Publicado 27/03/2021 07:59CET

Cuando los hombres (muchos ciclistas) también tienen problemas de suelo pélvico: el dolor pélvico complejo o persistente

Archivo - Ciclista de montaña.
Archivo - Ciclista de montaña. - SPORTPOINT/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 27 Mar. (EDIZIONES) -

   El dolor pélvico crónico, complejo o persistente es una de las patologías más frecuentes en el hombre, refiriendo los datos epidemiológicos un porcentaje de afectados de entre el 3-9% entre la población masculina, según explica en una entrevista con Infosalus el doctor Antonio Meldaña Sánchez (PT, PhD) y fisioterapeuta, además de director de PELVICUS, la Unidad de Fisioterapia de suelo pélvico de los servicios de Uroginecología del Hospital San Rafael de Madrid.

   Curiosamente afirma que uno de los primeros casos descritos en la bibliografía de esta patología se denominó 'síndrome de dolor perineal del ciclista' puesto que "muchos hombres que montan en bicicleta regularmente sufren de este problema, aunque también otros tantos que no montan".

   Según indica el experto del Hospital San Rafael de Madrid, el apoyo constante y localizado del sillín de la bicicleta en una zona muy concreta de la pelvis, del periné y de las fosas isquiorectales, puede provocar lesiones en los tejidos por compresión y microtraumatismos. "Es posible que aparezca en hombres que practican esta actividad deportiva, pero en ningún caso es una causa efecto. Es imprescindible estudiar cada caso y no emplear recomendaciones generales", reconoce Meldaña Sánchez.

   Y es que advierte de que el dolor pélvico persistente consiste en una entidad muy compleja ya que, además de los síntomas de dolor que pueden localizarse en cualquier zona pélvica y/o genital (pene, testículos, periné, ingle, ano, cocix, etc.), pueden aparecer síntomas relacionados con el control miccional, disfunciones sexuales, dolor posteyaculatorio, dolor al defecar, dolor al estar sentado, etc.; lo que afecta a áreas muy importantes en la calidad de vida de las personas.

   "En general cualquier sintomatología dolorosa, que se mantenga más de 6 semanas, sin que las pruebas médicas hayan detectado una infección, un tumor, o una lesión orgánica en los tejidos debe ser revisada desde un punto de vista funcional por un fisioterapeuta especializado", añade.

   Así, el director de PELVICUS especifica que cuando la causa de la aparición de los síntomas es conocida se denomina 'dolor pélvico crónico', y cuando no se puede objetivar la causa se habla del 'síndrome de dolor pélvico crónico'. "En este segundo caso nos encontramos con dolores muy complejos en cuanto a su localización, extensión, afectación de otros sistemas, etc. El origen puede estar relacionado con disfunciones en el sistema muscular, pero no siempre es así", agrega.

   A su vez, el doctor Meldaña subraya que la evidencia científica ha demostrado que en un porcentaje importante de pacientes los sistemas del control del dolor del sistema nervioso central pueden presentar disfunciones que justifiquen el mantenimiento de los síntomas. "Es decir, el origen puede ser muy diverso, por eso es imprescindible que el médico especialista valore a estos pacientes, y si no se encuentra la causa u origen del cuadro de síntomas del paciente, deben apoyarse en el fisioterapeuta especializado en suelo pélvico y dolor, y en una valoración psicológica por un psicólogo también especializado en dolor no oncológico", sostiene.

CÓMO SE REALIZA EL DIAGÓSTICO Y CUÁL ES SU TRATAMIENTO

   El doctor y fisioterapeuta Antonio Meldaña señala a su vez que el diagnóstico comienza por el médico o médicos especialistas de diferentes ramas (urología, neurología, aparato digestivo, etc.) descartando alguna patología orgánica o estructural: "Si se objetiva debe ser tratada desde un punto de vista médico en función del diagnóstico al que se llegue. Si no es así, el paciente deber ser evaluado por un fisioterapeuta y por un psicólogo especializados en dolor pélvico crónico no oncológico".

   En este sentido, recalca que a veces se obvia a estos profesionales sanitarios cuando las recomendaciones de las asociaciones internacionales en el estudio y tratamiento del dolor lo recomiendan claramente. "La valoración y el tratamiento de estos pacientes debe ser multidisciplinar. Desde un punto de vista de fisioterapia la valoración se centra en objetivar disfunciones o dolor en los músculos, articulaciones, piel, tejido subcutáneo, cicatrices, nervios periféricos, etc. relacionados con los síntomas del paciente", añade.

    A su juicio, el tratamiento multidisciplinar es la clave para conseguir superar este problema y hay muy pocos centros donde se trabaje de esta forma. "Por estos motivos, falta de especialización y tratamientos no multidisciplinares, los pacientes suelen sufrir un peregrinaje de visitas a diferentes especialistas sin encontrar una solución que en la mayoría de los casos debe comenzar en el propio paciente", subraya el especialista del Hospital San Rafael de Madrid.

   Para ello, se realiza un estudio ecográfico funcional de las estructuras del suelo pélvico y una historia clínica detallada para detectar antecedentes en el paciente que puedan estar relacionados con el problema, así como la actitud del paciente ante la situación que vive, o los tratamientos que previamente ya ha realizado, etc.

    En cuanto al tratamiento, el experto en suelo pélvico mantiene que es "muy variable" y variará en función de la valoración previa imprescindible. "Se utilizan técnicas desde la educación al dolor, terapia manual sobre piel, tejido subcutáneo y/o tejidos miofasciales, técnicas de neuromodulación ecoguiada sobre el sistema nervioso periférico, técnicas de biofeedback para mejorar el control motor, etc", según detalla.

   Igualmente, quiere enviar una señal de esperanza a todos estos pacientes ya que "la capacidad y el potencial del organismo para mejorar y corregir estos problemas es enorme, y nunca se debe perder la motivación por encontrar una solución".

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