Publicado 07/05/2022 07:59

Día Mundial de la Espondilitis Anquilosante: cuando las vértebras se sueldan entre sí

Archivo - Dolor de espalda.
Archivo - Dolor de espalda. - STEPHANE NOIRET/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 7 May. (EDIZIONES) -

   La espondilitis anquilosante es una enfermedad reumatológica de base inflamatoria que afecta principalmente a la columna vertebral, y por la que sus articulaciones tienden a soldarse entre sí (de ahí que se llame 'anquilosante', procedente del griego soldadura o fusión), de forma que la columna pierde flexibilidad, quedándose rígida y fusionada.

   "En esta patología se produce una fijación de las vértebras entre sí, un bloqueo de movimiento en todas las vértebras, de forma que toda la columna se convierte en un solo bloque", afirma desde la Sociedad Española de Columna Vertebral el doctor Máximo Alberto Díez Ulloa, experto en esta patología, quien añade en una entrevista con Infosalus que esta enfermedad suele cursar por brotes o ataques de inflamación de las articulaciones de la columna vertebral, si bien también pueden darse en otras articulaciones como en la cadera y, sobre todo, en las articulaciones sacroilíacas (que unen la columna y la pelvis).

   Según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER), "es una enfermedad frecuente, y se calcula una incidencia actual de unos 7 casos nuevos por cada 100.000 habitantes al año". En este momento habrá unos 200.000 pacientes diagnosticados en España, apunta el doctor Díez Ulloa.

   Suele producirse fundamentalmente en hombres (presentándose entre los 20 y los 40 años). Entre brote y brote el paciente se queda sin síntomas de dolor y mantiene una actividad normal, si bien reconoce esta entidad científica que en algunos casos la espondilitis anquilosante puede resultar bastante invalidante.

PRINCIPALES SÍNTOMAS

   En concreto, el doctor Díez Ulloa precisa que sus principales síntomas son un "dolor insidioso", generalmente tanto diurno como nocturno, y no relacionado con el ejercicio. En cuanto a sus causas no se conocen exactamente, si bien este cirujano de columna indica que la base genética juega un papel importante en su desarrollo, al tiempo que insiste en que no todas las personas que tienen esa predisposición genética tienen por qué desarrollarla.

   Concretamente, las personas que tienen el gen 'HLA-B27' (factor genético que se hereda) tienen un riesgo mayor de padecerla, según afirma, aunque puntualiza que hay más de 100 genes que se han visto implicados en esta enfermedad. Habla también de aspectos ambientales, y de la posible influencia de la microbiota en su desarrollo.

   En cuanto a los tratamientos, el miembro de la Sociedad Española de Columna Vertebral destaca que, igual que en otras enfermedades reumatológicas, se han desarrollado terapias biológicas que están ayudando enormemente a estos pacientes: "En concreto, en la columna no ha tenido un efecto tan espectacular como en otras articulaciones, pero sí por ejemplo en la articulación sacroilíaca (unión de la pelvis con la columna) o en las caderas, habitualmente afectadas en la espondilitis anquilosante; aunque siempre hay excepciones".

   Sí destaca este especialista que los brotes suelen responder bastante rápido a los antiinflamatorios, también empleados en los tratamientos. A veces y, en dosis muy cortas (no de forma crónica), se emplean los corticoides, según puntualiza.

   Sobre el diagnóstico, este se realiza por exclusión, según prosigue el doctor Díez Ulloa, y para ello se suelen solicitar resonancias magnéticas, radiografías, o pruebas de laboratorios, entre otras. Lamenta aquí que uno de los problemas que existen con esta patología es el tiempo que se tarda en lograrlo, meses y a veces hasta un par de años.

PRINCIPALES SECUELAS

   Al estar toda la columna rígida y ser un hueso osteoporótico, frágil, por el mecanismo inflamatorio y por los tratamientos, este experto señala que además son pacientes que tienen disminuida su capacidad de movilidad, hacen menos ejercicio y sufren más atrofia muscular. Sostiene que el gran problema en estos estadios es que toda la movilidad de la columna cuando hay una fractura se traslada al punto donde está se produce, con el consiguiente riesgo de un desplazamiento de fragmentos y una lesión neurológica interna, entre otras complicaciones.

   "Las principales secuelas de esta enfermedad se dan cuando esta se encuentra muy desarrollada. El principal problema de la columna es que al estar rígida, cuando hay una fractura, todo el movimiento de la columna se traslada ahí. No obstante, hasta que queda toda la columna rígida pueden pasar muchos años, y darse esto en las edades más avanzadas de la vida. Sí es previsible que, en próximos años, y a la gente joven a la que se le está diagnosticando ahora esta patología, se consiga parar esa evolución", celebra el cirujano de columna.

   Con esta patología también es habitual que se produzca una deformidad en la columna, y aparte de fijarse en bloque toda ella, se produce una incurvación hacia delante que hace que los pacientes pierdan la visión horizontal, algo que intenta corregirse con la cirugía, hoy en día "de alto riesgo pero factible cuando está indicada, y que puede beneficiar mucho al paciente", según reconoce este experto.

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