Publicado 23/04/2021 15:14CET

Drones contra la malaria: así consigue Ruanda hacer frente al paludismo en tiempos de pandemia

Fumigando contra la malaria
Fumigando contra la malaria - MEDICUSMUNDI

MADRID, 23 Abr. (EUROPA PRESS) -

Medicusmundi ha destacado la reducción de un 39 por ciento de las muertes por malaria en Ruanda durante el ejercicio 2019-2020 con respecto al de 2018-2019, pasando de 372 a 127 decesos, pese al impacto de la pandemia por Covid-19.

Así, la organización ha puesto de manifiesto que se trata de un país donde la malaria es "endémica", pero que ha dado "una muy buena respuesta ante la pandemia de la Covid-19, adaptando la asistencia antipalúdica ante las restricciones". Tal y como han recalcado, una de las claves de esta noticia ha sido el uso de drones para acabar con la larva que propaga la malaria.

Así, los doctores Anicet Nzabonimpa (experto en salud pública) y Vianney Nizeyimana (asesor de investigación para el desarrollo de la salud), asesores de Medicusmundi en el distrito de Gakenke y en el de Nemba, respectivamente, han detallado que la Covid-19 ha afectado al sector sanitario en general, pero "no ha afectado específicamente al programa de malaria ni al de la gestión de los casos de malaria en los centros sanitarios de Ruanda".

Por su parte, el doctor Nzabonimpa comenta que dicha tendencia confirma un descenso constante de las muertes por paludismo durante el periodo de los últimos cinco años, lo que indica que las múltiples intervenciones desplegadas para controlar el paludismo y las medidas de prevención están funcionando incluso durante el periodo Covid-19.

En este sentido, añade que, incluso durante el periodo de contención, "los servicios médicos siguieron recibiendo pacientes como de costumbre, y los trabajadores sanitarios comunitarios siguieron detectando y tratando los casos de paludismo en sus respectivos pueblos".

Por otro lado, el doctor Nizeyimana explica cómo se llevó a cabo el proceso. "Para mejorar la gestión de los casos de malaria en la comunidad, se elaboraron diferentes herramientas y directrices que se distribuyeron a todos los trabajadores sanitarios de la comunidad", informa.

En este sentido, añade que la 'Guía de Control Integrado de la Malaria' ha sido revisada para incluir cambios importantes sobre la notificación en tiempo real de la malaria grave. Además, se ha revisado el estado de las existencias para la pulverización residual en interiores como parte de la estrategia de gestión de la resistencia a los insecticidas.

FUMIGAR MEDIANTE DRONES

Además, en marzo de 2020, las autoridades ruandesas incluyeron como parte de la estrategia la utilización de drones para fumigar vía aérea. Las autoridades sanitarias afirman que esta medida ha demostrado ser precisa y eficaz a la hora de matar la larva que propaga la malaria, por lo que tienen puestas sus esperanzas en la tecnología de pulverización por drones.

El ministro de Sanidad, Daniel Ngamije ha declarado que, con la tecnología, se reducen los costes en logística y se minimizan los errores humanos y el uso de insecticidas. "Estamos librando nuestra batalla dentro de las zonas de cría de los mosquitos, en lugar de esperar a que crezcan e infecten a la gente", precisa. Así, añade que se espera que el programa reduzca las infecciones de paludismo en un 90 por ciento en los próximos nueve años.

Además, el propio ministro ha comentado que las muertes relacionadas con la malaria ya muestran una disminución de 400 casos anuales desde 2015 (663 casos) a 2018 (264 casos), y atribuye el mérito en gran medida a los trabajadores sanitarios de la comunidad, que fueron capaces de gestionar el 57 por ciento de los tres millones de casos reportados cada año.

Así las cosas, el doctor Nzabonimpa también ha resaltado la importancia del cambio climático en cuanto a la malaria se refiere. "Las crisis climáticas dominadas por las catástrofes debidas a los fenómenos del cambio climático se consideran factores agravantes que aumentan la transmisión de las enfermedades transmitidas por los mosquitos, ya que las inundaciones y el aumento del calor en la tierra son factores que favorecen el crecimiento de estos vectores de enfermedades", ha detallado.

Por otro lado, explica que los casos de malaria grave y la mortalidad han disminuido en un 50 por ciento debido a las diferentes estrategias puestas en marcha, como el refuerzo de la gestión comunitaria de los casos mediante la supervisión en el hogar para garantizar que se gestionan adecuadamente en la comunidad.

"Nuestros colegas nos recalcan que la prevalencia de la malaria y la mortalidad por esta enfermedad siguieron disminuyendo incluso durante el periodo Covid-19. Y que desde 2016 las autoridades sanitarias de Ruanda han trabajado para que los tratamientos comunitarios lleguen a todos los distritos", comenta.

Durante la presentación de informes, ha añadido, se contactaron con 3.796 trabajadores sanitarios comunitarios (TSC) de 168 centros de salud y 31 hospitales. Están involucrados tanto la comunidad, los trabajadores de salud adecuadamente formados, los centros de salud y los hospitales con la correspondiente gestión de los suministros de antipalúdicos a través de tecnología móvil y el almacenamiento adecuado de los medicamentos.

Por último, con todo, los doctores Nzabonimpa y Nizeyimana han puesto de relieve que, "si el esfuerzo dedicado a la Covid-19 se dirigiera a la malaria, esta enfermedad desaparecería en todo el mundo y dejaría de matar casi medio millón de personas y niños al año".

LOS AVANCES CONSEGUIDOS CONTRA LA MALARIA, EN RIESGO POR LA COVID-19

Precisamente, en este sentido, desde Medicusmundi advierten de que, en general, uno de los efectos colaterales de la epidemia mundial por la Covid-19 ha sido que el riesgo de que aumenten los casos de otras enfermedades se está multiplicado. "En el caso de la malaria hay informes que cifran en un 36 por ciento ese posible incremento de infectados en los próximos cinco años", han señalado, apoyándose en un artículo publicado en 'The Lancet Global Health'.

"Si los objetivos propuestos por la OMS en su 'Estrategia técnica global (GTS) contra la malaria 2016-2030' ya estaban seriamente amenazados por la falta de inversión y la reducción de fondos por parte de los países para prevenir, tratar y diagnosticar la mortífera enfermedad, la llegada de la Covid-19 en 2020 ha supuesto un desafío que se añade a los siempre insuficientes medios destinados a combatir la mortal enfermedad en todo el planeta", afirman desde la organización.