Publicado 07/05/2021 07:59CET

COVID-19 y obesidad, no afecta igual a hombres que a mujeres

Archivo - Pareja madura con una máscara protectora mirando a través de la ventana. Obesidad. Coronavirus. Covid.
Archivo - Pareja madura con una máscara protectora mirando a través de la ventana. Obesidad. Coronavirus. Covid. - JUANMONINO/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 7 May. (EUROPA PRESS) -

   La obesidad puede ser un factor de riesgo más importante de muerte, neumonía grave y necesidad de intubación en los hombres que en las mujeres con COVID-19, según un estudio publicado en el 'European Journal of Clinical Microbiology & Infectious Diseases'.

   Un análisis de una cohorte de 3.530 pacientes con COVID-19 mostró que tanto la obesidad moderada (IMC de 35/m2 o superior) como la severa (IMC de 40kg/m2 y superior) en los hombres, pero sólo la obesidad severa en las mujeres (IMC de 40kg/m2 y superior) se asoció a un mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave, necesitar intubación y morir por COVID-19 en el hospital.

   Investigaciones anteriores han demostrado que la obesidad es un factor de riesgo de hospitalización, enfermedad grave y muerte en pacientes con COVID-19. Sin embargo, no ha quedado claro si todas las clases de obesidad se asocian a peores resultados y si esto varía entre hombres y mujeres.

   Un equipo de investigadores del Centro Médico Montefiore, en Nueva York (Estados Unidos), examinó los datos obtenidos de las historias clínicas electrónicas de 3.530 pacientes con COVID-19, ingresados en el servicio de medicina interna o en la unidad de cuidados intensivos del Centro Médico Montefiore entre el 10 de marzo y el 1 de mayo de 2020.

   Los pacientes se clasificaron en seis grupos en función del IMC. De los 3.530 pacientes incluidos en este análisis, 1.579 eran mujeres, 896 tenían un IMC inferior a 25 kg/m2 (peso normal, que también incluía a personas en el grupo de bajo peso con un IMC de 18 kg/m2 e inferior), 1.162 tenían un IMC de 25-29 kg/m2 (sobrepeso), 809 tenían un IMC de 30-34 kg/m2 (obesidad de clase I) y 663 tenían un IMC de 35 kg/m2 o superior (obesidad de clase II y III). Los autores investigaron las asociaciones entre estos grupos y la muerte en el hospital, la necesidad de intubación y el desarrollo de neumonía grave.

   Descubrieron que los pacientes con obesidad de clase II y III tenían una mayor probabilidad de mortalidad intrahospitalaria, especialmente en comparación con los pacientes del grupo de peso normal, y que esta asociación era más fuerte a medida que aumentaba la clase de obesidad.

   Estos pacientes también eran más propensos a desarrollar una neumonía grave y a ser intubados. En los hombres, tanto la obesidad de clase II (IMC de 35 a 40 kg/m2) como la de clase III (IMC superior a 40 kg/m2) se asociaron a un mayor riesgo de muerte, mientras que sólo ocurrió lo mismo en las mujeres de clase de obesidad III.

   Los autores también investigaron si la inflamación sistémica se asociaba a la obesidad, a un mayor riesgo de muerte, a la necesidad de intubación y al riesgo de desarrollar una neumonía grave. La inflamación sistémica se evaluó midiendo los niveles de la citoquina interleucina 6 (IL-6). Las citocinas son moléculas de señalización que regulan la inmunidad, la inflamación y la hematopoyesis, la fabricación de nuevas células sanguíneas.

   Arcelia Guerson-Gil, la autora correspondiente, recuerda que "se sabe que una de las principales causas de la gravedad de la enfermedad y de la muerte es una respuesta inflamatoria excesiva al SARS-CoV-2 que se asocia a niveles elevados de citoquinas circulantes, como la IL-6. La obesidad se considera un estado de mayor inflamación crónica, por lo que sospechamos que podría haber una asociación entre el índice de masa corporal y la inflamación sistémica, tal y como indica el nivel de IL-6. Sin embargo, descubrimos que no era así".

   Los autores descubrieron que los pacientes que murieron de COVID-19 tenían niveles medios de IL-6 más altos en comparación con los supervivientes y que los hombres tenían niveles medios de IL-6 más altos en comparación con las mujeres.

   Los niveles medios de IL-6 también aumentaban con la edad. Sin embargo, los autores no encontraron una asociación clara entre la IL-6 y la obesidad, lo que sugiere que, aunque la inflamación puede desempeñar un papel en la enfermedad grave y la muerte por COVID-19, puede no ser el mecanismo que subyace a la asociación entre la enfermedad grave, la muerte y la obesidad.

   Los autores especulan que la obesidad puede aumentar el riesgo de peores resultados en pacientes con COVID-19 a través de otros mecanismos, como una función pulmonar afectada, un mayor trabajo respiratorio o una mayor expresión del receptor ACE2, que permite que el SARS-CoV-2 entre en las células, en el tejido adiposo.

   Los autores advierten que el diseño retrospectivo del estudio no permite sacar conclusiones sobre la causa y el efecto y que el rápido cambio en el tratamiento de los pacientes con COVID-19 podría haber afectado a los resultados. Se necesitan más estudios para confirmar los resultados y sería útil realizar ensayos clínicos piloto para evaluar si los fármacos dirigidos al tejido adiposo visceral pueden mejorar los resultados.