Publicado 31/03/2021 17:26CET

¿Cuál es la relación entre psoriasis y enfermedad cardiovascular?

Psoriasis.
Psoriasis. - ESTZER MILLER/PIXABAY

MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -

El profesor Min Chen, de la Academia China de Ciencias Médicas y de la Facultad de Medicina de la Unión de Pekín, ha llevado a cabo una amplia investigación en la que concluye que los distintos tratamientos de la psoriasis tienen diferentes efectos sobre las enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo, lo que hace necesario considerar más a fondo la situación clínica de cada paciente antes de elegir un tratamiento.

Tal y como ha recordado, la psoriasis es una enfermedad crónica que hace que los pacientes desarrollen manchas de piel seca, escamosa y con picores. Se trata de un trastorno autoinmune, lo que significa que se debe a que el sistema inmunitario de una persona ataca de forma inadecuada las partes sanas de su cuerpo. "Es una enfermedad muy desagradable, y los pacientes suelen tomar varios medicamentos para poder vivir más cómodamente", ha abundado.

"Además, hay muchos pacientes con psoriasis que también padecen enfermedades cardiovasculares, como hipertensión, diabetes, hiperlipidemia y enfermedad coronaria", señala Chen. La presencia de dichas enfermedades cardiovasculares es una consideración importante a la hora de tratar a los pacientes con psoriasis porque, como explica el profesor Chen, "algunos de los fármacos para la psoriasis pueden aumentar los riesgos de estas enfermedades, mientras que otros pueden reducirlos".

Así, los autores de la investigación estudian cómo influyen los distintos fármacos en los riesgos a largo plazo de infarto de miocardio, los accidentes cerebrovasculares y la mortalidad cardiovascular. Señalan que algunos tratamientos de la psoriasis, como los inhibidores del factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a) y el metotrexato pueden reducir el riesgo de MACE a largo plazo.

Por el contrario, también informan de que algunos inhibidores de la interleucina (IL) pueden aumentar el riesgo de sufrir estos accidentes. Por ejemplo, el inhibidor de la IL-12/23, briakinumab, aumentó tanto el riesgo en varios estudios que los investigadores tuvieron que suspender todos los ensayos clínicos.

Sin embargo, otros inhibidores de la IL, como tildrakizumab y guselkumab, no parecen provocar estos efectos. El inmunosupresor ciclosporina A, ampliamente utilizado, puede causar daños en los tejidos del músculo cardíaco. "En definitiva, estos resultados indican que es necesario realizar más investigaciones antes de que los científicos puedan clasificar los tratamientos de la psoriasis en función de sus consecuencias sobre los riesgos de infarto, ictus o enfermedad cardiovascular a largo plazo", afirman los autores.

Con todo, actualmente no hay consenso entre los médicos sobre si los tratamientos sistémicos para la psoriasis pueden mitigar o empeorar las placas arteriales, la función vascular y la inflamación vascular. Por un lado, existen algunas pruebas de que los tratamientos para la psoriasis contrarrestan la inflamación de los tejidos coronarios y pueden disminuir la carga de placas coronarias que contribuyen a la enfermedad arterial coronaria.

Por otro lado, a la inversa, también se ha descubierto que el tratamiento con inhibidores del TNF-a puede contribuir a un indeseable engrosamiento de las arterias carótidas, que se encuentran en el cuello y suministran sangre a la cabeza. Los científicos aún no saben si el metotrexato, los inhibidores de la IL-17 y los inhibidores de la IL-12/23 también tienen algún efecto sobre el grosor de las paredes arteriales.

Además del mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, los pacientes con psoriasis tienen un mayor riesgo de desarrollar diversos factores de riesgo que contribuyen a las mismas. Estas circunstancias incluyen la obesidad, la diabetes y los niveles elevados de lípidos en la sangre, y la literatura existente señala varias relaciones entre las opciones de tratamiento de la psoriasis y los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por ejemplo, los inhibidores del TNF-a pueden contribuir a aumentar el peso corporal, pero los inhibidores de la IL-17 y la IL-12/23 pueden ayudar a los pacientes a perder peso. La ciclosporina A puede aumentar el riesgo de diabetes, empeorar la hipertensión y contribuir a la aparición de perfiles de metabolismo lipídico poco saludables.

Sin embargo, los inhibidores del TNF-a y el metotrexato también son buenas opciones terapéuticas para los pacientes con psoriasis que tienen un alto riesgo de sufrir un evento cardiovascular, y los inhibidores de la IL-17 y la IL-12/23 pueden ser beneficiosos para los pacientes que tienen placas arteriales.

Por último, el profesor Chen expresa su esperanza de que estos hallazgos ayuden a los médicos a ofrecer "consejos de medicación sólidos para los pacientes con psoriasis y complicaciones cardiovasculares".