Publicado 03/09/2021 07:33CET

Décadas después de la exposición a tóxicos, los trabajadores del 11-S pueden seguir reduciendo su riesgo pulmonar

Archivo - Atentado 11S, World Trade Center // WikiImages
Archivo - Atentado 11S, World Trade Center // WikiImages - PIXABAY - Archivo

MADRID, 3 Sep. (EUROPA PRESS) -

Perder peso y tratar los niveles excesivos de grasa en la sangre podría ayudar a prevenir enfermedades pulmonares en los bomberos expuestos a niveles peligrosos de partículas finas procedentes del fuego, el humo y los productos químicos tóxicos del 11 de septiembre de 2001, según muestra un nuevo estudio.

Los expertos han temido durante mucho tiempo que esta exposición provocara posteriormente enfermedades pulmonares en los primeros intervinientes. Según los autores del estudio, el alto índice de masa corporal (IMC), un indicador de obesidad, y la exposición a los niveles más altos de toxinas del ataque al World Trade Center fueron los dos factores de riesgo más importantes para la disminución de la función pulmonar.

Tras dos décadas de investigación en las que se analizaron miles de primeros intervinientes, una nueva investigación dirigida por investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York identificó un grupo de cinco factores que predecían la enfermedad pulmonar en estos pacientes.

Junto con el exceso de grasa corporal, la combinación de resistencia a la insulina, hipertensión arterial y aumento de los niveles de azúcar y colesterol en la sangre son componentes del llamado síndrome metabólico, un grupo de problemas médicos que se sabe que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes.

Los investigadores del estudio descubrieron que el ajuste de al menos uno de estos factores puede reducir en gran medida el riesgo de que los bomberos desarrollen una enfermedad pulmonar en un plazo de cinco años, incluso 20 años después de la exposición a los tóxicos en la Zona Cero. Por ejemplo, en el caso de un bombero varón de estatura media, una pérdida de peso de 2,5 kilos podría reducir el riesgo de lesión pulmonar en un 20%.

"Nuestros hallazgos deberían tranquilizar a los primeros intervinientes en el World Trade Center en el sentido de que hay medidas que pueden tomar para proteger sus pulmones incluso décadas después de la exposición", dice la coautora del estudio Sophia Kwon, miembro de la División de Cuidados Pulmonares, Críticos y del Sueño de NYU Langone Health.

En un trabajo presentado a principios de este año sobre 100 bomberos con sobrepeso del 11 de septiembre, el equipo descubrió que someter a los pacientes a una dieta mediterránea restringida en calorías, con granos no refinados, aceite de oliva, frutas y pescado, reducía su riesgo de enfermedad pulmonar. Los que siguieron el régimen durante seis meses perdieron casi 2 puntos de IMC (de un IMC medio de unos 33 a una media de 31) y presentaban menos signos de enfermedad pulmonar de los que habían declarado antes del periodo de estudio.

"Estos resultados ofrecen a los bomberos una forma concreta de perder peso y conseguir los beneficios para la salud pulmonar predichos por nuestro modelo de riesgo", afirma el coautor del estudio, George Crowley, licenciado, becario predoctoral de la NYU Langone.

Los expertos ya habían entendido que los primeros intervinientes que desarrollaron el síndrome metabólico poco después del 11-S eran más propensos a tener mayores tasas de asma. Sin embargo, los riesgos de lesión pulmonar para un bombero cuyo síndrome metabólico, en cambio, apareció más tarde en su vida, no estaban claros hasta ahora.

El nuevo estudio, que se publica en la revista 'American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine', forma parte de lo que probablemente sea la exploración más larga y exhaustiva del impacto del síndrome metabólico en las lesiones pulmonares de los bomberos del 11-S, según los autores del estudio. Además, la investigación es la primera hasta la fecha en cuantificar cómo el ajuste de uno o más de estos factores de riesgo cambia el riesgo de enfermedad pulmonar.

Para la investigación, el equipo de investigadores analizó 20 años de datos de más de 5.700 bomberos activos el 11-S, de los cuales 1.475 desarrollaron posteriormente una enfermedad pulmonar. Junto con el IMC, los datos recogidos incluían el historial de tabaquismo y si habían prestado servicio en el World Trade Center a primera hora de la mañana, cuando la exposición a los contaminantes era máxima.

"Las lecciones de nuestra investigación pueden aplicarse no sólo a los bomberos, sino a los millones de habitantes de las ciudades expuestos diariamente a la contaminación atmosférica", dice la autora principal del estudio y neumóloga Anna Nolan, MD. "Deben ser conscientes de que, aunque su entorno plantea riesgos reales para la salud, pueden minimizar su riesgo de enfermedad pulmonar aunque no puedan cambiar su exposición".

Nolan, profesora de los Departamentos de Medicina y Salud Ambiental de la NYU Langone, advierte de que, aunque es prometedora, la investigación sobre la dieta mediterránea sólo examinó a un grupo pequeño y específico.

Por ello, el equipo de investigación tiene previsto ampliar el estudio para determinar si la dieta podría beneficiar a una población más diversa que haya estado expuesta de forma similar a los contaminantes urbanos. También planean explorar cómo el síndrome metabólico puede afectar a otras medidas de la función pulmonar como el asma, dice Nolan.

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