Actualizado 30/09/2021 08:26 CET

Breve guía sobre los aneurismas y cómo prevenirlos

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Archivo - Aneurisma - SITTITHAT TANGWITTHAYAPHUM/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 29 Sep. (EDIZIONES) -

   Un aneurisma es una dilatación o ensanchamiento de una parte de una arteria, consecuencia de la debilidad en la pared del vaso sanguíneo. Puede encontrarse en cualquier parte del sistema circulatorio arterial, incluso dentro del músculo cardíaco, y tener distintas formas, como de saco o fusiforme (alargada), por ejemplo. 

   Así lo explica la doctora Nieves Tarín Vicente, cardióloga y directora médica del Hospital de Móstoles (Madrid), quien señala además que los aneurismas pueden aparecer en caso de vasculitis (inflamación de las arterias), o bien se puede debilitar esa pared de los vasos sanguíneos por ateroesclerosis (patología por la que se acumulan placas de grasa o ateromas en las paredes de los vasos sanguíneos obstruyendo el flujo sanguíneo), o por envejecimiento de las arterias, pero también consecuencia de traumatismos o de infecciones.

   "Es una patología que da muy pocos síntomas o apenas ninguno. A veces se encuentran al realizar otras exploraciones, y los que tienen síntomas a veces son muy inespecíficos. Si se localizan a nivel cerebral, hay que tener en cuenta que decir que te duele la cabeza es un síntoma muy inespecífico. O si es a nivel de arterias del corazón a veces al explorarle se detecta un soplo, o se tocan a nivel abdominal", detalla la experta.

   Los más frecuentes son los aórticos de localización abdominal, según prosigue, que prácticamente en personas mayores de 65 años puede alcanzar hasta una frecuencia de entre un 2 y 5% de afectados.

   "No está claro exactamente qué causa los aneurismas. Algunos están presentes al nacer. Los defectos en algunas de las partes de la pared arterial pueden ser responsables. Los lugares comunes para los aneurismas incluyen: la arteria mayor que sale del corazón, como aorta abdominal o torácica; el cerebro (aneurisma cerebral); detrás de la rodilla en la pierna (aneurisma de la arteria poplítea); el intestino (aneurisma de la arteria mesentérica); una arteria en el bazo (aneurisma de la arteria esplénica)", detalla por su parte la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

   Según destaca la doctora Tarín Vicente, en la actualidad los procedimientos terapéuticos han evolucionado y ya hay disponibles para cualquier aneurisma, bien por cirugía abierta, o a través de procedimientos endovasculares, que son menos invasivos, por los que se colocan stents accediendo por vías periféricas hasta la localización del aneurisma.

SI EL ANEURISMA SE ROMPE

   "Cuando una persona tiene síntomas inquietantes como cefaleas no explicadas o persistentes, o síntomas a otro nivel, deben acudir siempre para una valoración médica porque cuando un aneurisma se rompe el 50% pacientes fallece", advierte la cardióloga.

   Por tanto, considera que "todo lo que se haga antes de la ruptura de estos aneurismas se dará por bien empleado". Es más, resalta que ahora existen técnicas de imagen sencillas y accesibles como la radiografía, la ecografía, la resonancia o la angiografía, que permiten detectarlas.

   "Lo único tampoco generar miedo porque no es una patología frecuente y necesita de un contexto para ser diagnosticada. No todo el mundo con fiebre o con dolor de cabeza desarrollará estos problemas", remarca la directora médica del Hospital de Móstoles.

CÓMO PREVENIRLOS

   Por eso, insiste en que lo primero que debemos hacer para prevenirlos es mantener un estilo de vida saludable, y siempre en caso de duda consultar con un médico y realizar los tratamientos que el experto considere.

   "Aunque son silentes, pueden darse en el prototipo de paciente con riesgo cardiovascular, es decir, en aquellas personas que fuman, tienen diabetes, hipertensión, o colesterol. Se recomienda vida sana, ejercicio físico, y control de estos factores de riesgo como medida preventiva", subraya.

   Aquí la experta del Hospital de Móstoles llama la atención sobre la enfermedad de Kawasaki, que asocia aneurismas en las coronarias, y que puede aparecer en los menores de 12 años, con cuadros febriles y erupciones.

   "Cuanto antes son atendidos y se inicia el tratamiento efectivo con inmunoglobulinas o aspirina, a futuro, los resultados son más favorables. Es una cosa sencilla que a veces los padres nos confiamos, pero ante cuadros de fiebre que persisten más de 7 días siempre se debe consultar con los pediatras porque existe un tratamiento que puede prevenir esta formación de aneurismas, habitual en esta enfermedad a los 10 días de la aparición de síntomas", describe la doctora Tarín.

   Según la Fundación Española del Corazón (FEC), esta patología es una vasculitis, es decir, una inflamación generalizada de las arterias del organismo, e inicialmente se presenta como un cuadro febril que no responde a antibióticos: "Su complicación más temida es la aparición de aneurismas coronarios, que se da hasta en el 20% de casos si no se administra el tratamiento adecuado".

   La doctora menciona también otro tipo de vasculitis o inflamación de las arterias, que afecta más a las mujeres por debajo de los 40 y que también tiene su tratamiento, la arteritis de Takayasu.

   La Mayo Clinic estadounidense precisa por su parte que consiste en un tipo de vasculitis poco común, un grupo de trastornos que causa la inflamación de los vasos sanguíneos, y en concreto "en la que se daña la arteria grande que lleva la sangre del corazón al resto del cuerpo (aorta) y sus ramas principales".

   "La enfermedad puede producir el estrechamiento u obstrucción de las arterias, o el debilitamiento de las paredes arteriales que pueden abultarse (aneurisma) y desgarrarse. También puede provocar dolor en el brazo o el pecho, presión arterial alta y, con el tiempo, insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular", agrega.

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