Publicado 31/12/2020 07:59CET

Las 6 cosas que podemos hacer para manejar el estrés de estas fechas

Pareja meditando en Navidad.
Pareja meditando en Navidad. - AARONAMAT/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 31 Dic. (EDIZIONES) -

   La Navidad, ya de por sí, suele ser una de las épocas del año donde más estrés solemos tener. Cenas, regalos, mil preparaciones y viajes. Este año, además, estamos inmersos en una pandemia que nos está atormentando demasiado, por lo que se añaden una serie de emociones nuevas, sensaciones, e incertidumbre, que para nada colaboran con nuestro estrés diario habitual.

   "El estrés y las emociones muchas veces van juntos. En Navidad van de la mano. Tenemos también incertidumbre por la pandemia, no podemos juntarnos con los nuestros y apenas podemos tener vida social, que es precisamente lo que el ser humano necesita", subraya en una entrevista con Infosalus el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y del Estrés (SEAS), el catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Cano Vindel.

   Así, este experto reconoce que, si ya de por sí es normal que tengamos estrés en nuestro día a día, porque es un mecanismo normal de adaptación al medio por el cual nos activamos cuando queremos hacer algo, ahora en Navidad, además, puede haber más estrés porque queremos hacer más cosas, celebrar acontecimientos, hacer algo extraordinario; a lo que se suma, por supuesto, el estar viviendo una pandemia y todo lo que conlleva.

   Pero, ¿cómo saber que tenemos estrés? Cano Vindel remarca que cuando tenemos más estrés podemos notar que estamos más irritables, y tenemos otras emociones, podemos estar más nerviosos: "Si llevamos mucho tiempo con estrés podemos estar más tristes, un estado de ánimo más bajo". A su vez, señala que cuando estamos más estresados y nerviosos estamos más agitados, activados, acelerados tanto a nivel mental como corporal y conductual.

   Además, agrega que a nivel mental pensamos muy deprisa, a veces cometemos más errores, o incluso si estamos muy estresados podemos mostrar signos de cansancio mental y de agotamiento, así como pérdidas de memoria, entre otros signos.

   A nivel físico, el catedrático de Psicología advierte de que el estrés puede mostrarse como taquicardias, sensaciones digestivas para otras personas, tensión muscular; si bien afirma que todos, en general, notarán un exceso de activación en su cuerpo más de lo habitual.

   Cuando el estrés persiste, asimismo, el presidente de SEAS advierte de que suelen aparecer signos no deseados como dificultades para dormir, "uno de los primeros signos de las personas estresadas", alcanzado el insomnio en los casos más severos.

   Otro signo de estrés, según añade Cano Vindel, estaría relacionado con la alimentación, y por ejemplo la mayor parte de las personas que están estresadas tienen más apetito de lo habitual y comen más, en consecuencia, aumentan de peso. "Durante la pandemia muchos han ganado kilos y otras, una minoría, les pasa al contrario, que no les entra la comida, entonces comen más lentamente, menos, y pueden perder peso", sostiene.

   En relación con el estrés también puede haber una pérdida de deseo sexual, de concentración y de atención por cansancio, así como agotamiento: "Nuestras funciones vitales, la comida, el sueño, la sexualidad, y las capacidades cognitivas están alteradas por ese principio de como quiero llegar a todo estoy forzando la máquina pero ésta no es perfecta y da otros problemas". A la larga, el estrés también puede provocar problemas de piel, el cabello se vuelve más áspero y se rompe, según menciona el presidente de la SEAS.

QUÉ COSAS PODEMOS HACER PARA LIDIAR CON ÉL

   Con todo ello, el catedrático de Psicología enumera las 6 principales cosas que podemos hacer en estos días para reducir nuestro estrés:

   1.- Analizar nuestro nivel de estrés y si lo estamos rumiando, dejar de darle la vuelta a las cosas porque no aporta nada bueno. Aquí avisa de que es importante tener en cuenta que los problemas no tienen por qué ser reales para generar estrés, sino el hecho de procesar información sobre problemas hace que nuestro cuerpo esté reaccionando con emociones y estrés similar a si el problema fuera real. Por lo que, si por ejemplo una persona está discutiendo mentalmente con su jefe cuando está de vacaciones, no está descansando, se está activando como si fuera una discusión real, y sufre un estrés y emociones, que podría ahorrarse apagando esa imagen de su mente.

   2.- Hay que aceptar los problemas y no evitarlos, ni tampoco intentar suprimirlos.

   3.- Reinterpretar los problemas y no magnificar las cosas, no ver todo como peligros, amenazas, incertidumbres, cuando esas mismas situaciones para otros no son tan graves.

   4.- Estar organizados y tomar decisiones adecuadas. Ver qué es lo que podemos hacer, y no pretender hacer más de lo que podemos porque si lo intentamos nos hiperactivaremos a nivel mental, corporal, y a nivel conductual y esto nos generará más estrés y conseguiremos más y no merece a lo mejor la pena.

   5.- El deporte, la relajación, la meditación son herramientas que nos pueden ayudar a reducir parte de esa activación que hemos generado con el estrés y además nos hacen sentir bien porque estamos cuidándonos. Reducen nuestra activación psicológica y generan endorfinas que nos producen placer.

   6.- Utilizar el apoyo social, si tienes un problema lo mejor es hablarlo porque el otro te puede ayudar a reinterpretarlo, te aporta soluciones, y también el otro se siente bien porque te ayuda, a ti también te gusta ayudar a los demás, deja que los demás te ayude a ti. Somos seres sociales que necesitamos a otros y necesitamos esas relaciones fuertes, de apego, que nos aseguren nuestra supervivencia desde que somos bebes y muchas otras cosas. Se generan emociones como el amor a los demás, ese apego por las personas más próximas y esas emociones positivas son muy importantes para reducir el estrés, para tener apoyo social, para la comunicación y el bienestar y la felicidad. Tener emociones positivas también es esencial para reducir el estrés, generar mejor apoyo social, para que nos echen un cable y ayudar a otros.