Publicado 23/08/2021 14:44CET

El ejercicio mantiene el ritmo cardíaco normal en pacientes con fibrilación auricular

Archivo - Corazón roto.
Archivo - Corazón roto. - JOLYGON/ISTOCK - Archivo

MADRID, 23 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un programa de ejercicios de seis meses ayuda a mantener el ritmo cardíaco normal y reduce la gravedad de los síntomas en pacientes con fibrilación auricular, según una investigación presentada en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC 2021).

En concreto, el ensayo, denominado 'ACTIVE-AF', demuestra que "algunos pacientes pueden controlar su arritmia a través de la actividad física, sin necesidad de intervenciones complejas como la ablación o los medicamentos para mantener su corazón en ritmo normal", explica el autor del estudio, el doctor Adrian Elliott, de la Universidad de Adelaida (Australia).

La fibrilación auricular (FA) es un trastorno del ritmo cardíaco que hace que el corazón lata de forma rápida e irregular. Los síntomas más comunes son palpitaciones, falta de aliento, mareos y fatiga, que pueden repercutir drásticamente en la calidad de vida. Los pacientes corren un riesgo importante de sufrir un ictus o una insuficiencia cardíaca. La prevalencia mundial de la FA está aumentando rápidamente y se estima en más de 30 millones de personas2 , mientras que el riesgo de padecerla a lo largo de la vida en personas mayores de 55 años puede ser de uno de cada tres3.

La rehabilitación basada en el ejercicio se recomienda para los pacientes con cardiopatía coronaria e insuficiencia cardíaca, pero son pocos los estudios que han examinado los beneficios en la FA. Un estudio observacional descubrió que los pacientes que adquirieron una buena condición física cardiorrespiratoria durante un seguimiento de cinco años tenían una probabilidad significativamente menor de sufrir recidivas de la FA.

Un ensayo controlado aleatorio demostró que 12 semanas de entrenamiento aeróbico por intervalos redujeron el tiempo de permanencia en la FA en comparación con la atención habitual, pero el estudio solo incluyó a 51 pacientes y el seguimiento fue de solo cuatro semanas.

El ensayo 'ACTIVE-AF' evaluó el impacto de un programa de ejercicios de seis meses de duración que combinaba ejercicios aeróbicos supervisados y en casa sobre la recurrencia de la FA y la gravedad de los síntomas, durante la intervención y tras otros seis meses de seguimiento.

El estudio incluyó a pacientes con episodios breves de FA (FA paroxística) o episodios más largos que requerían una intervención para restablecer el ritmo normal (FA persistente). Se excluyeron los pacientes cuyo ritmo cardíaco normal no puede restablecerse (FA permanente).

El ensayo asignó aleatoriamente a 120 pacientes con FA sintomática a una intervención de ejercicio o a la atención habitual durante seis meses. La intervención incluía ejercicio supervisado (semanal durante tres meses y luego quincenal durante otros tres) y un plan semanal individualizado para seguir en casa. Durante los seis meses, el objetivo era aumentar el ejercicio aeróbico hasta 3,5 horas por semana.

Las sesiones supervisadas solían ser de mayor intensidad para aumentar la capacidad cardiorrespiratoria, mientras que el ejercicio en casa solía ser una actividad aeróbica de intensidad moderada elegida por el paciente (por ejemplo, caminar, montar en bicicleta de interior o nadar). El grupo de atención habitual recibió consejos sobre el ejercicio, pero no una intervención activa. Todos los pacientes recibieron la atención médica habitual de su cardiólogo, que no conocía la asignación del grupo de estudio.

La edad media de los pacientes del estudio era de 65 años y el 43 por ciento eran mujeres. A los 12 meses, la tasa de recurrencia de la FA fue significativamente menor en el grupo de ejercicio (60%) en comparación con el grupo de control (80%). "En pocas palabras, esto significa que un mayor número de pacientes del grupo de ejercicio pudo mantener un ritmo cardíaco normal sin necesidad de intervenciones invasivas ni del uso continuado de fármacos", apunta el doctor Elliott.

Los pacientes del grupo de ejercicio también tuvieron una reducción significativa de la gravedad de sus síntomas a los 12 meses en comparación con el grupo de control. "Esto significa que los pacientes informaron de palpitaciones, falta de aire y fatiga menos graves", señala el investigador.

"Nuestro estudio demuestra que el ejercicio aeróbico debe incorporarse al tratamiento de los pacientes con FA sintomática. Este ejercicio debe combinarse con el uso de fármacos, guiado por un cardiólogo, y con el tratamiento de la obesidad, la hipertensión y la apnea del sueño. Como guía general, los pacientes deberían esforzarse por llegar a 3,5 horas semanales de ejercicio aeróbico e incorporar algunas actividades de mayor intensidad para mejorar la aptitud cardiorrespiratoria", concluye.