Publicado 23/03/2022 07:04

Desarrollan un método para detectar las células cancerosas agresivas que dan lugar a la metástasis

Archivo - Imagen de la metástasis en cerebro de ratón. En verde, células tumorales que permanecen ‘escondidas’ después de una cirugía y que actúan como potenciales semillas para la reaparición de la metástasis.
Archivo - Imagen de la metástasis en cerebro de ratón. En verde, células tumorales que permanecen ‘escondidas’ después de una cirugía y que actúan como potenciales semillas para la reaparición de la metástasis. - CNIO - Archivo

MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las metástasis en el cáncer suelen estar causadas por unas pocas células que se comportan de forma más agresiva que las demás células cancerosas de un tumor. Ahora los investigadores Miao-Ping Chien y Daan Brinks trabajan juntos, desde dos universidades diferentes, en un método que detecta estas células, según publican en la revista 'Nature'.

Actualmente, un paciente al que se le diagnostica un cáncer tiene cada vez mejores perspectivas, ya que los medicamentos son cada vez más eficaces. Sin embargo, sigue existiendo un riesgo. Incluso después de que el tumor se haya reducido, puede volver a crecer al cabo de un tiempo y extenderse a otros órganos.

Esta agresiva propagación por el cuerpo suele estar causada por un pequeño grupo de células. "Estas células madre cancerígenas se comportan de forma diferente a las demás células y, por tanto, tienen un impacto significativo en la reaparición del cáncer", afirma Miao-Ping Chien, del Erasmus MC, que trabaja en estrecha colaboración con Daan Brinks, de la TU Delft, ambos en Países Bajos.

Su colaboración es una 'polinización' cruzada entre dos laboratorios multidisciplinares situados a sólo quince kilómetros de distancia. Además de colegas son socios, que llegaron juntos a los Países Bajos junta para unir fuerzas en la investigación del cáncer.

Detectar unas pocas células que se comportan de forma diferente en un tumor ha sido un gran reto en el campo de la investigación del cáncer durante muchos años.

"Hace tiempo que sabemos que están ahí, pero el Santo Grial es poder secuenciar con precisión esas células, averiguar su contenido de AND y ARN --explica Chien--. El mero examen del exterior de la célula no es suficiente para estas células especiales. Aunque se pueden encontrar allí ciertas sustancias características, los llamados biomarcadores, éstos son bastante cambiantes en una célula tan agresiva".

Para saber cómo funcionan realmente esas células, Chien y Brinks necesitan descifrar la secuencia genética. Esto facilita la determinación del funcionamiento de estas células y también la forma de destruirlas. Determinar el perfil genético de las células es posible desde hace tiempo, pero determinar el perfil de las células individuales sólo es posible desde hace unos años.

Tuvieron que combinar toda una serie de técnicas para estar seguros de haber obtenido las células correctas. Gracias a la colaboración de dos laboratorios para reconstruir y perfeccionar un proceso complicado, ahora es posible detectar las células cancerosas agresivas, iluminarlas, separarlas de las demás y determinar la secuencia del ARN.

"La primera pregunta era: ¿cómo se comportan estas células agresivas? Por ejemplo, sabemos que se mueven más que otras células. Y que no se dividen en dos células, como en la división celular normal, sino en tres o cuatro", explica Chien. Así que tuvo que buscar este tipo de células en una muestra de biopsia, es decir, un trozo de tejido canceroso.

Los dos investigadores necesitaban un microscopio que pudiera obtener imágenes de un gran número de células simultáneamente, así como un software para analizarlas. Junto con las personas que trabajan en sus laboratorios, desarrollaron un microscopio que estudia continuamente las imágenes y "ve" qué células presentan un comportamiento anormal.

Este comportamiento de las células cancerosas agresivas se desarrolla en una escala de tiempo de minutos a horas, pero el análisis de este comportamiento debe hacerse mucho más rápido. "Al fin y al cabo, no se quiere que las células detectadas ya se hayan movido de nuevo", explica Brinks.

El microscopio dirige un haz de luz hacia las células cancerosas agresivas detectadas. Las células se iluminan porque el tejido ha sido tratado previamente con una sustancia especial. A continuación se seleccionan las células iluminadas, que ya están listas para la secuenciación y el análisis del ARN. Sólo se necesitan entre unos pocos y unos cientos de células.

"Ahora podemos determinar el perfil genético de las células cancerosas agresivas. Esto no era tan fácil de hacer al principio, porque hay que enfrentarse a todos los retos de la obtención de imágenes, la selección y la determinación de la secuencia de ARN de una sola vez. Todo en el proceso tiene que funcionar correctamente", dice Chien.

"Y si se sabe lo que ocurre en esas células, se pueden desarrollar medicamentos basados en ello --prosigue--. Hemos conseguido descubrir un mecanismo en pocos meses, mientras que otros necesitaron bastantes años con las técnicas existentes. Casualmente lo hemos descubierto casi al mismo tiempo. Quizá, con nuestro método, se pueda hacer en unas pocas semanas".

Los dos están creando ahora una empresa llamada UFO Biosciences, para que investigadores de todo el mundo puedan enviar muestras de células o trozos de tejido canceroso para su análisis. Según ellos, ya existe un gran interés por parte de otras universidades e institutos de investigación.

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