Publicado 11/11/2021 08:27CET

Cómo detectar que vivimos con un sonámbulo

Archivo - Mujer sonámbula
Archivo - Mujer sonámbula - LIUDMILA CHERNETSKA/ ISTOCK - Archivo

   MADRID, 11 Nov. (EDIZIONES) -

   En torno a un 30% de los niños viven episodios de sonambulismo, un trastorno del sueño que mejora con la edad, y que generalmente no necesita tratamiento, más allá de los cuidados que los padres o familiares puedan proporcionar a la estancia donde se encuentra el sonámbulo, de cara a evitar accidentes.

   Así lo detalla el doctor Juan José Poza, presidente del comité científico de la Sociedad Española del Sueño (SES) y especialista en Neurología del Centro Médico Guna de San Sebastián, durante una entrevista con Infosalus, un experto y referente nacional en la materia.

   Según describe, el sonambulismo consiste en una alteración en los mecanismos del despertar, que tiene lugar sobre todo en la fase de sueño profundo: "La persona sonámbula tiene que tener algún estímulo por el que despertarse. Pero no se despierta del todo, se queda enganchado en una situación en la que está entre dormido y despierto, y por eso hacen comportamientos que parece que están despiertos pero, en cambio, se encuentran en un estado de conciencia disminuido, porque en realidad parte del cerebro sigue dormido".

   Se detecta por la historia clínica, generalmente, por lo que cuentan los familiares que conviven con el sonámbulo porque el paciente se suele enterar por otros, no son conscientes del despertar, y no suelen tener recuerdo del episodio, aclara el miembro de la SES.

   El tipo de comportamientos que realizan los sonámbulos, según prosigue el doctor Poza, es variado, y suelen predominar las actitudes de huida o de búsqueda. "A veces se incorporan en la cama y se puede entender lo que dicen al hablar. Miran por la habitación, se pueden levantar y mirar por debajo de la cama. Siempre se dan esas sensaciones de buscar o de escapar porque cuando se les despierta cuentan que tienen una ensoñación elaborada, con un argumento como de una película, y una sensación de que hay alguien en la habitación, o bien que la estancia se estrecha, o que hay bichos, por ejemplo. De ahí esa sensación de búsqueda y de huida", detalla.

   Dice que, a veces, los episodios de sonambulismo cuentan con un componente emocional, de miedo, e incluso de irritación, y ellos se pueden comportar un poco de manera brusca. "También pueden darse contenidos de ansiedad, de ganas de comer, aunque en realidad esto es variable. Lo que sí predominan en los sonámbulos son las sensaciones de búsqueda y de huida", remarca.

   Otra de las características de los sonámbulos, según añade, es que como estos episodios tienen lugar en la transición sobre todo del sueño profundo a la vigilia, suelen tener lugar en la primera mitad de la noche. En los niños, según indica, suelen producirse cuando los padres se van a la cama. Los niños se encuentran en la fase de sueño profundo pero oyen algún ruido de los padres en ese momento, o bien de la mascota que va por la habitación, y es cuando se produce el episodio, aclara el neurólogo.

   El sonambulismo, según indica, es más frecuente en individuos que gozan de fases de sueño profundo más largas, y en etapas como la infancia o la adolescencia. "Los episodios pueden empezar en la infancia y disminuyen en frecuencia e intensidad a medida que nos hacemos mayores, pero en un 25% de los casos pueden persistir en la fase adulta", apostilla el doctor del Centro Médico Guna.

CUÁLES SON SUS CAUSAS

   En cuanto a las causas de este trastorno del sueño, el especialista en Neurología apunta a la base genética, normalmente se da en personas que cuentan con antecedentes familiares, por ejemplo, en niños cuyos padres tuvieron también sonambulismo.

   Aparte, dice que hay una serie de factores facilitadores, como la edad, las personas que están privadas de sueño, o inmersas en periodos de estrés. Asimismo, indica que hay fármacos que lo pueden acentuar, sobre todo los relacionados con el dormir. "A lo mejor una persona fue sonámbula en una época de su vida y vuelve a presentar episodios ya en edad más avanzada ante la toma de un fármaco para dormir. El alcohol y la cafeína también son facilitadores de episodios de sonambulismo", agrega.

   Normalmente, señala que para que tenga lugar un episodio es necesario un desencadenante, un estímulo que provocaría el despertar, aunque realmente están en un estado en el que están en parte dormidos.

CÓMO TRATARLOS

   En última instancia, el presidente del comité científico de la Sociedad Española del Sueño quiere dejar claro que es una leyenda urbana el que si se despierta a un sonámbulo se puede morir.

   Reconoce que suele costar despertar a los sonámbulos porque están en fase de sueño profundo. Entonces, cuando se detecta que una persona vive un episodio hay que intentar tranquilizarle, porque aunque están en estado de conciencia disminuida sí están receptivos a estímulos, como una voz que conocen y que les tranquiliza, y que les llevan a la cama.

   "No hay que tener con ellos comportamientos bruscos porque muchas veces están asustados y si perciben brusquedad pueden reaccionar apartando, o intentando separarse por esa situación de miedo. Hay que acercarse, tranquilizarles con un tono tranquilo y esto suele ayudar a reconducir la situación y a que se vuelvan a la cama", agrega.

   Sugiere igualmente el doctor Poza que conviene tomar medidas preventivas para evitar accidentes, como que la ventana y las persianas de la casa y del cuarto del sonámbulo estén cerradas porque se puede confundir y pensar que la ventana es la puerta y caerse; aparte de intentar evitar cualquier obstáculo en la habitación.

   En cuanto al tratamiento, el neurólogo indica que por regla general no son precisos los fármacos, si bien en el caso de que se trate de episodios muy frecuentes, o en el caso de jóvenes en quienes persiste desde la infancia el trastorno y viven episodios más bruscos, violentos, sí se les puede poner mediación que disminuya la frecuencia y la intensidad de los mismos.

   Después es aconsejable el actuar sobre los factores facilitadores, intentar tener un ritmo de sueño, evitar el alcohol antes de dormir, así como el café porque fragmenta el sueño. "Llevar medidas normales de higiene de sueño y evitar los accidentes y en caso de episodios más violentos o de temporadas peores, la toma de algo de medicación", sentencia el doctor Poza, de Centro Médico Guna.

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