Actualizado 19/12/2017 15:04 CET

El ejercicio físico moderado reduce la progresión del aneurisma de la aorta en ratones con síndrome de Marfan

Gustavo Egea, Nadia Castillo, Eduard Guasch, Montserrat Batlle i Anna-Maria Sieg
UB

MADRID, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

El ejercicio físico moderado reduce la progresión del aneurisma de la aorta en ratones con síndrome de Marfan, una enfermedad rara del tejido conectivo, pero que afecta principalmente al sistema cardiovascular, según una investigación realizada por la UB y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y publicada en el 'Journal of the American Heart Association'.

Y es que, el ejercicio físico produce un aumento de la cantidad de sangre que expulsa el corazón cada minuto y que impacta especialmente sobre la primera estructura que hay a la salida del corazón: la arteria aorta.

"Hasta ahora se pensaba que este impacto mecánico, junto con un discreto aumento de la presión arterial, podría tener efectos perjudiciales sobre una aorta ya debilitada, como es la de los pacientes con síndrome de Marfan, y que, por tanto, esta se dilataría más rápidamente si el paciente hacía ejercicio físico", ha explicado el investigador Gustavo Egea.

Para comprobar esta hipótesis, los investigadores analizaron los efectos del ejercicio físico moderado en ratones modelo de la enfermedad de Marfan. En los cinco meses que duró el experimento, la arteria aorta de los ratones con Marfan que no hacían ejercicio se dilató el doble que la de los ratones no enfermos. Por el contrario, tal y como ha añadido el investigador Eduard Guasch, en los ratones que hacían ejercicio se redujo la progresión de esta dilatación hasta hacerla indistinguible de la de los no enfermos.

REDUCCIÓN DEL TAMAÑO DEL CORAZÓN

Además, entre los efectos beneficiosos, los investigadores también observaron que el ejercicio físico moderado durante cinco meses también logró reducir el tamaño del corazón (hipertrofia cardiaca) respecto a los ratones que no hacían ejercicio. "Los nuevos resultados vienen a desmentir un concepto clínico asumido sin ninguna evidencia experimental que lo sustanciase: el que todo tipo de ejercicio físico aumentaba el riesgo de aceleración en la progresión del aneurisma", ha añadido Egea.

Aunque es necesario interpretar con prudencia los resultados en animales antes de trasladarlos a los pacientes, los investigadores han asegurado que el estudio aporta una información experimental que no se tenía y que puede hacer repensar las recomendaciones de estilo de vida que los médicos ofrecen a los pacientes.

Además, los investigadores han puntualizado que el estudio se centra solo en el impacto de un ejercicio moderado, que es el tipo de ejercicio recomendado a la población en general y que se ha demostrado que conlleva claros beneficios cardiovascular a quien lo practica. "No hemos afrontado los efectos de un ejercicio más intenso y de larga duración, ni tampoco podemos aplicar nuestros resultados a otros tipos de ejercicio que no sea de resistencia, como por ejemplo a ejercicios de fuerza", ha zanjado Guasch.