Publicado 28/12/2021 07:44CET

Detectada infección por COVID-19 en ciervos de Estados Unidos. ¿Son otro reservorio del virus?

Ciervos.
Ciervos. - PIXABAY

MADRID, 28 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los científicos han detectado la infección por al menos tres variantes del virus que causa la COVID-19 en ciervos de cola blanca en libertad en seis localidades del noreste de Ohio, en Estados Unidos, según ha informado el equipo de investigación en la revista 'Nature'.

Investigaciones anteriores dirigidas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos habían mostrado evidencias de anticuerpos en ciervos salvajes. Este estudio detalla el primer informe de infección activa por COVID-19 en ciervos de cola blanca respaldado por el crecimiento de aislados virales en el laboratorio, lo que indica que los investigadores han recuperado muestras viables del virus SARS-CoV-2 y no sólo sus rastros genéticos.

Basándose en la secuenciación genómica de las muestras recogidas entre enero y marzo de 2021, los investigadores determinaron que las variantes que infectaban a los ciervos salvajes coincidían con las cepas del virus SARS-CoV-2 que habían sido prevalentes en los pacientes de COVID-19 de Ohio en ese momento.

La recogida de muestras se produjo antes de que la variante Delta estuviera extendida, y esa variante no se detectó en estos ciervos. El equipo está analizando más muestras para comprobar si hay nuevas variantes, así como variantes más antiguas, cuya presencia continua sugeriría que el virus puede establecerse y sobrevivir en esta especie.

El hecho de que los ciervos silvestres puedan infectarse "nos lleva a la idea de que podríamos haber establecido un nuevo huésped de mantenimiento fuera de los humanos", apunta Andrew Bowman, profesor asociado de medicina preventiva veterinaria en la Universidad Estatal de Ohio y autor principal del trabajo.

"Basándonos en las pruebas de otros estudios, sabíamos que estaban expuestos en la naturaleza y que en el laboratorio podíamos infectarlos y el virus podía transmitirse de ciervo a ciervo. Aquí decimos que en la naturaleza están infectados --añade--. Y si pueden mantenerlo, tenemos una nueva fuente potencial de SARS-CoV-2 que llega a los humanos. Eso significaría que, además de rastrear lo que hay en las personas, necesitaremos saber también lo que hay en los ciervos".

"Podría complicar los futuros planes de mitigación y control del COVID-19", advierte. Pero quedan muchas incógnitas: cómo se infectaron los ciervos, si pueden infectar a los humanos y a otras especies, cómo se comporta el virus en el cuerpo de los animales y si se trata de una infección transitoria o a largo plazo.

El equipo de investigación tomó hisopos nasales de 360 ciervos de cola blanca en nueve localidades del noreste de Ohio. Mediante métodos de prueba PCR, los científicos detectaron material genético de al menos tres cepas diferentes del virus en 129 (35,8%) de los ciervos muestreados.

El análisis demostró que los virus B.1.2 dominantes en Ohio en los primeros meses de 2021 se extendieron varias veces a las poblaciones de ciervos en diferentes lugares.

"La teoría de trabajo basada en nuestras secuencias es que los humanos se lo están dando a los ciervos, y aparentemente se lo dimos varias veces --explica Bowman--. Tenemos pruebas de seis introducciones virales diferentes en esas poblaciones de ciervos. No es que una sola población lo haya recibido una vez y se haya extendido".

En cada lugar se tomaron muestras entre una y tres veces, sumando un total de 18 fechas de recogida de muestras. A partir de los resultados, los investigadores estimaron que la prevalencia de la infección variaba entre el 13,5% y el 70% en los nueve lugares, y que la mayor prevalencia se observaba en cuatro lugares que estaban rodeados de barrios más densamente poblados.

Según Bowman, el hecho de que los ciervos de cola blanca funcionen como reservorio del virus del SRAS-CoV-2 puede dar lugar a una de estas dos situaciones: el virus podría mutar en los ciervos, facilitando potencialmente la transmisión de nuevas cepas a otras especies, incluidos los seres humanos, o el virus podría sobrevivir en los ciervos sin mutar mientras sigue evolucionando simultáneamente en los seres humanos, y en algún momento, cuando los seres humanos no tengan inmunidad a las cepas que infectan a los ciervos, esas variantes podrían llegar a los seres humanos.

Cómo se produjo la transmisión inicialmente en estos ciervos, y cómo podría ocurrir entre especies, son algunas de las cuestiones pendientes relacionadas con estos hallazgos. El equipo de investigación especula con que los ciervos de cola blanca se infectaron a través de una vía ambiental, posiblemente al beber agua contaminada. La investigación ha demostrado que el virus se desprende de las heces humanas y es detectable en las aguas residuales.

Los ciervos de cola blanca analizados para este estudio formaban parte de una iniciativa de control de la población, por lo que no constituyen una amenaza de transmisión.

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