, gracias a la colaboración entre el I.R.C.C.S. Neuromed de Pozzilli (Italia), la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich (Alemania), con los resultados clave del profesor Andreas Habenicht y el doctor Sarajo K. Mohanta, y otras instituciones científicas que participan en el proyecto "PLAQUEFIGHT", financiado por la Unión Europea.

"Cuando hay una placa aterosclerótica --explica la profesora Daniela Carnevale, del Departamento de Angiocardioneurología y Medicina Traslacional de Neuromed y profesora titular de la Universidad de la Sapienza de Roma y autora principal de la publicación-- también se forman agregados de células inmunitarias en el tejido conectivo exterior del vaso sanguíneo, llamado adventicia".

Según apunta, "curiosamente estos agregados guardan similitudes con los ganglios linfáticos que, en condiciones sanas, regulan nuestras respuestas inmunitarias. Es importante destacar que el tejido conectivo que rodea las arterias es rico en fibras nerviosas que, como ha demostrado nuestro trabajo, establecen una conexión directa entre la placa y el cerebro. De hecho, este tejido adventicio es utilizado por el sistema nervioso como conducto principal para llegar a todos los órganos del cuerpo", señala.

A continuación, los investigadores reconstruyeron todo el recorrido de las fibras nerviosas, hasta llegar al sistema nervioso central. "En este punto --continúa Carnevale-- pudimos ver que las señales procedentes de la placa, una vez que llegan al cerebro, influyen en el sistema nervioso autónomo a través del nervio vago (la única porción del sistema nervioso que controla la mayoría de nuestros órganos y funciones viscerales, ed) hasta el bazo. Aquí, las células inmunitarias específicas se activan y entran en la circulación sanguínea, lo que conduce a la progresión de las propias placas".

Se trata de un verdadero circuito, definido por los autores como "ABC" o "circuito arteria-cerebro". Como todos los circuitos, puede desconectarse o modularse.

"Realizamos otros experimentos --añade la profesora-- interrumpiendo las conexiones nerviosas hacia el bazo. De este modo, se interrumpen los impulsos sobre las células inmunitarias presentes en este órgano. El resultado de esta interrupción terapéutica es que las placas en las arterias no sólo frenaron su crecimiento, sino que se estabilizaron haciendo que la enfermedad fuera menos grave".

Teniendo en cuenta que la estabilidad de la placa aterosclerótica es uno de los rasgos más relevantes desde el punto de vista clínico a la hora de evaluar la gravedad de la enfermedad, y que en este estudio los componentes del "ABC" se identificaron también en arterias humanas aisladas afectadas por la aterosclerosis, la investigación tiene un potencial traslativo muy importante.

"Se trata de una visión absolutamente nueva --dice el profesor Giuseppe Lembo, jefe del Departamento de Angiocardioneurología y Medicina Traslacional de Neuromed y profesor titular de la Universidad de la Sapienza de Roma y autor principal de la publicación-- que abre el camino a nuevas clases y estrategias terapéuticas antes imprevistas".

"Una de las hipótesis consiste en actuar, mediante dispositivos bioelectrónicos específicos y otros muchos medios potenciales, sobre los nervios que llegan al bazo, en particular sobre la rama del nervio vago conectada al ganglio celíaco. En otras palabras, luchar contra la aterosclerosis mediante una terapia no farmacológica", concluye.